miércoles, 3 de febrero de 2010

los llamados 7 Chakras y los 7 Planetas Tradicionales

El Sistema Planetario Humano: los 7 Chakras

Por el Dr. Arturo Alvarez Bravo


Debemos recurrir a la Ciencia Iniciática para poder esclarecer las correspondencias existentes entre los llamados 7 Chakras y los 7 Planetas Tradicionales. Primeramente debemos definir lo que un Chakra es.




Un Chakra es la representación en el cuerpo humano de un determinado planeta, es un vértice de energía cósmica que regula las funciones físicas y psíquicas del individuo, en el antiguo idioma sánscrito significa simplemente "Rueda" el cual, más bien sería una especie de esfera por su campo de acción o más específicamente un "Cono" de energía, teniendo su vértice en la médula espinal y extendiéndose hacia fuera atravesando los 7 cuerpos que integran al ser humano.

El Dr. Raynaud de la Ferrière nos menciona, en su libro "Yug Yoga Yoghismo" lo siguiente:

"El septenario ha cincelado siempre la historia de la humanidad:
7 Notas en la escala musical. 7 Colores principales en el arco iris.
7 Estados de la materia. 7 Planetas en la Astrología tradicional.
7 Lámparas en el Apocalipsis (cap. IV). 7 Grados de la Iniciación Real.
7 Reinos de la naturaleza. 7 Éteres diferenciados.
7 Cadenas evolutivas. 7 Grandes razas.
7 Continentes en nuestro planeta. 7 Pecados capitales.
7 Artes Liberales. 7 Ascensos en la escala mística.
7 Aspectos de Hermes para la Liberación. 7 Planos teosóficos.
7 Sacramentos religiosos. 7 Glándulas endocrinas principales.
7 Chakras o centros nervo-fluídicos. 7 Séfiros del conocimiento.
7 Leyes budistas. 7 Días de la semana con 7 genios.
7 Iglesias de Asia (Apocalipsis, I-4). 7 Espíritus de Dios (Apocalipsis, V-6).
7 Virtudes (Apocalipsis, V-12). 7 Prácticas del Kadosh.
7 Luces en el Menorah. 7 Versículos en Al-Fatiha, primera página del Corán.
7 Sentidos para desarrollar la Maestría. 7 Años para que se forme el cerebro de un niño.
7 Años cíclicos del estado psicológico del ser
humano, etc.

"De la misma manera que los mundos se manifiestan en 7 planos (Divino, Monádico, espiritual, afectivo, mental, astral y físico), el espíritu a su vez mueve la materia, Mens Agitat Molem, conforme a 7 maneras: solar, lunar, mercurial, venusina, marciana, jupiteriana y saturnina.
"La parte esotérica de la ciencia astrológica es la base de todas las religiones, y así se trate de las 12 tribus de Israel (en la nueva Jerusalén, o de los 12 hijos de Jacob, o de los 12 Apóstoles de Jesús (quien tuvo 72 instructores con relación a los 72 semidecanos del Zodíaco), por todas partes se encuentran los valores correspondientes a los 24 medios signos, a los 7 planetas o a los 4 signos fijos (Toro-León-Águila-Aguador), como están tan claramente mencionados en el Apocalipsis IV, vers. 4, 5, 6, y 7 o en el libro de Ezequiel I, vers. 5 y 10.
"En el mundo occidental la astrología fue preservada naturalmente por las autoridades religiosas; los Papas, los cardenales, los prelados, la predicaron y enseñaron hasta la Edad Media, época en la que se produjo una decadencia y parece que desde entonces la astrología, ya no fue muy bien comprendida."

el momento Minsky

El "momento Minsky" es aquél en el que las oscilaciones en los mercados financieros y las crisis que éstas provocan, son inevitables en la economía de mercado, salvo que sean controladas por los Gobiernos y los Bancos centrales". La que empezó en 2007 con Lehman y las subprime de George W. Bush, ha llegado al Gobierno de Zapatero que se ha visto obligado, por mor de los mercados de bonos, a hacerle la limpieza económica que heredará la derecha política española. ¿Es mala suerte? Pues no es mala suerte, sino dejadez, soberbia o ignorancia. Para enfrentarse a una recesión no sólo hay que rodearse de expertos en los que confiar, sino además ser un poco vejete y haber conocido los efectos de otras recesiones del pasado.

Sea como sea, el Museo Canario de Las Palmas cierra por seis meses porque las tres administraciones que lo sostienen no pueden dar ya dinero.

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El momento Minsky:

La tremenda crisis sufrida por los mercados en las últimas semanas ha tenido, al menos, un beneficiario: un economista poco conocido cuyas teorías se han hecho de repente enormemente populares.

Se trata de Hyman Minsky, fallecido hace más de una década, que dedicó gran parte de su carrera a explicar que los sistemas financieros son inherentemente susceptibles a ataques especulativos que, si duran lo suficiente, terminan en grandes crisis.

Esta súbita fama tiene más mérito por cuanto se produce en un momento en que la teoría de los mercados eficientes, desacreditada por completo con el estallido de la burbuja tecnológica y, más recientemente, por el boom de la inversión alternativa, volvía a estar en boga. El consenso de los analistas consideraba a Minsky una especie de radical por su énfasis en la tendencia de los mercados hacia el exceso y el trastorno.

Sin embargo, después de lo ocurrido en las últimas semanas, sus opiniones resuenan desde Nueva York hasta Hong Kong a medida que inversores y economistas tratan de entender lo que está pasando en los mercados. De hecho, se está considerando la reimpresión de sus libros, algunos de los cuales han alcanzado precios de miles de dólares en Internet.

La prueba más clara de esta popularidad es inesperada es la masiva utilización por los analistas de la expresión "momento Minsky": "Las inyecciones de liquidez por parte de los bancos centrales están diseñadas para evitar, o al menos retrasar, un momento Minsky", según Christopher Word, analista de CLSA Group.

Lo de "momento Minsky" se refiere al momento en que los inversores sobreendeudados se ven obligados a vender incluso sus inversiones más sólidas para poder pagar sus préstamos, lo que provoca grandes pérdidas en todos los mercados y una ingente demanda de liquidez que obliga a los bancos centrales a prestar dinero a manos llenas.

Aunque Minsky nació en Chicago, sus ideas no pueden ser más opuestas a las de la famosa escuela de esa ciudad, precisamente la promotora de la teoría de los mercados eficientes. Por el contrario, fue un seguidor de Keynes (el economista más relevante del Siglo XX, padre del new deal y de la explosión del gasto público que convirtió a la posguerra mundial en la mayor era de prosperidad de la Historia). Minsky murió en 1996, justo antes de una década de crisis financieras que han empezado a dar credibilidad a sus ideas: Asia, Rusia, los valores tecnológicos, el crédito corporativo y, ahora, la deuda hipotecaria.




¿Cómo se llega a un momento Minsky ?

Uno de los libros clásicos en momentos de desastre en los mercados es Manias, Panics and Crashes: A History of Financial Crises , de Charles Kindleberger, que se apoya claramente en las tesis de Minsky. En esencia, esta tesis es muy directa: en los buenos tiempos, los inversores asumen riesgos, hasta que asumen demasiados. En algún momento, alcanzan un punto en el que la liquidez que generan sus activos ya no es suficiente para amortizar las montañas de deuda en que incurrieron para comprarlos. Las pérdidas en los activos especulativos motivan que los bancos que prestan el dinero reclamen los préstamos. Y eso provoca el colapso del valor de los activos, según Minsky.

Es decir, cuando los inversores se ven obligados a vender incluso sus activos más seguros para poder pagar sus préstamos, se inicia una espiral bajista en los mercados y se genera una enorme demanda de liquidez. Entonces es cuando se produce el momento Minsky. Algunos analistas, como Paul McCulley, de Pacific Investment Management –la mayor gestora de fondos de renta fija del mundo-, creen que ahora nos encontramos en uno de esos momentos.

El mercado inmobiliario es un ejemplo perfecto de esta situación. Cuando los compradores de casas tienen que pagar una entrada del 10% o el 20% para conseguir una hipoteca, y también tienen que aportar documentación que pruebe que pueden hacer frente a los pagos, el riesgo para los bancos es mínimo. Pero a medida que los precios de la vivienda suben, los especuladores entran en el mercado y los bancos relajan la guardia, y ofrecen préstamos sin entrada y con muy poca o ninguna documentación.

Y cuando los precios de la vivienda se estancan o incluso empiezan a bajar, llega el gran problema. Si un banco presta dinero a compradores que han puesto un 20% de entrada y los precios bajan en 25, no pasa nada; pero si la mayoría de la cartera de hipotecas está concentrada en compradores que no han dado nada de entrada y los precios bajan un 2%, el resultado es la quiebra.



¿La bajada de tipos es la solución?

De hecho, algunos analistas habían echado mano de Minsky para alertar de los excesos del mercado en 2006. Jeremy Grantham, de la gestora GMO, advirtió a principios del año pasado que los inversores se habían vuelto demasiado confiados y estaban asumiendo demasiado riesgo, tal como Minsky había predicho. McCulley fue el que acuñó la expresión "momento Minsky" durante la crisis rusa de 1998.

Ahora mismo, existe cierto debate sobre si Minsky apoyaría la acción de emergencia adoptada por la Fed. Por un lado, estaría a favor para intentar de evitar una crisis financiera que puede extenderse al conjunto de la economía; por otro, también estaría preocupado porque estos movimientos son un seguro que da confianza a unos inversores que pueden ponerse a especular de inmediato. Lo que es seguro es que, dondequiera que esté, Minsky estará diciendo: "Os lo dije".

Reestructuración por E. García Calvo

Reestructuración

de Enrique Gil Calvo en El País

El flamante anteproyecto de Ley de Economía Sostenible (LES), que el Gobierno presentó hace dos semanas como un plan de reestructuración capaz de relanzar la economía española a partir del año próximo, ha quedado súbitamente desacreditado por el impacto que sobre los mercados ha tenido la rebaja de la calificación de nuestra deuda por parte de la agencia Standard & Poor's. Por eso, en su presentación el jueves pasado del tercer informe anual de su Oficina Económica en La Moncloa, el presidente Zapatero intentó contrarrestar el dictamen de la agencia de rating, argumentando que nuestra solvencia está asegurada porque la deuda española continúa siendo inferior al promedio europeo. Pero al parecer no ha sido escuchado, pues los mercados prefieren prestar más crédito a los malos augurios sobre nuestra economía que al forzado optimismo del Gobierno.

Y no es para menos. Es verdad que nuestra deuda todavía es inferior al promedio de las demás economías, pero a cambio es la que crece a mayor velocidad de todas. Y lo que parece peor es que seguirá creciendo, dada la necesidad de financiar el ingente déficit estructural nacido tras la caída de la burbuja inmobiliaria, que continuará pesando como una losa insoportable sobre el conjunto de nuestra economía: un déficit hecho tanto de ingresos tributarios cesantes como de gastos derivados del enorme desempleo acumulado. Y mientras la economía no vuelva a crecer lo suficiente para absorber esa bolsa de desempleo, el lastre deudor del déficit estructural nos impedirá salir del agujero.

Total, que necesitamos urgentemente un verdadero plan de reestructuración económica, capaz de volver a crear cuanto antes un millón de empleos al menos. Y para eso, con la flamante pero casi marchita LES ya no basta, sino que hacen falta verdaderas reformas estructurales que nos permitan recuperar el crecimiento con el vigor suficiente como para crear empleo neto. Y entre esas urgentes reformas destaca en especial la reforma del mercado de trabajo, dado que es aquí donde reside la causa primera y última de nuestro déficit estructural: la causa primera por la carga fiscal de la bolsa de desempleo acumulada, y la causa última porque la demanda de consumo que es nuestra locomotora económica no volverá a recuperarse generando crecimiento hasta que el desempleo acumulado se absorba. Una reforma laboral que por fin el presidente Zapatero, tras mucho rechazarla y quizás espoleado por la amenaza de Standard & Poor's de rebajar nuestro rating, también anunció el jueves pasado en su presentación del informe anual, emplazándola para el primer trimestre de 2010.

Ya era hora, aunque más vale tarde que nunca. Pero cabe temerse lo peor, pues la reforma laboral que se anuncia podría verse de nuevo frustrada, quedando finalmente en nada. En efecto, a pesar del anuncio de Zapatero, y a juzgar por la experiencia reciente, lo más probable es que las centrales sindicales sigan vetando la reforma laboral con sus famosas líneas rojas. Y dada la debilidad política de Zapatero, es muy posible que al final le impongan su veto, por temor al precio que tendría que pagar si osase enfrentarse a la resistencia sindical. Al fin y al cabo, hoy se conmemora el 21º aniversario de la huelga general que marcó el principio del fin de la anterior etapa de gobiernos socialistas, como se han encargado de subrayar las movilizaciones de este sábado pasado. Y si las centrales sindicales pudieron con Felipe González, ¿cómo no iban a poder con Rodríguez Zapatero? Y sin embargo, la perentoria necesidad de una reforma laboral capaz de crear empleo, como la proyectada por el manifiesto de nuestros 100 primeros economistas (entre los que figuraba el actual secretario de Estado Campa), es cada vez más clara y urgente. Y para ello resulta imprescindible derribar el muro de Berlín laboral que separa el empleo fijo protegido del precario sin proteger. Puede parecer comprensible que los sindicatos se refugien en la defensa de los intereses de los trabajadores fijos, defendiendo su blindaje contra el despido y la elevación de su poder adquisitivo. Pero lo que no parece justo es que, al hacerlo así, demuestren tan poca solidaridad con los trabajadores potenciales hoy desempleados (en su mayoría jóvenes e inmigrantes), condenados como están al empleo temporal y precario. Y lo que aún parece menos comprensible es que el presidente Zapatero, en lugar de ejercer su liderazgo político, renuncie a intentar una mediación más justa entre trabajadores sindicados y trabajadores desprotegidos, convenciendo a aquellos para que se solidaricen con éstos. Sería la única forma para sindicatos y Gobierno de defender el interés general.

CEOE exige que los salarios no superen el 1% hasta 2012

La contrapartida a la pérdida de salario bruto, que recomiendan el FMI y la CEOE (EXPANSIÓN pág 23), es la bajada de impuestos, junto al aumento de la lucha contra el fraude fiscal. Resulta muy poco creíble que haya capacidad de inversión pública-privada en infraestructuras que actúe keynesianamente para crear actividad y empleo en el sector de la construcción. Si el Gobierno se ve obligado, por mor de la credibilidad del rating del bono del Reino de España a forzar una devaluación interna, no podrá haber negociación colectiva-pacto de rentas sobre los convenios de 2009 y menos todavía sobre los de 2010.
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CEOE exige que los salarios no superen el 1% hasta 2012

M. Valverde

Una vez más, la cuestión salarial es la que separa a la patronal y a los sindicatos e impide llegar a un principio de acuerdo en la discusión que ambos mantienen sobre un eventual pacto para la negociación colectiva de los tres próximos años.

CEOE quiere que CCOO y UGT le aseguren que los salarios no crecerán más del 1% en cada uno de los tres años hasta 2010. Incluso, con la cláusula de revisión salarial que los sindicatos pretenden que se aplique al final del trienio ante una eventual pérdida de poder adquisitivo ante la inflación. Es decir, que las centrales están dispuestas a aceptar subidas salariales muy moderadas durante los tres próximos años, pero, al final, quieren hacer cuentas y ajustar las retribuciones con la recuperación del poder adquisitivo perdido al final del trienio.

El sistema es el mismo que el Gobierno pactó con los sindicatos de funcionarios en septiembre y también para el periodo comprendido entre 2010 y 2012. De hecho, como en la discusión con CEOE, el modelo es de CCOO.

Una incógnita

Sin embargo, la patronal no se fía un pelo de la propuesta por dos razones; la primera porque, en estos momentos, la situación de la economía española dentro de tres años es una incógnita completamente abierta; "más abierta que nunca".

En consecuencia, y en segundo lugar, CEOE teme que, en el peor de los casos, y al final del trienio, muchas empresas se vean obligadas a compensar a sus trabajadores con una revisión salarial que frenaría una eventual recuperación.

Por lo tanto, la patronal "quiere dar seguridad de costes" a las empresas para los próximos años y, en consecuencia, "poner un límite" a la revisión. Para una reforma de la negociación colectiva quedaría pendiente la posibilidad de que las compañías tuviesen mayor flexibilidad para incumplir el acuerdo salarial de convenio, si éste perjudica a la situación de la empresa.

También hay que tener en cuenta que, en estos momentos de recesión, con la desaparición de 300.000 empresas en el último año, el presidente de la patronal, Gerardo Díaz Ferrán, no puede presentarse en los órganos de dirección de CEOE con una repetición de los acuerdos de años anteriores, cuando la economía crecía y creaba mucho empleo. "La Junta Directiva no lo aceptaría", dicen las diversas fuentes empresariales consultadas por EXPANSIÓN.

Por todas estas razones, Gerardo Díaz Ferrán, dijo ayer que "es muy arriesgado adelantar una fecha para la firma del acuerdo con los sindicatos porque, aunque las conversaciones van con mucha fluidez, en algún momento se pueden atascar y retrasar unos días". El Consejo de Ministros aprobará el viernes su propuesta de reforma laboral.

El Gobierno se desmarca de la crisis de otros países y niega presión por el rating

Campa intenta ganar crédito exterior y asegura que el ajuste será doloroso

El Gobierno se desmarca de la crisis de otros países y niega presión por el rating

LALO AGUSTINA - Madrid

José Manuel Campa, secretario de Estado de Economía, reconoció ayer en una entrevista a la cadena estadounidense CNBC que el plan de ajuste que prepara el Gobierno para atajar el déficit público constituye "una buena dosis de realismo" yque será doloroso. Esta tesis, a la que se llega tras examinar los datos macroeconómicos y las perspectivas del país, gana adeptos cada día.

Ayer mismo, el economista jefe del Fondo Monetario Internacional (FMI), Olivier Blanchard, afirmó en una entrevista al diario Les Echos que España, Grecia y Portugal probablemente tendrán que realizar "grandes sacrificios" para restaurar su competitividad, lo que podría incluir una bajada de los salarios. Es lo que dijo, hace unos meses Paul Krugman, Nobel de Economía, en su visita a España cuando habló de que había que reducir sueldos y precios para superar la recesión.

Toca empezar a pagar la crisis y ahora, con España en el euro. es imposible devaluar la moneda propia para recuperar la competitividad perdida. De momento, el Gobierno ha presentado un plan para ahorrar 50.000 millones de euros en los próximos tres años, lo que debería ayudar a cumplir el objetivo del plan de estabilidad y situar así el déficit en el 3% del PIB en el 2013. En el 2009, el déficit de todas las administraciones públicas alcanzó el equivalente al 11,4% del PIB, aunque esta cifra es provisional y podría resultar superior.

La urgencia de estos planes viene también porque es necesario recuperar la credibilidad de los mercados en España, muy tocada, yde ahí el anuncio de la reforma del sistema público de pensiones o la del mercado laboral, que se presenta este viernes. Las muestras de desconfianza hacia España llegan en especial de la prensa anglosajona - ayer mismo el Financial Times alertó sobre un drama "potencialmente grave" que se está gestando aquí-hasta el ministro de Economía griego, George Papaconstantinou, para quien España o Portugal podrían sufrir las mismas consecuencias que el país heleno por su nivel de déficit.

Campa quiso ayer marcar distancias ante unas comparaciones que el Gobierno no quiere admitir.

"Los niveles de deuda (de España) son bajos; la credibilidad es alta ya medio plazo no nos preocupan los ratings", insistió el secretario de Estado de Economía. En los últimos meses los inversores han aumentado su pesimismo sobre España al encarecer la prima de riesgo sobre los credit default swaps (CDS), o contratos de aseguramiento del crédito. A tenor de este indicador, el riesgo de impago en España se ha duplicado (véase el cuadro adjunto), aunque en el caso de Grecia, la referencia negativa desde principios de año, se ha multiplicado por cuatro.

Tanto en un caso como en el otro, las consecuencias del miedo tendrán un coste. En España, afectarán a las futuras colocaciones de deuda pública del Estado y del resto de las administraciones, que deberán pagar presumiblemente mayores diferenciales. La factura de la deuda será superior. Y esto repercutirá, como por contagio, a la deuda privada.

La mayor desconfianza en el país conlleva al mismo sentimiento hacia sus empresas. En la banca ya lo están sufriendo. Los CDS del Santander y del BBVA también se han duplicado desde principios de año y, en el caso de la banca mediana, han sufrido un repunte importante. Para las cajas, ocurrirá lo mismo con las colocaciones de deuda de los próximos meses. En el peor de los escenarios, algunas entidades pueden encontrarse los mercados cerrados. Al margen de sus propios planes de reestructuración o del desarrollo de sus negocios, dependen en parte del plan de consolidación fiscal del Gobierno.

Olivier Blanchard, del FMI, ha aconsejado al Gobierno socialista que ajuste la economía mediante una devaluación interna.

La receta para España del FMI: bajar los salarios

El Fondo alerta de un proceso "largo y doloroso" y de los graves costes sociales

París

Durante los años 90 del siglo pasado, las grandes instituciones financieras mundiales pusieron de moda el llamado Consenso de Washington, una serie de recomendaciones de ajuste para convertir a países arruinados en economías desarrolladas. Recorte del gasto público, una política fiscal rígida, apertura a los mercados internacionales o la privatización de las empresas públicas formaban parte de esa polémica lista.

El problema es que ahora, casi dos décadas después, el recetario del Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional no es mucho mayor ni hace demasiadas distinciones entre sus pacientes.

Ayer, el economista jefe del Fondo Monetario Internacional (FMI), Olivier Blanchard, volvió a insistir en que España, Grecia y Portugal tendrán que llevar a cabo "grandes sacrificios" para devolver la competitividad a sus dañadas economías lo que, casi con toda seguridad, obligará a una bajada de los salarios.

En una entrevista al diario económico francés Les Echos, Blanchard aseguró que los tres países mediterráneos son algunos de los más afectados por la crisis económica, lo que obligará a realizar "unos ajustes terribles" si se quieren dejar atrás las "serias dificultades" presentes.

¿Por qué el ajuste tendrá que venir a través de una bajada de los salarios? Pues porque, según el Fondo, la mejora de la competitividad es muy complicada cuando el entorno inflacionista es "muy bajo" Con los precios a niveles moderados, el recorte tendría que venir de los costes de producción. Eso sí, el FMI avisa de que otros costes, los sociales, serán muy altos, pues España, Grecia y Portugal afrontarán un proceso "largo y doloroso".

Además, el economista jefe del Fondo Monetario quiso participar en el renovado debate sobre la viabilidad del euro y los problemas que genera en las economías más débiles, sobre todo cuando éstas no pueden recurrir al clásico mecanismo utilizado en el pasado para mejorar la competitividad: la devaluación.

Blanchard reconoció que la unión monetaria genera "choques asimétricos", pero recordó también que una moneda común "aporta más disciplina, aumenta la competencia y elimina los problemas asociados al tipo de cambio", recalcando que Europa ha logrado hacer frente a la crisis mucho mejor junta, y con una divisa común, de lo que habría sido capaz de forma separada.

Sin embargo, y tras reconocer las ventajas de esa acción coordinada, Blanchard abogó por recuperar un equilibrio presupuestario en cada caso individual, algo, a su juicio, "esencial" para todos los países, pero especialmente a los más afectados. Eso sí, dado el incierto contexto a nivel mundial, el FMI considera que fijar ahora un calendario "preciso e inflexible sería un error".

Tipos estables

Por otro lado, Blanchard también opinó durante la entrevista sobre la política monetaria de los grandes bancos centrales, considerando "indispensable" que éstos mantengan los tipos de interés en los niveles actuales "todo el tiempo que sea necesario", hasta que no se registre "una recuperación sólida de la demanda privada", informa Europa Press.

"Si esto crea burbujas aquí o allí, habrá que actuar de diferentes maneras, pero lo esencial es que la actividad comience de nuevo. Esto no prohibe que los bancos centrales comiencen a retirar ciertos aspectos de su política monetaria que no tengan que ver con los tipos", concluyó.

el comercio minorista y la recesión

El comercio minorista pierde 90.000 empleos y 8.000 negocios y factura un 12% menos. La recesión española, como saben ustedes, es una crisis de demanda, por lo que hasta que no se recupere el crédito bancario, la crisis seguirá como una herida abierta. Por eso, el nudo gordiano de la recuperación pasa por detener la sangría del paro, lo que a su vez vuelve al principio, como si se tratara de un círculo. O más bien una espiral que, en algún momento, va a requerir sajar el bulto que impide romper el circuito. El Gobierno se ha presentado como un doloroso e inepto gestor de la política económica, cuando inesperada e inopinadamente solicita a los trabajadores españoles que sigan trabajando hasta los 67 años, para tener derecho a una pensión pública.