La tasa de paro anterior a la crisis no se recuperará hasta el año 2020
El 76% de los españoles dice que el Gobierno gestiona mal la recesión, según Funcas
FRANCISCO NÚÑEZ-Madrid
Que nadie espere un milagro en el empleo. Según la Fundación de Cajas de Ahorro (Funcas), se tardará una década en recuperar la tasa de paro del 8% que se registraba en 2007 cuando estalló la crisis.
El director de coyuntura de la Fundación, Ángel Laborda, enmendó ayer la plana al secretario de Estado de Economía, José Manuel Campa, que hace unos días señaló que se tardaría "cinco años" en volver a esos niveles de desempleo históricos. La tasa más baja del 7,95%, técnicamente en niveles de pleno empleo ya que se encontraba en la zona del paro estructural de la economía española, se consiguió en el segundo trimestre de 2007.
Laborda manifestó que "ojalá se tardara cinco años en reducir el paro a los niveles previos a la crisis". "Pero, según nuestros cálculos, tardaremos una década", matizó.
Por tanto, hasta 2020, 13 años después del inicio de la crisis, el crecimiento económico no restañará la tasa de paro anterior a la crisis. La última EPA, del tercer trimestre de 2009, la situó en el 17,93% de la población activa. Pero, según los últimos datos de Eurostat, que elabora datos mensuales con la información que le adelanta el ministerio de Economía, esa tasa alcanzó en noviembre el 19,44%, lo que equivale a unos 4,4 millones de parados.
Según Funcas, el paro seguirá creciendo hasta la primavera de 2010 y situarse en el 19,5% en términos desestacionalizados. Aquí, con más de 4,5 millones, "la tasa se estabilizará, pero el paro no bajará porque el crecimiento del PIB será débil", dijo Laborda. Hasta 2011 el desempleo no comenzará a descender. Pero sólo una o dos décimas al trimestre, ya que hasta 2012 o 2013 "no empezará a descender algo más", matizó.
Funcas confirmó ayer que ha modificado sus previsiones sobre la economía española en 2010 gracias a que la salida de la crisis de la economía mundial "está siendo más rápida de lo esperado". De esta forma, para este año espera una situación de estancamiento (cero) frente al -0,5% previsto hace unos meses y un 1,3% de crecimiento en 2011.
Sin embargo, la Fundación empeoró sus previsiones sobre la evolución del déficit. Según Laborda, el agujero de las administraciones públicas alcanzará en 2009 (el dato se conocerá a mediados de febrero) el 12% y "una cifra similar se registrará en 2010". Por tanto, "no será posible cumplir el Pacto de Estabilidad porque no se puede pasar de un déficit del 12% al 3% en tres años".
De cualquier forma, a España le va costar "bastante" salir de la crisis porque hasta que el PIB no crezca a tasas del 2% "no se creará empleo, y seguiremos en la travesía del desierto", manifestó el director de coyuntura en alusión a la publicación que ayer presentó Funcas.
Con este título, la entidad dio a conocer una encuesta realizada por los profesores Víctor Pérez-Díaz y Juan Carlos Rodríguez, de la Universidad Complutense. La encuesta no deja bien parados a los partidos políticos mayoritarios.
Así, el 76% de los españoles dice que el Gobierno está gestionando mal la crisis económica. Pero, a la vez, un 62,8% no cree que un hipotético Gobierno del PP la manejaría mejor.
Una amplia mayoría, casi el 69%, piensa que el PSOE y el PP se tratan entre sí "como auténticos enemigos políticos". Además, según un 44,1% de los encuestados, el Gobierno no entiende las causas de la crisis ni los políticos en general (un 48%). La mayoría además manifiesta estar poco informado sobre la crisis. Y prácticamente dos de cada tres ciudadanos declara que tiene la sensación de que "España se mueve por un camino equivocado".
A la hora de definir las causas de la crisis económica, el argumento manido del origen internacional pierde fuerza respecto a los que opinan que se de debe a factores internos.
Además, la mayoría, un tercio de los encuestados, fija a Alemania como futuro modelo de la economía española. Sin embargo, un 82% reconoce que el nivel educativo de España es inferior y que harían falta 13 años para situar el nivel educativo al nivel medio alemán. Es decir, se reconoce más de una década de retraso. También la mayoría echa de menos una estructura productiva distinta a la construcción.
Desconfianza en las medidas
>Recetas. El 40,8% de los españoles no está de acuerdo con las medidas adoptadas por el Gobierno para hacer frente a la recesión.
>Salida. El 57,3% opina que hasta dentro de año y medio o dos años no se podrá decir que España ha salido de la crisis.
>Despido. El 75,5% rechaza que se reduzcan las indemnizaciones por despido de los trabajadores para abaratar la contratación.
>Impuestos. El 64,5% señala que en la situación actual el Gobierno debería bajar los impuestos (un 51,5% se declara votante del PSOE).
>Bancos. La confianza en los dirigentes de bancos y cajas, así como en el Banco de España, para afrontar la crisis financiera recibe una calificación muy baja.
lunes, 18 de enero de 2010
la creciente economía subterránea
Una solución de los trabajaodres españoles para mantener sus ingresos es ingresar en la creciente economía subterránea (Corbacho estima que la economía sumergida supone el 20 % del PIB) en competencia con los jóvenes de primer empleo y los inmigrantes poco cualificados, pero esta "puerta" también podría cerrarse si el Gobierno , opr mor, de la lucha contra el fraude fiscal, utiliza la inspección de trabajo para aflorar la contratación irregular de la cual se habla en LA VANGUARDIA pág 56. El ministro Blanco quiere cargarse de razón para poder reformar el sistema de control de la navegación aérea, incluso la opinión públcia podría llegar a aceptar medidas como las que utilizó Reagan en 1981, cuando despidió a casi 13.000 controladores aéreos (EL MUNDO suplemento MERCADOS 1o de enero, página 8). Resultaría mejor que Gobierno y oposición volvieran a conseguir u nuevo pacto de Estado para definir, en el seno del Pacto Social, una reforma del derecho de huelga.
Además, los trabajadores con contrato indefinido pueden ver cómo sus condiciones se reforman a la baja legalmente. Acaba de suceder en El Corte Inglés y Carrefour al mor de una reforma de los horarios debido a la erraticidad de la demanda: La Audencia Nacional publicó una sentencia el pasado 23 de noviembre 2009, por la cual "las modificacoines sustanciales que afecten a la distribución horaria y al sistema de trabajo por turnos cuando se causan en convenio colectivo, o así como decisiones unilaterales del empresario no exigen acreditar la concurrencia de una situación económica negativa (...) basta con que la medida contribuya a mejorar la situación de la empresa a través de una mejor organización de sus recursos que favorezca su posición ante las exigencias de la demanda" (EL ECONOMISTA página 27, jueves 7 de enero). Hasta ahora, el Ministerio no ha podido adelantarse a las intenciones de los sindicatos con un proyecto de incentivos a la contratación de jóvenes y parados mayores de 45 años que va a presentar en el Consejo de Minisitros del día 22.
Dentro de poco el debate sobre la reforma de la ley de huelga será impulsado por todos los agentes sociales implicados, empresarios y sindicatos. Por eso es tan importante que Ferrán desaparezca de la CEOE como presidente para que el Gobierno tenga una "manga ancha" para hablar de eso con los sindicatos (Méndez y Toixo). Las previsibles huelgas de primavera, tendrán que conseguir el apoyo de la población para poder llevarse a cabo para que la gente decida su apoyo en función de ideologías, en vez de por intereses. Por ejemplo hay mucha gente que cree que el seguro de desempleo debe ser un derecho (por el que se cotiza) que el Gobierno no debería poder manipular y, a la vez, cree que debe perseguirse el fraude con métodos directos e indirectos. La misma división de juicios sucede para con el PER o los salarios de tramitación. Al final el éxito o fracaso de cualquier huelga no representaría nada porque el conflicto se habría trivializado o sería un voto de fidelidades.
La teoría económica dice que los sindicatos deben decidir entre tres objetivos alternativos: la maximización del empleo, la maximización del tipo medio de salario o la maximización de los ingresos totales de los sindicados (en España, de todos los trabajadores sujetos a convenio colectivo). Si eligen el primero, el empleo máximo sólo se conseguiría para un salario medio indeseablemente bajo; si eligen el segundo, el máximo salario implicaría un volumen de empleo demasiado reducido; sólo si eligen el tercero es posible lograr el crecimiento de la afiliación, que es la condición necesaria y suficiente para mantener la representación institucional (recibir fondos públicos, intervenir en la negociación colectiva y en la gestión de los planes de pensiones, en la legislación sobre seguridad laboral, en los organismos consultores de la Administración, etc.)
Los sindicatos españoles cumplen así con su definición más clásica: son organizaciones que satisfacen a los trabajadores "medios", mientras que es el mercado laboral el que se ocupa de los trabajadores "marginales". Si los clientes/la cuota de mercado/la afiliación objetivo de los sindicatos son los trabajadores con empleo resulta explicable porque no pueden aceptar bajo ningún concepto la rebaja de un derecho "incondicional" como consideran es el seguro de desempleo, ni pueden querer rebajar el ámbito de aplicación de la negociación colectiva. Es por eso que los sindicatos están alegres con que Ferrán sea el presidente de la CEOE, porque el descrédito de la CEOE-Ferrán impide la reforma del mercado de Trabajo con un despido de 20 días. Puestos en la tesitura, los sindicatos ganan más adeptos enfrentándose a las reformas que quiere la CEOE que colaborando para conseguir una aplicación benevolente. Alguien se ha equivocado en el calendario y objetivo. ZP va a enconrar otro respiro antes de que los sindicatos piensen en una huelga general como la de Solchaga en 1988
Además, los trabajadores con contrato indefinido pueden ver cómo sus condiciones se reforman a la baja legalmente. Acaba de suceder en El Corte Inglés y Carrefour al mor de una reforma de los horarios debido a la erraticidad de la demanda: La Audencia Nacional publicó una sentencia el pasado 23 de noviembre 2009, por la cual "las modificacoines sustanciales que afecten a la distribución horaria y al sistema de trabajo por turnos cuando se causan en convenio colectivo, o así como decisiones unilaterales del empresario no exigen acreditar la concurrencia de una situación económica negativa (...) basta con que la medida contribuya a mejorar la situación de la empresa a través de una mejor organización de sus recursos que favorezca su posición ante las exigencias de la demanda" (EL ECONOMISTA página 27, jueves 7 de enero). Hasta ahora, el Ministerio no ha podido adelantarse a las intenciones de los sindicatos con un proyecto de incentivos a la contratación de jóvenes y parados mayores de 45 años que va a presentar en el Consejo de Minisitros del día 22.
Dentro de poco el debate sobre la reforma de la ley de huelga será impulsado por todos los agentes sociales implicados, empresarios y sindicatos. Por eso es tan importante que Ferrán desaparezca de la CEOE como presidente para que el Gobierno tenga una "manga ancha" para hablar de eso con los sindicatos (Méndez y Toixo). Las previsibles huelgas de primavera, tendrán que conseguir el apoyo de la población para poder llevarse a cabo para que la gente decida su apoyo en función de ideologías, en vez de por intereses. Por ejemplo hay mucha gente que cree que el seguro de desempleo debe ser un derecho (por el que se cotiza) que el Gobierno no debería poder manipular y, a la vez, cree que debe perseguirse el fraude con métodos directos e indirectos. La misma división de juicios sucede para con el PER o los salarios de tramitación. Al final el éxito o fracaso de cualquier huelga no representaría nada porque el conflicto se habría trivializado o sería un voto de fidelidades.
La teoría económica dice que los sindicatos deben decidir entre tres objetivos alternativos: la maximización del empleo, la maximización del tipo medio de salario o la maximización de los ingresos totales de los sindicados (en España, de todos los trabajadores sujetos a convenio colectivo). Si eligen el primero, el empleo máximo sólo se conseguiría para un salario medio indeseablemente bajo; si eligen el segundo, el máximo salario implicaría un volumen de empleo demasiado reducido; sólo si eligen el tercero es posible lograr el crecimiento de la afiliación, que es la condición necesaria y suficiente para mantener la representación institucional (recibir fondos públicos, intervenir en la negociación colectiva y en la gestión de los planes de pensiones, en la legislación sobre seguridad laboral, en los organismos consultores de la Administración, etc.)
Los sindicatos españoles cumplen así con su definición más clásica: son organizaciones que satisfacen a los trabajadores "medios", mientras que es el mercado laboral el que se ocupa de los trabajadores "marginales". Si los clientes/la cuota de mercado/la afiliación objetivo de los sindicatos son los trabajadores con empleo resulta explicable porque no pueden aceptar bajo ningún concepto la rebaja de un derecho "incondicional" como consideran es el seguro de desempleo, ni pueden querer rebajar el ámbito de aplicación de la negociación colectiva. Es por eso que los sindicatos están alegres con que Ferrán sea el presidente de la CEOE, porque el descrédito de la CEOE-Ferrán impide la reforma del mercado de Trabajo con un despido de 20 días. Puestos en la tesitura, los sindicatos ganan más adeptos enfrentándose a las reformas que quiere la CEOE que colaborando para conseguir una aplicación benevolente. Alguien se ha equivocado en el calendario y objetivo. ZP va a enconrar otro respiro antes de que los sindicatos piensen en una huelga general como la de Solchaga en 1988
El número de hombres en paro supera al de mujeres durante la recesión
El empleo femenino resiste mejor la crisis
El número de hombres en paro supera al de mujeres durante la recesión - El hundimiento de la construcción castiga la ocupación masculina - La tasa femenina sigue siendo superior
MANUEL V. GÓMEZ
Con un día de adelanto, el 5 de enero, los Reyes trajeron una pésima noticia: más de 72.000 hombres engrosaron las listas del paro en diciembre. Mejor fue el mes para las mujeres que buscaban empleo. Su número bajó, unas 17.000 menos. Las cifras ahondaban en una de las pocas estadísticas, por no decir la única, del mercado laboral en la que los hombres salen peor parados que las mujeres: en España hay más hombres que mujeres buscando un trabajo. Se vea por donde se vea, el paro registrado o la encuesta de población activa -un termómetro mucho más ajustado a la realidad laboral-, la crisis y sus nefastas consecuencias sobre el empleo han dado la vuelta a una situación que tradicionalmente, desde que la mujer se ha incorporado de forma masiva al mercado de trabajo, era la contraria.
No es que el paro no haya crecido entre las mujeres. Lo ha hecho. Pero a un ritmo menor que entre los hombres. En los dos años largos que van de crisis, el paro se ha superado los cuatro millones de personas. No sólo ha duplicado su número. Ha ido más allá. Y la mayoría pertenecen al género masculino. Son más de seis de cada 10 nuevos desempleados.
No hay que escarbar mucho para encontrar la causa de este sorpasso. Las mismas cifras de diciembre sobre el mercado laboral ya dan pistas claras de lo que sucede. La Seguridad Social perdió 60.000 afiliados procedentes de la construcción, un sector que emplea a hombres casi en exclusiva. "En el mayor aumento del paro masculino, hay un problema sectorial que está en la construcción", explica Valeriano Gómez, antiguo secretario general de Empleo.
"Las diferencias de género en la caída de la ocupación se explican por la naturaleza de la crisis. La destrucción de empleo se concentra en el sector de la construcción y en la industria", reza un capítulo del Informe Económico del Presidente del Gobierno 2009 presentado el pasado diciembre.
La primera vez que se registraron más hombres que mujeres en las listas del paro del Ministerio de Trabajo fue hace ahora un año, en enero de 2009. Pero la situación volvió a invertirse en verano. Justo cuando más se dejó notar en el mercado laboral las obras del fondo de inversión local, que en su mayor parte generaron empleo masculino. No en vano el plan tenía como primer objetivo frenar el desplome del trabajo en la construcción. Pero conforme se han diluido los efectos de los 8.000 millones que el Gobierno inyectó en este plan las cosas han vuelto por donde solían.
Desde el verano de 2007, en España se han destruido más de 1,6 millones de empleos, la gran mayoría de ellos en la construcción (920.000) y en la industria (512.000). Si se tiene en cuenta la apabullante presencia de los hombres en estos sectores -después de la escabechina de estos más de dos años, un 92,5% y un 75%, respectivamente- es fácil entender que son los hombres las mayores víctimas del desplome.
"Pierde más trabajo quien ya lo tenía antes, y donde lo tenía", constata Almudena Fontecha, responsable federal de Igualdad de UGT, "sí, los hombres son los que están perdiendo el trabajo". No le falta razón. Los números cantan: en estos más de dos años de hundimiento laboral, por cada mujer que ha perdido su empleo lo han hecho unos 14 hombres.
No obstante, también es cierto que los sectores que mejor han resistido la recesión tienen una mayor presencia de mujeres. "La educación, la sanidad y los servicios sociales son ramas cada vez más feminizadas", recuerda Gómez, "y además, los servicios públicos, que durante la crisis han vivido una expansión en el empleo, también tienen una fuerte presencia femenina". Estas palabras se apoyan en datos como los que publicaba la Seguridad Social el pasado 5 de enero. Estos tres sectores que cita el antiguo secretario general de Empleo contaban en conjunto 140.000 afiliados más al instituto público, un número que sumaría casi 1.300 cotizantes más si se añaden las empleadas de hogar.
Carmen Bravo, secretaria de la Mujer de Comisiones Obreras, comparte la tesis de Gómez, pero recuerda que esta mala evolución no ha acabado con la primera desigualdad de género que se encuentra en el mercado laboral español. La tasa de paro femenina sigue siendo más alta que la masculina, un 18,16% frente al 17,75%. La diferencia se ha estrechado. Antes de empezar la crisis había cuatro puntos de diferencia. Ahora la distancia es de apenas unas décimas, pero no se ha eliminado. Y además, no se ha llegado por la vía deseable que sería la reducción del paro femenino, sino por el hundimiento del trabajo masculino. Éste se ha mostrado tan frágil como la economía española ante la crisis económica y financiera.
La mayor fortaleza de la ocupación femenina no ha impedido que el deterioro del mercado laboral ya empiece a hacer mella entre las trabajadoras. Se dio por primera vez entre octubre y diciembre del año pasado. En los momentos más duros de la Gran Recesión. Cuando el desplome golpeó de lleno a los servicios, el sector en el que trabaja el 88% de mujeres empleadas. Y ya está igualando a los dos géneros. "Cada vez hay más destrucción de empleo femenino. Y en los últimos meses la probabilidad de que un hombre pierda su empleo es igual a la de una mujer, algo que no se observaba antes", explica Sara de la Rica, directora del Observatorio Laboral de la Fundación de Estudios de Economía Aplicada. En su último informe, esta analista situaba en un 3,8% la posibilidad de que un hombre o una mujer con empleo lo perdieran. A pesar de esto, en el último trimestre conocido de la EPA se volvía a generar trabajo femenino.
No obstante, lo evidente es que durante esta crisis el trabajo femenino se ha mostrado resistente. Y ello a pesar de que ellas están ocupadas normalmente en trabajos mucho más precarios y su relación contractual es más frágil. Basta con observar la temporalidad, la brecha que ha abierto la puerta a la fulgurante destrucción de empleo. La tasa entre las mujeres es del 27,8%, cuatro puntos superior a la de los hombres.
"Es por la mayor cualificación de las mujeres que se incorporan al mercado laboral", analiza De la Rica. Algo que se constata al observar que el número de mujeres que participan en el mercado laboral y están en posesión de un título universitario supera al de hombres.
Pero el aumento del paro entre las mujeres, del que no han escapado (ocho puntos durante la crisis), no ha llegado tanto por la destrucción de empleo como por su incorporación constante a la población activa (aquellos que están en edad y disposición de trabajar). En la época de expansión económica, el mercado laboral español experimentó un aumento de tamaño considerable, pasó de unos 15 millones a más de 23. Y en ese salto las mujeres y los inmigrantes han tenido un papel destacado, casi a partes iguales. Las primeras casi duplicaron su número hasta llegar a los 10 millones.
Y ese ritmo se ha mantenido hasta entrada la crisis. España logró el hito de que más de la mitad de las mujeres que estaban en edad de trabajar estuvieran en disposición de hacerlo en el primer trimestre de 2008, y ese dato continuó con su tendencia alcista durante un año más. Hasta ahora, que la tasa de actividad se sitúa en el 51,51%. Así, a marchas forzadas, se ha acercado cada vez más a las tasas de las grandes potencias europeas como Alemania (53,6%) o Francia (52,3%).
"Hay varios fenómenos latentes. Pero el más importante es que con la crisis no se ha detenido todavía la incorporación de la mujer al mercado laboral en términos interanuales", explica Gómez, quien sí que apunta que en los últimos trimestres el fenómeno se ha invertido.
También Bravo, de CC OO, cree que en la incorporación de mujeres al mercado de trabajo en plena recesión ha desempeñado un papel importante la inercia anterior. Pero la sindicalista da más peso a lo que los académicos llaman el trabajador añadido. Éste es un fenómeno que se da en las familias cuando el cabeza pierde el trabajo, lo que motiva que otros componentes del núcleo que no se han incorporado al mercado laboral se animen a buscar trabajo para compensar así la pérdida de ingresos. "Esto ya se produjo en la anterior crisis, sobre todo entre las mujeres mayores de 45 años, y ha sido muy importante en ésta", comenta Bravo.
De la Rica, de Fedea, afirma: "Aquí muchas mujeres aceptan empleos por debajo de su cualificación. Están bastante sobrecualificadas. Incluso muchas de ellas aceptan un trabajo peor: o menos remunerado o a tiempo parcial".
Pero que el aumento del paro femenino se deba casi en exclusiva al aumento de la población activa es una situación que puede cambiar si prosigue la sangría de la construcción y los servicios. "Ojalá se corte pronto, porque si no continuará con los servicios", declara Fontecha. Y ahí están las mujeres.
Menos paradas, pero menos protegidas
Que haya menos mujeres en paro no quiere decir que ellas estén mejor protegidas contra el desempleo. Según el Ministerio de Trabajo, el número de parados que percibe prestación (1,4 millones) supera al de paradas en 400.000 personas. Esto se traduce en un número mayor de mujeres que no perciben prestación o subsidio alguno del Ministerio de Trabajo, pese a que ellas apenas son 100.000 menos en las listas del paro registrado.
No es el único dato que apuntala la desigualdad. También aparece ésta cuando se observa la cuantía que perciben los parados. Hasta el pasado octubre, los hombres percibían una media de 29,3 euros al día frente a los 24,8 de las mujeres. Esta diferencia proviene de una de las desigualdades más conocidas del mercado laboral: el menor salario medio femenino.
La última encuesta de estructura salarial publicada por el INE, referente a 2007, refleja que las mujeres perciben un sueldo medio al año de unos 17.000 euros; el de los hombres se acerca a los 23.000. La consecuencia es una menor cotización por desempleo y menores prestaciones cuando se quedan sin empleo.
La otra brecha que separa a ambos géneros es la duración de las prestaciones. Aunque la separación no es tanta como en los otros supuestos: son 445 días en el caso de los hombres y 438 en el de las mujeres.
El número de hombres en paro supera al de mujeres durante la recesión - El hundimiento de la construcción castiga la ocupación masculina - La tasa femenina sigue siendo superior
MANUEL V. GÓMEZ
Con un día de adelanto, el 5 de enero, los Reyes trajeron una pésima noticia: más de 72.000 hombres engrosaron las listas del paro en diciembre. Mejor fue el mes para las mujeres que buscaban empleo. Su número bajó, unas 17.000 menos. Las cifras ahondaban en una de las pocas estadísticas, por no decir la única, del mercado laboral en la que los hombres salen peor parados que las mujeres: en España hay más hombres que mujeres buscando un trabajo. Se vea por donde se vea, el paro registrado o la encuesta de población activa -un termómetro mucho más ajustado a la realidad laboral-, la crisis y sus nefastas consecuencias sobre el empleo han dado la vuelta a una situación que tradicionalmente, desde que la mujer se ha incorporado de forma masiva al mercado de trabajo, era la contraria.
No es que el paro no haya crecido entre las mujeres. Lo ha hecho. Pero a un ritmo menor que entre los hombres. En los dos años largos que van de crisis, el paro se ha superado los cuatro millones de personas. No sólo ha duplicado su número. Ha ido más allá. Y la mayoría pertenecen al género masculino. Son más de seis de cada 10 nuevos desempleados.
No hay que escarbar mucho para encontrar la causa de este sorpasso. Las mismas cifras de diciembre sobre el mercado laboral ya dan pistas claras de lo que sucede. La Seguridad Social perdió 60.000 afiliados procedentes de la construcción, un sector que emplea a hombres casi en exclusiva. "En el mayor aumento del paro masculino, hay un problema sectorial que está en la construcción", explica Valeriano Gómez, antiguo secretario general de Empleo.
"Las diferencias de género en la caída de la ocupación se explican por la naturaleza de la crisis. La destrucción de empleo se concentra en el sector de la construcción y en la industria", reza un capítulo del Informe Económico del Presidente del Gobierno 2009 presentado el pasado diciembre.
La primera vez que se registraron más hombres que mujeres en las listas del paro del Ministerio de Trabajo fue hace ahora un año, en enero de 2009. Pero la situación volvió a invertirse en verano. Justo cuando más se dejó notar en el mercado laboral las obras del fondo de inversión local, que en su mayor parte generaron empleo masculino. No en vano el plan tenía como primer objetivo frenar el desplome del trabajo en la construcción. Pero conforme se han diluido los efectos de los 8.000 millones que el Gobierno inyectó en este plan las cosas han vuelto por donde solían.
Desde el verano de 2007, en España se han destruido más de 1,6 millones de empleos, la gran mayoría de ellos en la construcción (920.000) y en la industria (512.000). Si se tiene en cuenta la apabullante presencia de los hombres en estos sectores -después de la escabechina de estos más de dos años, un 92,5% y un 75%, respectivamente- es fácil entender que son los hombres las mayores víctimas del desplome.
"Pierde más trabajo quien ya lo tenía antes, y donde lo tenía", constata Almudena Fontecha, responsable federal de Igualdad de UGT, "sí, los hombres son los que están perdiendo el trabajo". No le falta razón. Los números cantan: en estos más de dos años de hundimiento laboral, por cada mujer que ha perdido su empleo lo han hecho unos 14 hombres.
No obstante, también es cierto que los sectores que mejor han resistido la recesión tienen una mayor presencia de mujeres. "La educación, la sanidad y los servicios sociales son ramas cada vez más feminizadas", recuerda Gómez, "y además, los servicios públicos, que durante la crisis han vivido una expansión en el empleo, también tienen una fuerte presencia femenina". Estas palabras se apoyan en datos como los que publicaba la Seguridad Social el pasado 5 de enero. Estos tres sectores que cita el antiguo secretario general de Empleo contaban en conjunto 140.000 afiliados más al instituto público, un número que sumaría casi 1.300 cotizantes más si se añaden las empleadas de hogar.
Carmen Bravo, secretaria de la Mujer de Comisiones Obreras, comparte la tesis de Gómez, pero recuerda que esta mala evolución no ha acabado con la primera desigualdad de género que se encuentra en el mercado laboral español. La tasa de paro femenina sigue siendo más alta que la masculina, un 18,16% frente al 17,75%. La diferencia se ha estrechado. Antes de empezar la crisis había cuatro puntos de diferencia. Ahora la distancia es de apenas unas décimas, pero no se ha eliminado. Y además, no se ha llegado por la vía deseable que sería la reducción del paro femenino, sino por el hundimiento del trabajo masculino. Éste se ha mostrado tan frágil como la economía española ante la crisis económica y financiera.
La mayor fortaleza de la ocupación femenina no ha impedido que el deterioro del mercado laboral ya empiece a hacer mella entre las trabajadoras. Se dio por primera vez entre octubre y diciembre del año pasado. En los momentos más duros de la Gran Recesión. Cuando el desplome golpeó de lleno a los servicios, el sector en el que trabaja el 88% de mujeres empleadas. Y ya está igualando a los dos géneros. "Cada vez hay más destrucción de empleo femenino. Y en los últimos meses la probabilidad de que un hombre pierda su empleo es igual a la de una mujer, algo que no se observaba antes", explica Sara de la Rica, directora del Observatorio Laboral de la Fundación de Estudios de Economía Aplicada. En su último informe, esta analista situaba en un 3,8% la posibilidad de que un hombre o una mujer con empleo lo perdieran. A pesar de esto, en el último trimestre conocido de la EPA se volvía a generar trabajo femenino.
No obstante, lo evidente es que durante esta crisis el trabajo femenino se ha mostrado resistente. Y ello a pesar de que ellas están ocupadas normalmente en trabajos mucho más precarios y su relación contractual es más frágil. Basta con observar la temporalidad, la brecha que ha abierto la puerta a la fulgurante destrucción de empleo. La tasa entre las mujeres es del 27,8%, cuatro puntos superior a la de los hombres.
"Es por la mayor cualificación de las mujeres que se incorporan al mercado laboral", analiza De la Rica. Algo que se constata al observar que el número de mujeres que participan en el mercado laboral y están en posesión de un título universitario supera al de hombres.
Pero el aumento del paro entre las mujeres, del que no han escapado (ocho puntos durante la crisis), no ha llegado tanto por la destrucción de empleo como por su incorporación constante a la población activa (aquellos que están en edad y disposición de trabajar). En la época de expansión económica, el mercado laboral español experimentó un aumento de tamaño considerable, pasó de unos 15 millones a más de 23. Y en ese salto las mujeres y los inmigrantes han tenido un papel destacado, casi a partes iguales. Las primeras casi duplicaron su número hasta llegar a los 10 millones.
Y ese ritmo se ha mantenido hasta entrada la crisis. España logró el hito de que más de la mitad de las mujeres que estaban en edad de trabajar estuvieran en disposición de hacerlo en el primer trimestre de 2008, y ese dato continuó con su tendencia alcista durante un año más. Hasta ahora, que la tasa de actividad se sitúa en el 51,51%. Así, a marchas forzadas, se ha acercado cada vez más a las tasas de las grandes potencias europeas como Alemania (53,6%) o Francia (52,3%).
"Hay varios fenómenos latentes. Pero el más importante es que con la crisis no se ha detenido todavía la incorporación de la mujer al mercado laboral en términos interanuales", explica Gómez, quien sí que apunta que en los últimos trimestres el fenómeno se ha invertido.
También Bravo, de CC OO, cree que en la incorporación de mujeres al mercado de trabajo en plena recesión ha desempeñado un papel importante la inercia anterior. Pero la sindicalista da más peso a lo que los académicos llaman el trabajador añadido. Éste es un fenómeno que se da en las familias cuando el cabeza pierde el trabajo, lo que motiva que otros componentes del núcleo que no se han incorporado al mercado laboral se animen a buscar trabajo para compensar así la pérdida de ingresos. "Esto ya se produjo en la anterior crisis, sobre todo entre las mujeres mayores de 45 años, y ha sido muy importante en ésta", comenta Bravo.
De la Rica, de Fedea, afirma: "Aquí muchas mujeres aceptan empleos por debajo de su cualificación. Están bastante sobrecualificadas. Incluso muchas de ellas aceptan un trabajo peor: o menos remunerado o a tiempo parcial".
Pero que el aumento del paro femenino se deba casi en exclusiva al aumento de la población activa es una situación que puede cambiar si prosigue la sangría de la construcción y los servicios. "Ojalá se corte pronto, porque si no continuará con los servicios", declara Fontecha. Y ahí están las mujeres.
Menos paradas, pero menos protegidas
Que haya menos mujeres en paro no quiere decir que ellas estén mejor protegidas contra el desempleo. Según el Ministerio de Trabajo, el número de parados que percibe prestación (1,4 millones) supera al de paradas en 400.000 personas. Esto se traduce en un número mayor de mujeres que no perciben prestación o subsidio alguno del Ministerio de Trabajo, pese a que ellas apenas son 100.000 menos en las listas del paro registrado.
No es el único dato que apuntala la desigualdad. También aparece ésta cuando se observa la cuantía que perciben los parados. Hasta el pasado octubre, los hombres percibían una media de 29,3 euros al día frente a los 24,8 de las mujeres. Esta diferencia proviene de una de las desigualdades más conocidas del mercado laboral: el menor salario medio femenino.
La última encuesta de estructura salarial publicada por el INE, referente a 2007, refleja que las mujeres perciben un sueldo medio al año de unos 17.000 euros; el de los hombres se acerca a los 23.000. La consecuencia es una menor cotización por desempleo y menores prestaciones cuando se quedan sin empleo.
La otra brecha que separa a ambos géneros es la duración de las prestaciones. Aunque la separación no es tanta como en los otros supuestos: son 445 días en el caso de los hombres y 438 en el de las mujeres.
Poner límites
Poner límites:
Poner límites, negarse, ser rechazado parecen experiencias o conceptos negativos porque sugieren que hemos perdido el tiempo, que no hemos sido amados, que nos hemos equivocado, que hay que seguir el camino sin nada entre las manos. La madurez emocional pasa, sin embargo, por esta lección fundamental. Los límites obligan a configurar las prioridades y las necesidades personales, a no ser víctima de todo lo que acaece: filtrar, elegir y asimilar son el resultado de poner límites, de aceptar límites. Aprender a transformar unas circunstancias que tal vez no son las que hubiéramos deseado, a funcionar al margen de lo que los demás, o la vida, nos han dado, o no nos han dado. Poco a poco emerge una sólida realidad: alguien capaz de albergar, de proteger, de transformar y de amar a pesar de sus circunstancias.
Alguien libre, en la mayor medida posible, de odios y rencores, de mil reproches, de demasiados temores. Alguien capaz de distanciarse de sus circunstancias y de fabricar un mundo a su imagen y semejanza, soñado, inventado, y a veces, aún fugazmente, plasmado. Para ello, dice Lise Heyboer que “...hace falta encontrar las raíces de lo que somos. Disolver las estructuras rígidas como las opiniones, los prejuicios, los vínculos, las obligaciones. Nos ofrecen seguridad a cambio de restringir, estrechar, reducir y negar la seguridad profunda y esencial de estar abierto a la vida... Camina en tu propia vida. Una vida con demasiadas reglas, límites, dogmas y valores rígidos no está viva. El destino no está escrito en ninguna parte, sólo el corazón de cada persona lo conoce, si este corazón tiene la suficiente libertad”. Cuando las personas son sólidas, su entorno no las contamina: su verdad personal será fuerte y duradera y bastará para alumbrarlas. Como en las montañas, el agua arrecia, el hielo recubre, el viento erosiona, pero la montaña sigue indemne y a sus pies puede brotar la vida que ella misma ampara.
~
Cuando miro hacia atrás y recuerdo personas, lugares o ideas que amé, a veces sólo distingo confusión, dolor o incomprensión. Tardo un tiempo en recuperar la primera impresión: la luz que me enseñó a ver, a comprender Primero está esa luz, ese amor, esa comprensión: eso es lo que nos hace vulnerables al cambio, permeables, por tanto, a la asimilación de lo nuevo. Es la transformación de lo caduco. Después, tras la tormenta, habrá que poner los límites, regresar a la solidez individual, al ser esencial de cada uno. Sólo desde ese lugar estable y sólido podemos elegir en libertad qué pensar, qué hacer, qué decir, qué entregar. Nada externo es nuestro para siempre, sólo podemos quedarnos con la esencia de lo que logremos asimilar.
~
Dice Jose Luis Sampedro, la libertad es como una cometa, vuela porque está sujeta. La libertad por tanto tiene que darse dentro de un lugar sólido, dentro de un entorno social habitable y bueno para convivir.
Poner límites, negarse, ser rechazado parecen experiencias o conceptos negativos porque sugieren que hemos perdido el tiempo, que no hemos sido amados, que nos hemos equivocado, que hay que seguir el camino sin nada entre las manos. La madurez emocional pasa, sin embargo, por esta lección fundamental. Los límites obligan a configurar las prioridades y las necesidades personales, a no ser víctima de todo lo que acaece: filtrar, elegir y asimilar son el resultado de poner límites, de aceptar límites. Aprender a transformar unas circunstancias que tal vez no son las que hubiéramos deseado, a funcionar al margen de lo que los demás, o la vida, nos han dado, o no nos han dado. Poco a poco emerge una sólida realidad: alguien capaz de albergar, de proteger, de transformar y de amar a pesar de sus circunstancias.
Alguien libre, en la mayor medida posible, de odios y rencores, de mil reproches, de demasiados temores. Alguien capaz de distanciarse de sus circunstancias y de fabricar un mundo a su imagen y semejanza, soñado, inventado, y a veces, aún fugazmente, plasmado. Para ello, dice Lise Heyboer que “...hace falta encontrar las raíces de lo que somos. Disolver las estructuras rígidas como las opiniones, los prejuicios, los vínculos, las obligaciones. Nos ofrecen seguridad a cambio de restringir, estrechar, reducir y negar la seguridad profunda y esencial de estar abierto a la vida... Camina en tu propia vida. Una vida con demasiadas reglas, límites, dogmas y valores rígidos no está viva. El destino no está escrito en ninguna parte, sólo el corazón de cada persona lo conoce, si este corazón tiene la suficiente libertad”. Cuando las personas son sólidas, su entorno no las contamina: su verdad personal será fuerte y duradera y bastará para alumbrarlas. Como en las montañas, el agua arrecia, el hielo recubre, el viento erosiona, pero la montaña sigue indemne y a sus pies puede brotar la vida que ella misma ampara.
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Cuando miro hacia atrás y recuerdo personas, lugares o ideas que amé, a veces sólo distingo confusión, dolor o incomprensión. Tardo un tiempo en recuperar la primera impresión: la luz que me enseñó a ver, a comprender Primero está esa luz, ese amor, esa comprensión: eso es lo que nos hace vulnerables al cambio, permeables, por tanto, a la asimilación de lo nuevo. Es la transformación de lo caduco. Después, tras la tormenta, habrá que poner los límites, regresar a la solidez individual, al ser esencial de cada uno. Sólo desde ese lugar estable y sólido podemos elegir en libertad qué pensar, qué hacer, qué decir, qué entregar. Nada externo es nuestro para siempre, sólo podemos quedarnos con la esencia de lo que logremos asimilar.
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Dice Jose Luis Sampedro, la libertad es como una cometa, vuela porque está sujeta. La libertad por tanto tiene que darse dentro de un lugar sólido, dentro de un entorno social habitable y bueno para convivir.
misterio y dogma, hacia un nuevo paradigma.-
misterio y dogma, hacia un nuevo paradigma.-
La teoría de Kuhn ha sido determinante en Occidente porque de alguna forma incitó a una cierta tolerancia ante distintas formas de percibir la vida. De otra forma, el paradigma dominante podría cerrar las puertas individuales y colectivas al cmabio y a la transformación. Así todo en Occidente tendemos a privilegiar una forma de comprender el mundo que excluye la duda y la multiplicidad. Hemos superado la dependencia de la verdad revelada; pero cuando nos libramos de esos dogmas tiramos, como dicen los ingleses, al bebé con el agua del baño: dogma y misterio, todo desapareció. No eran lo mismo. Lo primero -el dogma- era sólo una respuesta simplista y burda al misterio.
La sobrevaloración de la razón tiene esto en común con el absolutismo, decía Jung: bajo sus dominios el individuo queda brutalmente empobrecido. ¿Qué o quién la promueve? ¿Cómo la defendemos?
El filósofo Thomas Kuhn aportó una explicación útil para comprender la paradoja de por qué necesitamos una estructura intelectual que sirva de referencia a nuestras vidas, y cómo al mismo tiempo vivimos en un continuo conflicto con estas estructuras que él llamó paradigmas. Aplicó esta visión de forma específica al ámbito científico. Daba como ejemplo cómo, una vez que los astrónomos aceptaron la teoría copernicana del universo heliocéntrico, las preguntas que se formulaban y la propia forma de mirar el universo cambió. En la historia de la ciencia, a medida que los científicos se esfuerzan por expandir las fronteras de la acumulación de conocimientos, lo hacen de acuerdo al método científico y en función de determinados paradigmas. Cuando las fronteras de éstos, debido a sus inevitables limitaciones y errores innatos se quedan estrechos, se produce una crisis y un nuevo paradigma reemplaza al anterior. Es un proceso necesario para poder acomodar los datos filtrados que no encajan ya en el paradigma antiguo. Así se abren nuevas líneas de investigación y nuevas formas de comprender la vida.
Y allí en los confines siempre en expansión de cada paradigma, retrocede el misterio que nos rodea.
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La teoría de Kuhn ha sido determinante en Occidente porque de alguna forma incitó a una cierta tolerancia ante distintas formas de percibir la vida. De otra forma, el paradigma dominante podría cerrar las puertas individuales y colectivas al cmabio y a la transformación. Así todo en Occidente tendemos a privilegiar una forma de comprender el mundo que excluye la duda y la multiplicidad. Hemos superado la dependencia de la verdad revelada; pero cuando nos libramos de esos dogmas tiramos, como dicen los ingleses, al bebé con el agua del baño: dogma y misterio, todo desapareció. No eran lo mismo. Lo primero -el dogma- era sólo una respuesta simplista y burda al misterio.
La sobrevaloración de la razón tiene esto en común con el absolutismo, decía Jung: bajo sus dominios el individuo queda brutalmente empobrecido. ¿Qué o quién la promueve? ¿Cómo la defendemos?
El filósofo Thomas Kuhn aportó una explicación útil para comprender la paradoja de por qué necesitamos una estructura intelectual que sirva de referencia a nuestras vidas, y cómo al mismo tiempo vivimos en un continuo conflicto con estas estructuras que él llamó paradigmas. Aplicó esta visión de forma específica al ámbito científico. Daba como ejemplo cómo, una vez que los astrónomos aceptaron la teoría copernicana del universo heliocéntrico, las preguntas que se formulaban y la propia forma de mirar el universo cambió. En la historia de la ciencia, a medida que los científicos se esfuerzan por expandir las fronteras de la acumulación de conocimientos, lo hacen de acuerdo al método científico y en función de determinados paradigmas. Cuando las fronteras de éstos, debido a sus inevitables limitaciones y errores innatos se quedan estrechos, se produce una crisis y un nuevo paradigma reemplaza al anterior. Es un proceso necesario para poder acomodar los datos filtrados que no encajan ya en el paradigma antiguo. Así se abren nuevas líneas de investigación y nuevas formas de comprender la vida.
Y allí en los confines siempre en expansión de cada paradigma, retrocede el misterio que nos rodea.
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domingo, 17 de enero de 2010
Viceversa
Viceversa
Tengo miedo de verte
necesidad de verte
esperanza de verte
desazones de verte
tengo ganas de hallarte
preocupación de hallarte
certidumbre de hallarte
pobres dudas de hallarte
tengo urgencia de oírte
alegría de oírte
buena suerte de oírte
y temores de oirte
o sea
resumiendo
estoy jodido
y radiante
quizá más lo primero
que lo segundo
y también
viceversa.
Un beso para ti Esther y otro para Virginia y también viceversa
Tengo miedo de verte
necesidad de verte
esperanza de verte
desazones de verte
tengo ganas de hallarte
preocupación de hallarte
certidumbre de hallarte
pobres dudas de hallarte
tengo urgencia de oírte
alegría de oírte
buena suerte de oírte
y temores de oirte
o sea
resumiendo
estoy jodido
y radiante
quizá más lo primero
que lo segundo
y también
viceversa.
Un beso para ti Esther y otro para Virginia y también viceversa
cualquier circunstancia podría albergar una buena vida, Carl Rogers
Cualquier circunstancia podría albergar una buena vida. Cada ser humano que cruza la tierra necesita, reclama, inventa y recrea un marco de referencia para existir o al menos para hacerse oír, es una necesidad vital, la encarnación del ser esencial en la vida real. No existen personas que son amadas porque son únicas, sino que esto es algo que debiera decirse de todos.
Desde la renuncia a la vida diaria de aquellos pocos que deciden dejar de formar parte activa del mundo, hasta la coherencia extrema que incita a participar del mundo y a transformarlo. Cada cual elige cuanto puede aportar.
Las personas piensan que les gustarían que las recordasen porque tuvieron una buena vida, la vida es un poquito mejor porque ellas estuvieron allí y pudieron contribuir.
Lo que suele caracterizar, sin embargo, las vidas valientes no es la ausencia de miedos, sino creer que su prioridad es abordar y transformar la realidad circundante a pesar del miedo. Para estas personas no es la realidad dada la que dicta la vida, sino la medida en la que ellos puedan incidir y transformar esa realidad. Para ello son capaces de dejar atrás los lastres que las atan, las circunstancias y las creencias que las condicionan.
A veces nos convencemos que de que el miedo es peor que la realidad, y esto es un buen revulsivo para actuar. Pero no hay otro lugar: éste es el que nos ha tocado, el único que tenemos, en él vivimos rodeados, acosados o contagiados por las emociones oscuras o luminosas de quienes nos rodean.
Habrá que despertar del letargo, del relativismo de un vivir sin esfuerzo ni sacrificio, sin un sueño que llevar a cabo. ¿Buscamos lo que nos diferencia de las demás especies? El anhelo específicamente humano, ésa ha sido la esencia de nuestra libertad, si hemos de vivir como los bonobos y como los chimpancés entonces sobra tanta corteza cerebral, tanta capacidad para soñar cuando la utilizamos, sobre todo, para dañar. Vivir de espaldas al inconsciente reduce la vida a su mínima expresión. Pero cuando arrancamos de esas profundidades unos destellos de comprensión, agrandamos el territorio consciente donde vivimos. Escapamos en alguna medida a las garras del instinto de protección que dicta una visión del mundo sesgada y compulsiva, armada de certezas. En la desnudez de esas certezas y de esos condicionamientos, en la fluidez y en la intuición de lo que queda por llegar, reside la libertad de ser sin cercenar, de elegir sin odiar, de expresar y de resolver sin juzgar.
Carl jung al final de su vida musitaba y decía: “mientras la persona que desespera camina hacia la nada, la que ha puesto su fe en los arquetipos sigue el camino de la vida, ambos, desde luego, viven sin certezas, pero el uno vive contra sus instintos, el otro, con ellos.
Tal vez no tengamos otra forma de legar, de sobrevivir, de contagiar, y si tras el misterio de la vida finalmente se esconde algo más, qué suerte alcanzar esa orilla habiendo desnudado y hecho brotar los dones, frágiles y misteriosos, que nos confió la vida al llegar.
No hacen falta reglas ni circunstancias perfectas, sólo la luz que se desprende de una pasión desbrozada de prejuicios, de odios y de miedos, donde pueda crecer una búsqueda, una visión. Cuando el cansancio y la desazón me invaden pienso que tengo el don de una mano ligera y que caminaré por la tierra sin que las piedras y los corazones dejen huellas de mis pisadas.
Luchar, soñar, amar y comprender no son palabras huecas, son espacios al alcance de todos donde vive la inocencia radical, esa capacidad humana casi infinita de transformarse, de escuchar, de crear y de multiplicarse a pesar de la oscuridad.
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Carl Rogers: la brújula está en uno mismo
Al contrario de Freud, Carl Rogers consideraba que el ser humano nace con el instinto y la capacidad innatos positivos y constructivos: por eso somos capaces de descubrir, de inventar, de amar y de proteger.
Por ello aseguraba que la paradoja más curiosa es que “...cuando las personas se aceptan a sí mismas como son, entonces pueden cambiar”, porque el germen de su propia capacidad de transformación positiva está en ellas y es innato.
Sólo algunos de los poderosos condicionantes externos que impone la sociedad al individuo llegan a ahogar las capacidades y necesidades naturales de las personas, creando defensas en lo que Carl Rogers llamaba el “ser real” -el ser original e inocente-. Cuando las expectativas de la sociedad se nos hacen imposibles por irreales o por desnaturalizadas, la persona blinda tras sus defensas. Y con tal de sentirse mejor consigo mismo, será capaz entonces de negar y de distorsionar la realidad.
Las personas sanas, libres, responsables y creativas tienen estas cualidades, decía Rogers:
-están abiertas a la experiencia: no ponen defensas, aceptan la realidad, aceptan sus sentimientos;
-viven en el presente;
-se fían de sus intuiciones y de sus instintos, que son naturalmente positivos;
-se responsabilizan de sus elecciones;
-y como se sienten libres y responsables, plasman su deseo de participar en el mundo mediante la creatividad. Ésta se expresa de formas diversas, desde el ejercicio de la responsabilidad social hasta la educación de los hijos.
Carl Rogers se trata aquí como del padre de la psicología humanista, por la inmensa influencia que ha tenido en tantas personas y por la forma de abordar la comprensión y la sanación de la psiqué humana.
Y la otra escuela es la terapia breve que nos recuerda que a veces lo más sencillo puede funcionar, y se podría resumir como: “todo lo que necesito está en mí”.
La terapia breve es otra escuela creada en psicología que se centra en una mirada minimalista y eficaz para impulsar los procesos de cambio que para ellos eran una parte inevitable y dinámica de la vida diaria. No se centran en las defensas de las personas, sino que dan por sentado que quieren una vida mejor y que pueden lograrla. Las personas que no tienen esperanza de cambio ni siquiera se molestan en leer o en acudir a una psicoterapia. Aquí cada persona intenta formular por sí misma la solución al problema. Las personas son capaces de hacer de forma instintiva muchas cosas pequeñas que alivian sus problemas habituales, sin realmente ser conscientes de ello. La terapia breve desvela estos comportamientos y anima a los pacientes a llevarlos a cabo de forma deliberada. A menudo las soluciones propias de cada persona son más rápidas de aplicar y más eficaces que el aprendizaje de soluciones alternativas diseñadas para casos generales. Pues en lugar de centrarse en resolver problemas la terapia breve se centra en construir soluciones. Las personas tienen esa habilidad innata para crecer dentro de sí mismos, y sin bloquearse. Se preguntan por lo que ellos quieren para sí mismos, esa es la pregunta que llamamos milagro, sobre cuál es su propio plan de vida para sí mismos.
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Desde la renuncia a la vida diaria de aquellos pocos que deciden dejar de formar parte activa del mundo, hasta la coherencia extrema que incita a participar del mundo y a transformarlo. Cada cual elige cuanto puede aportar.
Las personas piensan que les gustarían que las recordasen porque tuvieron una buena vida, la vida es un poquito mejor porque ellas estuvieron allí y pudieron contribuir.
Lo que suele caracterizar, sin embargo, las vidas valientes no es la ausencia de miedos, sino creer que su prioridad es abordar y transformar la realidad circundante a pesar del miedo. Para estas personas no es la realidad dada la que dicta la vida, sino la medida en la que ellos puedan incidir y transformar esa realidad. Para ello son capaces de dejar atrás los lastres que las atan, las circunstancias y las creencias que las condicionan.
A veces nos convencemos que de que el miedo es peor que la realidad, y esto es un buen revulsivo para actuar. Pero no hay otro lugar: éste es el que nos ha tocado, el único que tenemos, en él vivimos rodeados, acosados o contagiados por las emociones oscuras o luminosas de quienes nos rodean.
Habrá que despertar del letargo, del relativismo de un vivir sin esfuerzo ni sacrificio, sin un sueño que llevar a cabo. ¿Buscamos lo que nos diferencia de las demás especies? El anhelo específicamente humano, ésa ha sido la esencia de nuestra libertad, si hemos de vivir como los bonobos y como los chimpancés entonces sobra tanta corteza cerebral, tanta capacidad para soñar cuando la utilizamos, sobre todo, para dañar. Vivir de espaldas al inconsciente reduce la vida a su mínima expresión. Pero cuando arrancamos de esas profundidades unos destellos de comprensión, agrandamos el territorio consciente donde vivimos. Escapamos en alguna medida a las garras del instinto de protección que dicta una visión del mundo sesgada y compulsiva, armada de certezas. En la desnudez de esas certezas y de esos condicionamientos, en la fluidez y en la intuición de lo que queda por llegar, reside la libertad de ser sin cercenar, de elegir sin odiar, de expresar y de resolver sin juzgar.
Carl jung al final de su vida musitaba y decía: “mientras la persona que desespera camina hacia la nada, la que ha puesto su fe en los arquetipos sigue el camino de la vida, ambos, desde luego, viven sin certezas, pero el uno vive contra sus instintos, el otro, con ellos.
Tal vez no tengamos otra forma de legar, de sobrevivir, de contagiar, y si tras el misterio de la vida finalmente se esconde algo más, qué suerte alcanzar esa orilla habiendo desnudado y hecho brotar los dones, frágiles y misteriosos, que nos confió la vida al llegar.
No hacen falta reglas ni circunstancias perfectas, sólo la luz que se desprende de una pasión desbrozada de prejuicios, de odios y de miedos, donde pueda crecer una búsqueda, una visión. Cuando el cansancio y la desazón me invaden pienso que tengo el don de una mano ligera y que caminaré por la tierra sin que las piedras y los corazones dejen huellas de mis pisadas.
Luchar, soñar, amar y comprender no son palabras huecas, son espacios al alcance de todos donde vive la inocencia radical, esa capacidad humana casi infinita de transformarse, de escuchar, de crear y de multiplicarse a pesar de la oscuridad.
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Carl Rogers: la brújula está en uno mismo
Al contrario de Freud, Carl Rogers consideraba que el ser humano nace con el instinto y la capacidad innatos positivos y constructivos: por eso somos capaces de descubrir, de inventar, de amar y de proteger.
Por ello aseguraba que la paradoja más curiosa es que “...cuando las personas se aceptan a sí mismas como son, entonces pueden cambiar”, porque el germen de su propia capacidad de transformación positiva está en ellas y es innato.
Sólo algunos de los poderosos condicionantes externos que impone la sociedad al individuo llegan a ahogar las capacidades y necesidades naturales de las personas, creando defensas en lo que Carl Rogers llamaba el “ser real” -el ser original e inocente-. Cuando las expectativas de la sociedad se nos hacen imposibles por irreales o por desnaturalizadas, la persona blinda tras sus defensas. Y con tal de sentirse mejor consigo mismo, será capaz entonces de negar y de distorsionar la realidad.
Las personas sanas, libres, responsables y creativas tienen estas cualidades, decía Rogers:
-están abiertas a la experiencia: no ponen defensas, aceptan la realidad, aceptan sus sentimientos;
-viven en el presente;
-se fían de sus intuiciones y de sus instintos, que son naturalmente positivos;
-se responsabilizan de sus elecciones;
-y como se sienten libres y responsables, plasman su deseo de participar en el mundo mediante la creatividad. Ésta se expresa de formas diversas, desde el ejercicio de la responsabilidad social hasta la educación de los hijos.
Carl Rogers se trata aquí como del padre de la psicología humanista, por la inmensa influencia que ha tenido en tantas personas y por la forma de abordar la comprensión y la sanación de la psiqué humana.
Y la otra escuela es la terapia breve que nos recuerda que a veces lo más sencillo puede funcionar, y se podría resumir como: “todo lo que necesito está en mí”.
La terapia breve es otra escuela creada en psicología que se centra en una mirada minimalista y eficaz para impulsar los procesos de cambio que para ellos eran una parte inevitable y dinámica de la vida diaria. No se centran en las defensas de las personas, sino que dan por sentado que quieren una vida mejor y que pueden lograrla. Las personas que no tienen esperanza de cambio ni siquiera se molestan en leer o en acudir a una psicoterapia. Aquí cada persona intenta formular por sí misma la solución al problema. Las personas son capaces de hacer de forma instintiva muchas cosas pequeñas que alivian sus problemas habituales, sin realmente ser conscientes de ello. La terapia breve desvela estos comportamientos y anima a los pacientes a llevarlos a cabo de forma deliberada. A menudo las soluciones propias de cada persona son más rápidas de aplicar y más eficaces que el aprendizaje de soluciones alternativas diseñadas para casos generales. Pues en lugar de centrarse en resolver problemas la terapia breve se centra en construir soluciones. Las personas tienen esa habilidad innata para crecer dentro de sí mismos, y sin bloquearse. Se preguntan por lo que ellos quieren para sí mismos, esa es la pregunta que llamamos milagro, sobre cuál es su propio plan de vida para sí mismos.
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