jueves, 13 de agosto de 2009
el debate del multiculturalismo planteado a escala mundial
Un diálogo que, al decir de Huntington, viene exigido incluso por el deseo de supervivencia: por el deseo de evitar futuras guerras mundiales. Recordemos que, según él, la fuente fundamental de conflictos en el futuro será cultural, que tales conflictos tendrán lugar entre grupos de diversas civilizaciones, porque las mayores diferencias que existen entre los grupos humanos son -a su juicio- las diferencias de civilización.
Como es obvio, el multiculturalismo puede suponer un problema, tanto a la hora de diseñar una ciudadanía política, como a la de esbozar un ideal de ciudadanía cosmopolita. Porque si afirmamos que en las democracias liberales existe una cultura dominante -la liberal- y las restantes se sienten relegadas, de suerte que los ciudadanos “de segunda” mal van a sentirse miembros suyos, el problema aumenta desmesuradamente cuando tenemos por referente la comunidad humana en su conjunto. ¿Cómo conseguir que se sientan ciudadanos de una misma comunidad humana aquellos cuya cultura es relegada, si no es que está en trance de extinción? ¿Qué sentido tiene una ciudadanía cosmopolita con una jerarquía de culturas, que condena algunas de ellas a ocupar el escalón último?
Es en este sentido en el que resultan sumamente fecundos esfuerzos por descubrir los elementos comunes a todas las religiones, como los del Parlamento de las Religiones Mundiales; elementos que, por cierto, son abundantes. Como también los esfuerzos de autores como Rawls por garantizar unos mínimos comunes a la mayor parte de sociedades.
Si de lo que se trata -dirá Rawls- no es de asegurar la estabilidad política de una sociedad liberal con pluralismo razonable, sino de establecer un derecho de los pueblos, entonces es preciso proponer unos mínimos que podrían aceptar sociedades no liberales (jerárquicas), con tal de que sean “bien ordenadas”: que sean pacíficas, que su sistema jurídico esté guiado por una concepción de la justicia basada en el bien común, de forma que imponga deberes y obligaciones morales a todos sus miembros, que respete derechos humanos básicos (como el derecho a la vida, a la libertad frente a la esclavitud o los trabajos forzados, a la propiedad y a una igualdad formal).
Partir de estos mínimos de justicia, compartidos por distintos Estados, partir de lo que ya tienen en común las diferentes culturas, los diferentes credos religiosos, sería un buen camino para construir esa paz duradera soñada desde mucho antes que nacieran los proyectos ilustrados de paz.
Sin embargo, y aun concediendo toda la importancia que pueda tener a la diferencia cultural, quisiera dejar constancia de que los grandes conflictos y las dificultades de construir tanto una ciudadanía política como una ciudadanía multicultural siguen teniendo también en su raíz, y con gran fuerza, las desigualdades económicas y sociales. A pesar del empeño por asegurar que los grandes problemas sociales son hoy el racismo y la xenofobia, sigue siendo cierto que el mayor de ellos es la aporofobia, el odio al pobre, al débil, al menesteroso. No son los extranjeros sin más, los diferentes (que somos todos), los que despiertan animadversión, sino los débiles, los pobres.
Podríamos decir, por tanto, que el reconocimiento de la ciudadanía social es conditio sine qua non en la construcción de una ciudadanía cosmopolita que, por ser justa, haga sentirse y saberse a todos los hombres ciudadanos del mundo.
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Esto sí que es un vulgar nepotismo, de aldea local, la defensa de "los míos", de "los nuestros"; no sé quién va a parar esto.
Pero mucha culpa la tiene el Estado Fiscal, recaudador, pues mucho se parece a él; al final cada uno tira para lo suyo.
Destruir la maldición de la pobreza, eso es lo que debemos hacer entre todos, desde una verdadera Aldea Global, el día que destruyamos la pobreza, ya no habrá ningun enclave en que el negocio de la droga se pueda ocultar, ni imponer su nepotismo y su paternalismo a los demás.
A modo de Pedagogía aquí sí vendría bien la profecía que se cumple a sí misma, porque no hay mejor modo de materializar un ideal que educar para alcanzarlo, ayudando a convertirlo en realidad. Obviamente ese ideal debe estar de algun modo entrañado en la naturaleza humana ya que, en caso contrario mal podría extraerse de ella, pero afortunadamente lo está y consiste en fraguar un mundo en que todas las personas se sientan y se sepan ciudadanas, un universalismo moral.
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Ishtar, blandiendo un arco para sacar a los "humanimales" de la imposición desde fuera!!!
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En una Aldea Global el egoísmo es actitud pasada de moda, como lo son las pequeñas endogamias, los vulgares nepotismos y amiguismos, las aldeítas locales, la defensa de “los míos”, “los nuestros”, sea en política, sea en la economía, en la universidad o en el hospital. Ante retos universales no cabe sino la respuesta de una actitud ética universalista, que tiene por horizonte para la toma de decisiones el bien universal, aunque sea preciso construirlo desde el bien local. Lo otro, los oportunismos miopes, es cosa no sólo trasnochada, sino suicida y homicida.
Bregar por una globalización ética, por la mundialización de la solidaridad y la justicia, es la única forma de convertir una “Jungla Global” en una comunidad humana, en la que quepan todas las personas y todas las culturas humanizadoras.
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Lo que en ultima instancia cuenta para la gente -llega a decir Huntington-no es la ideología política ni los intereses económicos. Los problemas se identifican con la fe y la familia, la sangre y las creencias, y por eso lucharán y morirán. Y ésta es la razón por la que el conflicto entre civilizaciones está sustituyendo a la Guerra Fría como fenómeno central de la política mundial; ésta es también la razón por la cual el paradigma de las civilizaciones nos proporciona, mejor que cualquier otra alternativa, un punto de partida para entender y hacer frente a los cambios que tienen lugar en el mundo.
martes, 10 de febrero de 2009
Amy Guttman
Amy Gutmann
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| Amy Gutmann | |
| 8th President of the University of Pennsylvania | |
|---|---|
| Term | 2004 – present |
| Predecessor | Judith Rodin |
| Born | November 19, 1949 (1949-11-19) (age 59) Brooklyn, New York |
| Alma mater | Radcliffe College, Harvard University |
| Religion | Jewish |
| Spouse | Michael W. Doyle |
| Children | Abigail |
- For the novelist see Amy Gutman
She serves on the board of directors of the Vanguard Group, the Carnegie Corporation of New York, and the Schuylkill River Development Corporation. She also serves on the Board of Trustees of the National Constitution Center [2] in Philadelphia, a museum dedicated to the U.S. Constitution. In 2005, Gutmann was appointed to the National Security Higher Education Advisory Board, a committee that advises the FBI on national security issues relating to academia.
Contents[hide] |
[edit] Personal life
Born in Brooklyn, New York, to Jewish parents Kurt and Beatrice Gutmann, Amy Gutmann was raised in Monroe, New York. Her father had fled Nazi Germany in 1934 as a college student and brought his entire family – including four siblings -- to join him first in Bombay, India, and in the United States after World War II. She is married to Michael Doyle, a Professor of Law and International Affairs at Columbia University. They have one daughter, Abigail, who is a Ph.D. student in chemistry at Harvard and was recently hired as an assistant professor of chemistry at Princeton University[3].[edit] Academic career
Gutmann graduated as class valedictorian from Monroe-Woodbury High School, before entering Harvard-Radcliffe College in 1967 with sophomore standing on a scholarship. She received a B.A. (magna cum laude) from Radcliffe College in 1971, a M.Sc. in Political Science from the London School of Economics in 1972, and a Ph.D. in Political Science from Harvard in 1976.[4]Through her writings, Gutmann has consistently sought to bridge theory and policy to advance the core values of a civil democratic society: liberty, opportunity and mutual respect. Her first major contribution to political philosophy was her book Democratic Education (1987; revised 1999). The book addresses the central questions in the political theory of education: How should a democratic society make decisions about education? What should children be taught? How should citizens be educated?
The book also takes on some contemporary scholarly debates: What is the appropriate response of democratic education to the challenge of multiculturalism? Should schools try to cultivate patriotic or cosmopolitan sentiments among students?
Gutmann’s second major contribution to political philosophy is a theory of deliberative democracy that she developed in collaboration with Harvard political scientist Dennis Thompson. Democracy and Disagreement (1996) calls for more reasoned argument in everyday politics. Deliberation can inform decision making through reasoned argument, and develop society’s collective capacity to pursue justice while finding mutually acceptable terms of social cooperation – even when disagreements persist.
Democracy and Disagreement has been both praised as an effective remedy for polarized politics and criticized as impractical. A collection of pro and con essays was published in Deliberative Politics, edited by Stephen Macedo.
Gutmann’s third major contribution to political philosophy is her analysis of group identity and its intersection with justice. In Identity in Democracy (2003), Gutmann argues that identity groups as such are neither friends nor enemies of democratic justice. She analyzes the legitimate but also problematic parts played by group identity in democratic politics and draws distinctions among the good, the bad, and the ugly of identity group politics.
[edit] Penn Presidency
In her inaugural address, she launched the Penn Compact,[5] her vision for making Penn both a global leader in teaching, research, and professional practice, and a dynamic agent of social, economic, and civic progress. The Compact articulates three central strategic goals: increasing access for the very best students of all backgrounds, regardless of economic means; recruiting and retaining the very best faculty members, who will integrate knowledge across multiple disciplines; and magnifying Penn’s intellectual and institutional impact throughout the Philadelphia region, the United States, and the world.Since arriving at Penn, she has spearheaded a major campus development plan, Penn Connects, that includes 24 acres (97,000 m2) that Penn purchased from the U.S. Postal Service along the Schuylkill River. Penn Connects is designed to boost the economic, educational and social capacity of Philadelphia and to create seamless gateways between West Philadelphia and Center City across the Schuylkill River.
Gutmann has also become a leading national advocate for financial aid based on need to promote socioeconomic diversity in higher education. Gutmann made Penn one of the handful of universities in the country that substitute grants for loans for students from economically disadvantaged families earning less than $60,000 a year. In addition, Gutmann recently announced a new financial aid initiative that will eliminate loans for financially eligible undergraduate students regardless of family income, making it possible for students from a broad range of economic backgrounds to graduate debt-free. This new program will begin in September 2008, and include all eligible undergraduates, not just entering freshmen. Effective that year, students with calculated family incomes under $100,000 will receive loan-free aid packages, while families above that level will receive a 10 percent reduction in need-based loans. By fall 2009, all undergraduate students eligible for financial aid will receive loan-free aid packages, regardless of family income level.
[edit] Selected Works
Why Deliberative Democracy? with Dennis Thompson, Princeton University Press, Princeton, N.J., 2004Identity in Democracy, Princeton University Press, Princeton, N.J., 2003 (Trad. esp.: La identidad en Democracia, Buenos Aires/Madrid, Katz editores S.A, 2008, ISBN 9788496859333)
Color Conscious: The Political Morality of Race, with Anthony Appiah, Princeton, N.J.: Princeton University Press, 1996
Democracy and Disagreement, with Dennis Thompson, Cambridge, Mass.: Belknap Press of Harvard University Press, 1996
Democratic Disagreement (a collection of essays on Democracy and Disagreement with a response by the authors), edited by Stephen Macedo, Oxford and New York: Oxford University Press, 1999
Democratic Education, Princeton, N.J.: Princeton University Press, 1987
· New edition with Preface and Epilogue, 1999
Liberal Equality, New York and London: Cambridge University Press, 1980
Ethics and Politics: Cases and Comments, with Dennis Thompson, Chicago, Ill.: Nelson-Hall, 1984
· Third edition, 1997
· Fourth edition 2005
Freedom of Association, Princeton, N.J.: Princeton University Press, 1998 [editor and first chapter]
Human Rights [title essay by Michael Ignatieff], Princeton University Press, 2001 [editor and introduction]
Goodness and Advice [title essay by Judith Jarvis Thomson], Princeton, N.J.: Princeton University Press, 2001 [editor and introduction]
The Lives of Animals [title essay by J. M. Coetzee], Princeton, N.J.: Princeton University Press, 1999 [editor and introduction]
Work and Welfare [title essay by Robert Solow], Princeton, N. J.: Princeton University Press, 1998 [editor and introduction]
A Matter of Interpretation: Federal Courts and the Law [title essay by Antonin Scalia], Princeton, N.J.: Princeton University Press, 1997 [editor and introduction]
Multiculturalism and The Politics of Recognition [title essay by Charles Taylor], Princeton, N.J.: Princeton University Press, 1992 [editor and introduction]
· Expanded paperback edition: Multiculturalism: Examining the Politics of Recognition, 1994
Democracy and the Welfare State, Princeton, N.J.: Princeton University Press, 1988 [editor]
[edit] Awards and Honors
Alumnae Recognition Award from the Radcliffe Institute for Advanced Study at Harvard for her outstanding contributions to liberal arts education, 2006Centennial Medal by Harvard University for "graduate alumni who have made exceptional contributions to society,” 2003
Honorary Doctor of Laws Degree, University of Rochester, 2005
Honorary Doctor of Letters Degree, Wesleyan University, 2005
Member, American Philosophical Society, 2005-
W. E. B. Du Bois Fellow of the American Academy of Political and Social Science, 2001-
Fellow, National Academy of Education, 1999-
Fellow, American Academy of Arts and Sciences, 1997-
Ralph J. Bunche Award of the American Political Science Association, 1997
North American Society for Social Philosophy Book Award, 1996-97
Gustavus Myers Center for the Study of Human Rights in North America Award, 1997
Tanner Lecturer in Human Values, Stanford University, 1994-95
Honorary Doctor of Law Degree, Kalamazoo College, 1992
[edit] Influence
Former Dissertation Advisees, now Political Theory/Political Science Professionals (partial list):Paul Bou-Habib (University of Essex)
Corey Brettschneider (Brown)
Wendy Brown (Berkeley)
Suzanne Dovi (Arizona)
Denise Dutton (Missouri State)
Judith Failer (Indiana)
Hawley Fogg-Davis (Temple)
John Holzwarth (Lewis & Clark)
David Johnston (Columbia)
Jacob T. Levy (McGill)
Stephen Macedo (Princeton)
Marilyn McMorrow (Georgetown)
Pratap Mehta (New Delhi, India)
Jason Scorza (Fairleigh Dickinson)
Marion Smiley (Brandeis)
Joan Tronto (Hunter)
Alex Tuckness (Iowa State)
Stuart White (Oxford)
Mariah Zeisberg (University of Michigan)
[edit] References
[edit] Notes
| This article's citation style may be unclear. The references used may be clearer with a different or consistent style of citation, footnoting, or external linking. |
- ^ Penn: Office of the President: Dr. Amy Gutmann: Biography
- ^ National Constitution Center - Near Independence Hall in Historic Philadelphia
- ^ http://www.princeton.edu/~gsg/2008/Assembly/02/Feb%20minutes%20approved.doc
- ^ Penn: Office of the President: Dr. Amy Gutmann: Curriculum Vitae
- ^ Penn: The Penn Compact
[edit] Sources
- Smallwood, Scott & Birchard, Karen (July 20, 2001). "Women at the Top" (in English). Chronicle of Higher Education 47 (45): A7.
[edit] External links
martes, 27 de enero de 2009
Will Kymlicka
Will Kymlicka
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Contemporary philosophy
Will Kymlicka lecturing at the University of Guadalajara, Mexico, 19 June 2007
Will Kymlicka is a Canadian political philosopher best known for his work on multiculturalism. He is currently Professor of Philosophy and Canada Research Chair in Political Philosophy at Queen's University at Kingston, and Recurrent Visiting Professor in the Nationalism Studies program at the Central European University in Budapest, Hungary.
Kymlicka received his B.A. in philosophy and political studies from Queen's University in 1984, and his D.Phil. in philosophy from Oxford University in 1987, under the direction of G.A. Cohen. He has written extensively on multiculturalism and political philosophy, and several of his books have been translated into other languages. Kymlicka has held professorships at a variety of different universities in Canada and abroad, and has also worked as an advisor to the Government of Canada.[1]
Contents[hide]
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[edit] Thought
One of his main concerns throughout his work is providing a liberal framework for the just treatment of minority groups, which he divides into two basic categories: polyethnic or immigrant groups, and national minorities (such as the Canadian Québécois, or the Māori of New Zealand). He lists criteria for national minorities or "minority nations":
- present at founding;
- prior history of self-government;
- common culture;
- common language;
- governing selves through institutions.
By these criteria, the two "minority nations" in Canada are the First Nations population and the Québécois. Kymlicka argues that such minority groups deserve unique rights from the state by the nature of their unique role and history within the national population. Polyethnic groups, however, are less deserving of such rights, since they come to the state voluntarily and thus have some degree of responsibility to Intergrate to the norms of their new nation. At the same time, Kymlicka acknowledges the problems faced by refugees, whether from conflict or poverty, and by such minority groups such as African-Americans (whose heritage in America clearly did not begin voluntarily).
In Multicultural Citizenship (1995), Kymlicka argues that group-specific rights are consistent with liberalism, and are particularly appropriate, if not outright demanded, in certain situations. He defines three such group-specific rights: special group representation rights (such as affirmative action policies in politics); self-government rights; and polyethnic rights (such as the policy exempting Sikhs from having to wear motorcycle helmets).
A distinction that Kymlicka draws, which is crucial to his liberal defense of group-specific rights for minorities, is between external protection and internal restrictions. Kymlicka argues that external protections between groups may be justified in order to promote equality (though they must not allow for oppression or exploitation, as in apartheid in South Africa). Internal restrictions, however, cannot be justified from a liberal perspective, insofar as they restrict a person's autonomy, though they may be granted in certain cases to national minorities.
[edit] Thoughts on Human Rights
The standard liberal criticism which states that group rights are problematic because they often treat individuals as mere carriers of group identities rather than autonomous social agents is overstated or oversimplified. The actual problem of minorities and how they should be viewed in liberal democracies is much more complex. There is a distinction between good group rights, bad group rights, and intolerable group rights.
- Bad Group Rights (internal restrictions) are rules imposed by the group upon intra-group relations. Most often take the form of the group restricting the liberty of individual members in the name of group solidarity. Indigenous groups try to protect themselves from women's movements on the basis that they threaten the social and traditional role of indigenous populations. He contends this raises the danger of individual oppression. Internal restrictions can be used to uphold violent, dominant, absolutist systems. Legally imposed internal restrictions are thus bad and almost always unjust. Not to mention they go against liberal ideals.
- Good Group Rights (external protections) involve inter-group relations. Indigenous groups need protection in terms of their nationals identities by limiting the vulnerability of that group to the decisions of external groups or society. Therefore, they should have the right to their own taxation, health care, education, and governance.
[edit] Awards
- In 2004, Kymlicka was awarded the Killam Prize by the Canada Council for the Arts
[edit] Selected publications
- "Immigration, Multiculturalism, and the Welfare State" (Ethics & International Affairs, Volume 20.3 Fall 2006)
- Politics in the Vernacular: Nationalism, Multiculturalism, Citizenship (Oxford: Oxford University Press, 2001). ISBN 0-19-924098-1
- Finding Our Way: Rethinking Ethnocultural Relations in Canada (Oxford: Oxford University Press, 1998). ISBN 0-19-541314-8
- Multicultural Citizenship: A Liberal Theory of Minority Rights (Oxford: Oxford University Press, 1995). ISBN 0-19-829091-8
- Contemporary Political Philosophy: An Introduction (Oxford: Oxford University Press, 1990/2001). ISBN 0-19-878274-8
- Liberalism, Community, and Culture (Oxford: Oxford University Press, 1989/1991). ISBN 0-19-827871-3
[edit] See also
[edit] References
- ^ "Biography", Will Kymlicka's Homepage. Accessed 2 November 2007.
[edit] Bibliography
- Multicultural Citizenship: A Liberal Theory of Minority Rights (Oxford: Oxford University Press, 1995). ISBN 0-19-829091-8
[edit] External links
| Philosophy portal |
| Wikimedia Commons has media related to: Will Kymlicka |
| This biography of a Canadian academic is a stub. You can help Wikipedia by expanding it. |
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sábado, 24 de enero de 2009
¿Prisioneros o gallinas?

En cuanto al dilema de los prisioneros, recibe este nombre por su ilustración mças conocida: la policía detiene con rpuebas insuficientes a dos sospechosos de un delito y les ofrece la libertad a cada uno por separado a cambio de que delaten a compañero que cargará con todas las culpas. Si los dos son leales y se niegan a delatar a su compinche, haciendo honor a la ley del silencio, sólo recibirán la pena máxima. ¿Qué eligirán hacer? ¿Primará su lealtad, negándose a delatar? ¿O tratarán de salvarse a costa del otro? En este último caso, si los dos son insolidarios, ambos saldrán perdiendo al quedar condenados para siempre. Algo parecido ocurre en el juego de la gallina, si ninguno se retira a tiempo y ambos caen por el precipicio perdiendo la vida.
Se trata de juegos de estrategia que fluctúan entre el conflicto y la cooperación, pues los jugadores cooperan como tratar de dañarse. Si los dos jugadores cooperan, el juego es de suma positiva porque ambos salen ganando algo. Si los dos se dañan, el juego es de suma negativa porque ambos salen perdiendo bastante. Y si uno daña mientras que el otro coopera, el listo gana mucho a costa del otro, mientras que el primo paga el pato comiéndose el marrón. En tal caso es un juegode suma nula o suma cero donde cada parte gana lo que pierde la otra. Por lo tanto, el listo sólo puede ganar si el otro está dispuesto a hacer el primo. Pero si ninguno quiere hacer el primo y los dos quieren hacerse los listos a costa del otro, ambos se destruyen mutuamente.
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jueves, 25 de diciembre de 2008
Hermenéutica
Hermenéutica
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Clasificación [editar]
Hermenéutica filológica [editar]
Se distinguen, por una parte, la hermenéutica filológica, surgida históricamente en Alejandría por la tarea de establecer el sentido auténtico de los textos antiguos, y particularmente los grandes poemas de Homero, oscurecidos por el tiempo, en tanto que aquel es inmanente a la situación de comunicación en la que han sido producidos...Hermenéutica bíblica [editar]
Se encuentra desde los siglos XVII y XVIII aplicada a una interpretación correcta,objetiva y comprensible de la Biblia. Baruch Spinoza es uno de los precursores de la hermenéutica bíblica.Hermenéutica filosófica [editar]
Por otra parte, la «hermenéutica filosófica» es independiente de la lingüística y busca determinar las condiciones trascendentales de toda interpretación. Es decir, interpreta las actividades del hombreOrigen y evolución de la hermenéutica [editar]
El término hermenéutica proviene del verbo griego hermēneuein que significa declarar, anunciar, esclarecer y, por último, traducir. Significa que alguna cosa es vuelta comprensible o llevada a la comprensión. Se considera que el término deriva del nombre del dios griego Hermes, el mensajero, al que los griegos atribuían el origen del lenguaje y la escritura y consideraban patrono de la comunicación y entendimiento humano; lo cierto es que este término originalmente expresaba la comprensión y explicación de una sentencia oscura y enigmática de los dioses u oráculo, que precisaba una interpretación correcta. Otros dicen que el término hermenéutica deriva del griego "ermēneutikē", que significa "ciencia", "técnica" que tiene por objeto la interpretación de textos religiosos o filosóficos, especialmente de las Sagradas Escrituras; "interpretación" del sentido de las palabras de los textos; "teoría", ciencia volcada en la interpretación de los signos y de su valor simbólico.Otro concepto y, así, en defensa de la hermenéutica aquí mismo, es que, lo hermético –lo semántico aquí- viene de la escuela instituida en Egipto y que debe su nombre a su fundador, Hermes Trismegisto. Quedando así para la historia el concepto de lo hermético –la enseñanza ocultista de una escuela, lo secreto- como aquello que solo se revela a un grupo de miembros militantes de una doctrina cualquiera tal y como se pretendía fuera esta escuela. Hermetismo es, por ende, lo secreto, lo no revelado, lo cerrado o encerrado, lo no accesible ni público, lo oculto e incluso, lo que esta –por mágico o irrazonable- más allá de la comprensión simple y así, hermenéutica, el estudio del significado de cualquier símbolo oculto detrás de algo, principalmente de la palabra. Es decir, en mucho, un intento más de minimizar la enajenación del lenguaje. La hermenéutica intenta descifrar el símbolo o significado detrás de la palabra y, con ello, intenta la exégesis de la razón misma sobre el significado. Muchos escritos –y Platón, en su Timaeus, declara decenas de miles mantenidos por más de 9,000 años en los corredores del templo de Neith en Sais, Egipto- son atribuidos a Hermes Trismegisto. Durante el medievo y el renacimiento, los documentos que le fueron atribuidos a Hermes, fueron conocidos como “hermética”. De hecho, influenció siempre a los alquimistas y magos de la época. Por más, la frase o término: sellado herméticamente, hacía referencia a los conjuros que protegían mágicamente cualquier objeto. La hermenéutica es una herramienta magnífica del intelecto, es -como se dijo antes- exégesis de la razón misma, solo que, ligada irremesiblemente a la razón y por ello a la palabra, conoce el límite en el símbolo. La idea, trasciende la razón.
La necesidad de una disciplina hermenéutica está dada por las complejidades del lenguaje, que frecuentemente conducen a conclusiones diferentes e incluso contrapuestas en lo que respecta al significado de un texto. El camino a recorrer entre el lector y el pensamiento del autor suele ser largo e intrincado. Ello muestra la conveniencia de usar todos los medios a nuestro alcance para llegar a la meta propuesta.
Un parcial sinónimo de la hermenéutica es la exégesis (del griego εξηγεσθαι, exegeiszai, "explicar, exponer, interpretar"). Evémero de Mesene (siglo IV a. C.) realizó el primer intento de interpretar racionalmente las leyendas y mitos griegos reduciendo su contenido a elementos históricos y sociales (evemerismo). En el siglo VI a. C. Teágenes de Regio intentó una empresa parecida para interpretarlos de forma alegórica y extraer su sentido profundo.
Hermenéutica y Teología [editar]
Pero el origen de los estudios hermenéuticos se encuentran realmente en la [teología] cristiana, donde la hermenéutica tiene por objeto fijar los principios y normas que han de aplicarse en la interpretación de los libros sagrados de la Biblia, que, como revelados por Dios pero compuestos por hombres, poseían dos significados distintos: el literal y el espiritual, este último dividido en tres: el anagógico, el alegórico y el moral:- El sentido literal es el significado por las palabras de la Escritura y descubierto por la exégesis filológica que sigue las reglas de la justa interpretación. Según Tomás de Aquino, en Summa Theológica 1,1,10:
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- Omnes sensus (sc. sácrae Scriptúrae) fúndentur súper litteralem.
- Todos los sentidos de la Sagrada Escritura se fundan sobre el sentido literal.
- Omnes sensus (sc. sácrae Scriptúrae) fúndentur súper litteralem.
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- El sentido espiritual, infuso por Dios en el hombre según la creencia cristiana, da un sentido religioso suplementario a los signos, dividido en tres tipos diferentes:
- El sentido alegórico, por el que es posible a los cristianos adquirir una comprensión más profunda de los acontecimientos reconociendo su significación en Cristo; de esa manera el paso del mar Rojo simboliza la victoria de Cristo y el bautismo. (cf 1 Pablo a los colosenses 10,2).
- El sentido moral, por el cual los acontecimientos narrados en la Escritura pueden conducir a un obrar justo; su fin es la instrucción (1 Co 10, 11; cf Pablo a los hebreos 3-4,11).
- El sentido anagógico (o sentido místico) por el cual los santos pueden ver realidades y acontecimientos de una significación eterna, que conduce (en griego anagogue) a los cristianos hacia la patria celestial. Así, la Iglesia en la tierra es signo de la Jerusalén celeste. (cf Apocalipsis 21,1-22,5)
Romanticismo y Friedrich Schleiermacher [editar]
Después de permanecer recluida durante varios siglos en el ámbito de la Teología, la hermenéutica se abrió en la época del Romanticismo a todo tipo de textos escritos. En este contexto se sitúa Friedrich Schleiermacher (1768-1834), que ve en la tarea hermenéutica un proceso de reconstrucción del espíritu de nuestros antepasados. Así, Schleiermacher plantea un círculo hermenéutico para poder interpretar los textos, postula que la correcta interpretación debe tener una dimensión objetiva, relacionada con la construcción del contexto del autor, y otra subjetiva y adivinatoria, que consiste en trasladarse al lugar del autor. Para Schleiermacher la hermenéutica no es un saber teórico sino práctico, esto es, la praxis o la técnica de la buena interpretación de un texto hablado o escrito. Trátase ahí de la comprensión, que se volvió desde antaño un concepto fundamental y finalidad de toda cuestión hermenéutica. Schleiermacher define la hermenéutica como "reconstrucción histórica y adivinatoria, objetiva y subjetiva, de un discurso dado".Historicismo diltheiano [editar]
Esta perspectiva influirá en la aparición del Historicismo diltheiano. Wilhelm Dilthey (1833-1911) cree que toda manifestación espiritual humana, y no sólo los textos escritos, tiene que ser comprendida dentro del contexto histórico de su época. Si los acontecimientos de la naturaleza deben ser explicados, los acontecimientos históricos, los valores y la cultura deben ser comprendidos. Según Wilhelm Dilthey, estos dos métodos serían opuestos entre sí: explicación (propia de las ciencias naturales) y comprensión (propia de las ciencias del espíritu o ciencias humanas):- Esclarecemos por medio de procesos intelectuales, pero compreendemos por la cooperación de todas las fuerzas sentimentales en la aprehensión, por la inmersión de las fuerzas sentimentales en el objeto.
Paul Ricoeur [editar]
Paul Ricoeur (Essais d’herméneutique, París: Seuil, 1969) supera en su aporte a las dos corrientes anteriores, y propone una "hermenéutica de la distancia", lo que hace que surja una interpretación es el hecho de que haya un distancia entre el emisor y el receptor. De esta hermenéutica surge una teoría cuyo paradigma es el texto, es decir, todo discurso fijado por la escritura. Al mismo tiempo este discurso sufre, una vez emitido, un desarraigamiento de la intención del autor y cobra independencia con respecto a él. El texto ahora se encuentra desligado del emisor, y es una realidad metamorfoseada en la cual el lector, al tomar la obra, se introduce. Pero esta misma realidad metamorfoseada propone un "yo", un "dasein", que debe ser extraído por el lector en la tarea hermenéutica. Para Ricoeur interpretar es extraer el ser-en-el-mundo que se halla en el texto. De esta manera se propone estudiar el problema de la "apropiación del texto", es decir, de la aplicación del significado del texto a la vida del lector. La reelaboración del texto por parte del lector es uno de los ejes de la teoría de Paul Ricoeur.Martin Heidegger [editar]
Ya en el siglo XX, Martin Heidegger, en su análisis de la comprensión, afirma que, cualquiera que sea, presenta una "estructura circular":- Toda interpretación, para producir comprensión, debe ya tener comprendido lo que va a interpretar.
Estructuras básicas de la comprensión [editar]
- Estructura de horizonte: el contenido singular y aprendido en la totalidad de un contexto de sentido, que es preaprendido y coaprendido.
- Estructura circular: la comprensión se mueve en una dialéctica entre la precomprensión y la comprensión de la cosa, es un acontecimiento que progresa en forma de espiral, en la medida que un elemento presupone otro y al mismo tiempo hace como que va adelante.
- Estructura de diálogo: en el diálogo mantenemos nuestra comprensión abierta, para enriquecerla y corregirla.
- Estructura de mediación: la mediación se presenta y se manifiesta en todos los contenidos, pero se interpreta como comprensión en nuestro mundo y en nuestra historia.
Bibliografía [editar]
- Ortiz-Osés, Andrés & Lanceros, Patxi (2005). Claves de hermenéutica: para la filosofía, la cultura y la sociedad. Bilbao: Universidad de Deusto. Departamento de Publicaciones. ISBN 978-84-7485-479-4.
- — (1997-2004/2006). Diccionario de hermeneútica: una obra interdisciplinar para las ciencias humanas. H.G. Gadamer, G. Durand, P. Ricoeur, G. Vattimo, R. Panikkar, J.L. Aranguren, E. Dussel, E. Trías y otros. Quinta edición. Bilbao: Universidad de Deusto. Departamento de Publicaciones. ISBN 978-84-7485-917-1.
Véase también [editar]
Enlaces externos [editar]
WikcionarioWikcionario tiene definiciones para hermenéutica.
- Gadamer, Derrida y la política del sentido
- "On Hermeneutical Ethics and Education", un artículo de Miguel Ángel Quintana Paz sobre la importancia de la hermenéutica de Gadamer para nuestra comprensión de la música, la ética y la educación en ambas (en inglés)
- Artículos de Gerardo S. Reyna Caamaño sobre la interpretación Hermenéutica de Fotografías
Hans-Georg Gadamer
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Vida [editar]
El padre de Gadamer era químico farmacéutico, posteriormente también fue rector de la universidad de Marburg. Pese a los deseos de su padre Gadamer hizo caso omiso a sus recomendaciones que le instaban a desarrollarse intelectualmente estudiando ciencias naturales y optó por estudios de humanidades. Así fue que realizó estudios en Breslau bajo los auspicios de Hönigswald, pero pronto volvió a Marburg para estudiar con los filósofos neokantianos Paul Natorp y Nicolai Hartmann, bajo cuya dirección se doctoró en el año 1922 con un trabajo sobre Platón.Poco después Gadamer visitó Friburgo de Brisgovia y comenzó a estudiar con Martin Heidegger, quien aún no era profesor titular pero sí un brillante profesor asistente. A través de Heidegger se insertó en un grupo de estudiantes que luego destacarían intelectualmente, entre ellos se encontraban: Leo Strauss, Karl Löwith y Hannah Arendt. La amistad entre Gadamer y Heidegger se hizo tan estrecha que cuando Heidegger recibió una plaza en Marburg Gadamer optó por seguirle hasta allí. Es posiblemente la fuerte influencia de Heidegger lo que ha hecho del pensamiento de Gadamer algo particularmente característico y lo que, en gran medida, ha moldeado su pensar, además, la influencia de Heidegger fue la que separó a Gadamer de las corrientes neokantianas en las que, tiempo atrás, se había formado.
Gadamer hizo su habilitación académica en el año 1929, y comenzó a enseñar en Marburg durante los primeros años de la década de los 30. A diferencia de Heidegger, Gadamer siempre rechazó visceralmente el Nazismo, de tal forma que se le puede considerar abiertamente anti-nazi. Jamás recibió un puesto remunerado durante los años de gobierno nazi y jamás entró a formar parte del partido; tan solo hacia el final de la guerra recibió un puesto en Leipzig. En 1946, tras la guerra, fue considerado «no corrompido» por el régimen nazi y pudo ocupar su puesto de rector de la universidad de Leipzig. Gadamer no sólo mostró oposición al nazismo sino que, con el nacimiento de la República Democrática Alemana, también mostró su férrea oposición al comunismo. Esto le hizo trasladarse hacia la República Federal Alemana, aceptando primero una posición en Frankfurt am Main y después el puesto en sustitución de Karl Jaspers en Heidelberg en 1949. Ésta sería la posición que ocuparía el resto de su vida, hasta su muerte en el año 2002.
A lo largo de esta etapa completó su gran obra Verdad y método, publicada en 1960 y ampliada con un segundo volumen en 1986, y se comprometió en el famoso debate que mantuvo con Jürgen Habermas acerca de la posibilidad de trascendencia histórica y cultural en busca de una situación social moldeada por el pensamiento crítico. El debate jamás concluyó pero marcó el comienzo de una calurosa amistad entre Gadamer y Habermas, incluso Gadamer facilitó la posibilidad de entrada de Habermas en el mundo académico ayudándole a lograr una plaza de profesor en Heidelberg. Otro intento similar de debate fue intentado con Jacques Derrida pero éste fue menos instructivo porque ambos pensadores tenían pensamiento con muy pocos puntos en común. Derrida consideró su error al no buscar un fondo común con Gadamer la mayor debacle de su vida intelectual y, en el obituario que dedicó a Gadamer, expresa su admiración y su respeto filosófico por el pensador alemán.
Obra [editar]
El proyecto filosófico gadameriano, tal como queda definido en Verdad y método, fue elaborado en relación directa con la filosofía hermenéutica. El logro de Gadamer residiría en descubrir y mostrar la naturaleza de la compresión humana. En Verdad y método sostiene que el concepto de verdad está íntimamente ligado al de método y que no puede considerarse un concepto sin el otro. Gadamer fue muy crítico con los dos enfoques metodológicos que se emplean en las ciencias humanas (Geisteswissenchaften). Por un lado, fue crítico con los enfoques modernos que buscan modelar el método de las ciencias humanas en relación al método científico. Por otro lado, también es crítico con el método tradicional de las humanidades cuyo enfoque se hace explícito en la obra de Wilhelm Dilthey, quien creía que una interpretación correcta de la significación del texto nos podía conducir a la intención original que manejaba el autor cuando lo escribió.En contraste con estas dos posiciones Gadamer sostiene que la gente tiene una conciencia históricamente moldeada, esto es, que la conciencia es un efecto de la historia y que estamos insertos plenamente en la cultura e historia de nuestro tiempo y lugar y, por ello, plenamente formados por ellas. Así interpretó que un texto comprende una «fusión de horizontes» donde el estudioso encuentra la vía que la historia del texto articula en relación con nuestro propio trasfondo cultural e histórico. Al contrario que muchas de las obras canónicas de la filosofía hermenéutica la obra de Gadamer Verdad y método no pretende ser una declaración programática de un nuevo método hermenéutico de interpretación de textos. Verdad y método pretende ser una descripción de lo que hacemos permanentemente cuando interpretamos cosas, incluso desconociendo que dicho proceso de interpretación se está produciendo.
Tanto la versión original de la obra en idioma alemán titulada Wahrheit und Methode como la versión inglesa Truth and Method han sido revisadas por el propio autor y se consideran igualmente válidas. La edición alemana de la obra contiene un compendio de trabajos posteriores donde Gadamer elabora algunos de sus argumentos y discute las ideas centrales de Verdad y método. Finalmente, un ensayo de Gadamer sobre Paul Celan, titulado ¿Quién soy yo, quién eres tú?, es considerado por muchos autores, incluido Heidegger y Gadamer, como el segundo volumen y continuación de los argumentos esbozados en Verdad y método.
Gadamer no sólo es conocido por sus estudios acerca de hermenéutica sino que también se dedicó con intensidad a estudios relacionados con la cultura de la Grecia clásica. Sus inicios intelectuales están íntimamente ligados al estudio de la obra de los clásicos griegos, entre ellos, con particular intensidad, destaca su labor dedicada a la obra de Platón. Dicha ocupación por la filosofía griega fue interrumpida en 1933 por "prudencia política", pues tales estudios iban referidos a la teoría sofística y platónica del Estado: Gadamer no quería tener ningún tipo de enredo con las autoridades nazis por trabajos explícitamente de carácter político. Así, se publicaron sólo aspectos parciales bajo el nombre de Plato und die Dichter (Platón y los poetas) (1943) y Platos Staat der Herziehung (El Estado como educador en Platón) (1942). Estos trabajos son considerados por algunos de mayor importancia que sus incursiones en el campo de la hermenéutica.
Los prejuicios como realidad histórica del ser [editar]
Todo individuo pertenece a una sociedad y por lo tanto está inmerso dentro de una tradición, esta tradición a la vez configura en él una serie de prejuicios que le permiten entenderse en su contexto y su momento histórico, de allí que el individuo tenga su realidad histórica en sus prejuicios.Para Gadamer todo acercamiento a un texto significa ir al encuentro de otro de un TÚ, y este encuentro debe ser un momento de apertura para poder entrar en diálogo en el que tanto el YO como el TÚ entran en relación. Frente al texto no cabe neutralidad ni autocancelación, “sino que incluye una matizada incorporación de las propias opiniones previas y prejuicios”.
Para la Ilustración, todo prejuicio significa un juicio sin fundamento alguno. La Ilustración propone el uso de la razón para poder liberarnos de la tiranía de la autoridad, hay que atreverse a pensar por sí mismo. La Ilustración busca decirlo todo desde la razón. La tradición se convierte entonces para la Ilustración lo que para la ciencia son los sentidos, causa de error al momento de comprender las cosas tal cual son. La Ilustración tiene un prejuicio y es “el prejuicio contra todo prejuicio y con ello la desvirtuación de toda tradición” . En la Ilustración alemana los únicos prejuicios que se aceptan son los de la tradición cristiana.
Gadamer recupera el sentido constructivo del término prejuicio y lo coloca como parte importante de todo el armazón cognitivo del individuo, para él “prejuicio quiere decir un juicio que se forma antes de la convalidación definitiva de todos los momentos que son objetivamente determinantes.”
"La ciencia histórica del siglo XXI es el fruto más soberbio de la Ilustración y por ello supone una ruptura con la continuidad de sentido de la tradición", pero debemos buscar entender el proceso histórico sobreponiéndonos incluso al prejuicio de la Ilustración y así comprender la finitud de nuestro ser y de nuestra conciencia histórica.
Para Gadamer la razón es real e histórica, está dada no de manera espontánea sino que aparece “siempre referida a lo dado en lo cual se ejerce” , todo individuo se desenvuelve dentro de la historia a la cual pertenece y de la cual no puede escarpar debido a las relaciones de configuración de su ser en función a ella. El individuo es un ser histórico-espacio-temporal.
Este individuo histórico por tanto no puede entenderse desde el paradigma de la ilustración, ente él actúa también la autoridad que es aceptada en un acto racional y de libertad. La autoridad es legítima en cuanto el individuo acepta su limitado ser y confía en un TÚ que conoce mejor y más que él. Una forma de autoridad que subyace y se manifiesta anónimamente es la tradición, que determina en gran medida nuestras acciones y comportamiento. Esta se recibe en el proceso educativo y llegada la madurez se unifica con los propios criterios y decisiones. Esta autoridad, la de la tradición, se hace acción en las costumbres, las cuales se adoptan libremente y “determinan ampliamente nuestras instituciones y comportamientos”.
De este modo el individuo que pertenece a cualquier forma institucional, esta delimitado en su comportamiento por una tradición, la cual confiere a éste un conjunto de prejuicios con los cuales entiende y se entiende así mismo dentro del proceso histórico que vive, los prejuicios son componentes a la realidad histórica de todo individuo y le confieren categorías a priori para comprender, este comprender es una integración del pasado y del presente que se expresa en muchas formas culturales y que son indesligables del proceso histórico, de este modo los prejuicios, en el individuo, son la realidad histórica de su ser.
Labina Nossaj
Significado hermenéutico de la fusión de horizonte [editar]
Para entender un texto no tratamos de entrar en la constitución psíquica del autor, sino que lo que intentamos hacer es trasladarnos hacia la “perspectiva bajo la cual el otro ha ganado su opinión” . El ideal propio de las ciencias naturales lleva a renunciar a la concreción de la conciencia histórica dentro de la hermenéutica llevando así a Schleiermacher a concluir con su “teoría del acto adivinatorio, mediante el cual el interprete entra de lleno en el autor y resuelve lo extraño y extrañante del texto” . Por otro lado, Heidegger considera que la comprensión del texto se encuentra determinada por precomprensión de manera anticipada, “el círculo del todo y las partes no se anulan en la comprensión total, sino que alcanza en ella su realización más auténtica” . Esta precomprensión se realiza desde la realidad histórica del individuo, en cada momento histórico los textos se producen de manera diferente y haciendo uso de la historia efectual de ese momento; de esta manera el verdadero sentido del texto está referido al momento del autor, pero también y en gran medida, de la situación histórica del interprete . La historia efectual es lo que determina a priori la manera en que vamos a entender un texto. El individuo está en el mundo con una determinada historia efectual que le confiere a su vez una manera de entender el mundo, así se hace expresa su finitud y evidencia sus límites, los cuales determinan su horizonte, que “es el ámbito de visión que abarca y encierra todo lo que es visible desde un determinado punto” . Dicho horizonte tiene la posibilidad de ser ampliado y a la vez la conciencia puede encontrar nuevos horizontes. La tarea de la comprensión histórica se resuelve en la consecución de un horizonte histórico para comprender lo que uno quiere sin que eso signifique que el interprete adquiera el horizonte del autor, el horizonte histórico se gana moviéndose a una situación histórica, esto significa reconocer al otro y comprenderlo. Por tanto, la comprensión se realiza en el momento en que el horizonte del interprete, al relacionarse con el del autor, se ve ampliado y a la vez incorpora al otro; formando un nuevo horizonte “comprender es siempre el proceso de fusión de estos presuntos horizontes para sí mismos” . Desde la hermenéutica esto significa que la comprensión se da en un horizonte comprensivo en el presente que es la superación del horizonte histórico.Traducciones al castellano [editar]
- Verdad y Método I. Fundamentos de una hermenéutica filosófica, Salamanca, Sígueme, 1977. Tr.: Ana Agud Aparicio y Rafael de Agapito.
- Verdad y Método II, Salamanca, Sígueme, 5ª edición, 2002. Tr.: Manuel Olasagasti.
- La dialéctica de Hegel. Cinco ensayos hermenéuticos, Madrid, Cátedra, 1988. Tr.: Manuel Garrido.
- Los caminos de Heidegger, Herder, Barcelona, 2002. Tr. y ed.: Angela Ackermann Pilári.
- El giro hermenéutico, Madrid, Cátedra, 1990.
- Antología, Salamanca, Sígueme, 2001. Prólogo del editor Jean Grondin. Tr. Constantino Ruiz-Garrido y Manuel Olasagasti.
- Mis años de aprendizaje, Barcelona, Herder, 1996. Tr.: Rafael Fernández de Maruri Duque.
- El estado oculto de la salud, Barcelona, Gedisa, 1996. Tr.: Nélida Machain.
- ¿Quién soy yo y quién eres tú?. Comentario a Cristal de aliento de Paul Celan, Barcelona, Herder, 1999. Tr.: Adan Kovacsis.
- La actualidad de lo bello, Barcelona, Paidós, 2002. Tr.: Antonio Gómez Ramos.
- El inicio de la sabiduría, Barcelona, Paidós, 2001. Tr.: Antonio Gómez Ramos.
- La educación es educarse, Barcelona, Paidós, 2000. Tr.: Francesc Pereña Blasi.
- Mito y Razón, Barcelona, Paidós, 1997. Tr.: José Francisco Zúñiga García.
- Arte y verdad de la palabra, Barcelona, Paidós, 1998. Tr.: José Francisco Zúñiga y Francisco Oncina.
- El inicio de la filosofía occidental, Barcelona, Paidós, 1995. Tr.: Joan Josep Musarra.
- Elogio de la teoría, Barcelona, Península, 2000. Tr.: Anna Poca.
- Acotaciones hermenéuticas, Madrid, Trotta, 2002. Tr.: Ana Agud y Rafael de Agapito.
- El problema de la conciencia histórica, Madrid, Tecnos, 2003. Tr.: Agustín Domingo.
- La herencia de Europa, Barcelona, Península, 2000; prologado por Emilio Lledó. Tr. Pilar Giralt.
- Historia y hermenéutica, Barcelona, Paidós, 2002, con R. Koselleck. Tr.: Ana Agud y Rafael de Agapito.
- Poema y diálogo, Barcelona, Gedisa, 1993. Tr.: Daniel Najmías y Juan Navarro.
- Estética y hermenéutica, Madrid, Tecnos, 2006. Tr.: Antonio Gómez Ramos.
Entrevistas [editar]
- Hermenéutica de la modernidad: conversaciones con Silvio Vietta, Madrid, Trotta, 2004.
- 'Las promesas del arte' (conversación con Ger Groot), en Adelante, ¡contradígame!, Madrid, Sequitur, 2008.
- 'Entrevista con H.-G. Gadamer', en M. Jalón y F. Colina, Pasado y presente. Diálogos, Valladolid, Cuatro, 1996.
Véase también [editar]
Enlaces externos [editar]
- Hans-Georg Gadamer Homepage (en alemán)
- Hans-Georg Gadamer en español
- Gadamer, Derrida y la política del sentido por Horacio Potel
- Breve biografía
- Miguel Ángel Quintana Paz: "On Hermeneutical Ethics and Education", un artículo sobre la importancia de la hermenéutica de Gadamer para nuestra comprensión de la música, la ética y la educación en ambas (en inglés)
- Hans-Georg Gadamer: Arte y Verdad de la Palabra
- Julián Marías se refiere a Gadamer
- Heidegger's Early Years - 4:49 (vídeo, en inglés)
Jesús Conill
De Wikipedia, la enciclopedia libre
Ha sido becario del D.A.A.D. en München y ha desarrollado diversos proyectos de investigación en las Universidades de Bonn, Frankfurt a.M., St. Gallen (San Galo) y Notre Dame. Asimismo, es Asesor Técnico de la Fundación ÉTNOR para la ética de los negocios y las organizaciones; y miembro del Seminario de Investigación Xavier Zubiri.
Sus grandes aportaciones al campo de la filosofía moral lo convierten en una figura relevante de la ética del momento.
Está casado con la también filósofa y catedrática de la Universidad de Valencia, Adela Cortina.
Bibliografía [editar]
- Conill Sancho, Jesús: Ética Hermenéutica. Crítica desde la facticidad. Madrid: Tecnos, 2006.
- Conill Sancho, Jesús: Ética de los medios. Una apuesta por la ciudadanía audiovisual. Barcelona: Gedisa, 2004.
- Conill Sancho, Jesús: Horizontes de economía ética. Aristóteles, Adam Smith, Amartya Sen. Madrid: Tecnos, 2004.
- Conill Sancho, Jesús: El poder de la mentira. Nietzsche y la política de la transvaloración. Madrid: Tecnos, 1997.
- Conill Sancho, Jesús: El crepúsculo de la Metafísica. Barcelona: Anthropos, 1988.
- Conill Sancho, Jesús: El tiempo en la filosofía de Aristóteles. Un estudio dedicado especialmente al análisis del Tratado del Tiempo (Física IV, 10-14). Valencia: Facultad de Teología San Vicente Ferrer, 1981.