jueves, 30 de septiembre de 2010

la reunión protocolaria de Moody's

Por fin Moody’s ha sacado su informe y ha decidido rebajar el rating al Reino de España hasta AA+. Moody’s era la única de las tres grandes agencias que mantenía el AAA por lo que finaliza el proceso lento y doloroso de perder el AAA que es el mismo rating pero hemos tardado dos años en digerirlo. Los inversores han decidió comprar masivamente bonos españoles y el diferencial a diez ha disminuido 8 puntos básicos nada más conocerse la noticia. ¿Se han vuelto locos los inversores? Hay un una máxima en los mercados que dice compra el rumor y vende la noticia y se ha cumplido.


El mercado esperaba que Moody’s siguiese con perspectiva negativa pero ahora es estable lo cual significa que en las próximas visitas la agencia no tiene intención de volver a bajar el rating. Otra máxima en los mercados es no news, good news (no hay noticias, buenas noticias) y también se ha vuelto a cumplir. Los inversores saben que en los próximos meses no habrá noticias de España y han decidió comprar bonos.

Ahora que han hecho pública la noticia puedo decir que estuve reunido con el equipo de Moody’s. Es un servicio no remunerado pero en un mundo donde el ahorro está globalizado y donde hay millones de activos para invertir si no existieran agencias de rating habría que inventarlas por lo tanto el economista jefe del principal bróker de deuda pública española accede a compartir su escenario macro sobre la economía española con ellos. La reunión es muy rápida y muy protocolaria, ellos son bastante reservados con su escenario y se limitan a escuchar y a preguntar algunas dudas que surgen durante la exposición.
No obstante, al igual que me sucede con inversores, periodistas y multinacionales el cambio de percepción sobre la economía española ha sido muy importante tras el verano. Hoy mismo he hecho una conexión en directo para CNBC en Londres y he entrado después del ministro de finanzas irlandés explicando los problemas de su sistema bancario. El periodista me ha preguntado de saque si nuestro sistema bancario se vería afectado. Le he dicho que en julio publicamos los estrés test y en un escenario estresado el 80% de nuestro sistema bancario conseguirá resistir la peor recesión de las últimas siete décadas y la peor burbuja de suelo vivida en nuestra querida España sin necesidad e ayudas a públicas. Me ha preguntado por el presupuesto y le he dicho que de enero a agosto el déficit primario del Estado se ha reducido a la mitad. Antes del verano me habrían repreguntado y cuestionado los datos. Hoy como una malva me han despedido y no recordaba una entrevista más relajada desde 2007.
No obstante, no conviene relajarse. Nuestra querida España sigue teniendo un déficit por cuenta corriente y un elevado endeudamiento externo y mantener la confianza de los inversores internacionales debe ser la prioridad de nuestra política económica. Hemos acertado en las medidas, hemos aprovechado el efecto sorpresa con su anuncio y ha funcionado pero tenemos que seguir mandando señales que eliminen su incertidumbre que se ha relajado pero no ha desaparecido.
Te adjunto la presentación que hice a Moody’s traducida al español para que compruebes por ti mismo porque seguimos siendo AA+ y lo importante que es tener un rating elevado para un país donde sus empresas y familias se han endeudado fuertemente con el exterior. Descargar Presentación_septiembre (Español)_2010 (Ingles).rev01

miércoles, 29 de septiembre de 2010

cathedral en noviembre en Viena

European Tour 2010

Evento público
Fotografía de evento
Quién:Encontrar entradasThe Gates of Slumber
Cathedral
Cuándo:
martes, 09 de noviembre de 201019:00 - 23:00 CET
Dónde:Szene
Hauffgasse 26
Wien Wien 1110
Descripción:


Más información: http://events.myspace.com/Event/6183099/European-Tour-2010#ixzz10wcdUDNZ

la situación es mala también en los EEUU

Carlos
Jose Carlos, el PIB americano a agosto de 2010 son 14,6 trillones (trillones americanos) de dolares.
el Presupuesto de USA este año es de 3,55 trillones, pero los ingresos fiscales totales son de 2,2 trillones de dolares. Es decir, hay un deficit de 1,3 trillones de dolares (aproximadamente el 9% del PIB)
si los intereses medios de la deuda subiesen al 5%, servir los intereses de la deuda total de 13 trillones supondria aproximadamente 700.000 millones de dolares como indicas, pero es que 700.000 millones de dolares es practicamente un 33% de los ingresos fiscales.
Creo que la situacion si que es un pelin mas complicada de lo que cuentas, pero me alegro Jose Carlos de que empieces a darte cuenta de que resolver un problema de exceso de deuda, con mas emisiones de deuda y estimulos fiscales, no conduce a ninguna parte excepto a la destruccion de la propia divisa y el empobrecimiento de las clases trabajadoras via inflacion (por depreciacion de la moneda y por exceso de moneda en circulacion)
plaentxi
@José Carlos
El total de los ingresos del IRPF en Estados Unidos este año ha sido 1,061 billones de Dolares. Es sobre esa cifra sobre la que he hecho mis cálculos.
Después tenemos 940.000 millones de ingresos de seguridad social pero esto ya no produce ningún superavit y hay que utilizarlo para pagar a los jubiliados mes a mes.
El resto de los ingresos incluyendo el impuesto de sociedades apenas superan los 300.000 millones de Dólares
La situación si es catastófrica.

el sector exterior y el crecimiento

TRIBUNA: Laboratorio de ideas JOSÉ LUIS LEAL
El sector exterior y el crecimiento
JOSÉ LUIS LEAL 26/09/2010

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Hace unos días la Comisión Europea publicó unas previsiones revisadas para este año en las que mejoraba ocho décimas el crecimiento previsto en la primavera para el conjunto de la Unión Europea (UE), aunque para España el incremento adicional fuera tan solo de una décima (de una caída de cuatro décimas a otra de tres). Unos días después el Tesoro tuvo un éxito notable en la colocación de deuda pública a largo plazo en cuanto a peticiones y a tipos de interés, lo que llevó a algunos analistas a separar a España del pelotón de cola de los países europeos con dificultades. Los mercados parecen confiar ahora en nosotros más de lo que lo hacían hace tan solo dos meses, lo cual es, indiscutiblemente, una buena noticia. La mejora de la confianza exterior tiene importantes repercusiones para el bolsillo de los ciudadanos, ya que reduce el coste del servicio de la importante deuda exterior que arrastramos, tanto pública como privada.

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Si somos capaces de crecer y de reducir el desequilibrio exterior acabaremos ganando la partida

El elemento esencial que ha influido en el cambio de expectativas reside en los planes de ajuste del Gobierno, por lo que será esencial que este mantenga firmemente sus propósitos para el año actual, el que viene y los siguientes. La presentación de los Presupuestos para 2011 y su discusión a lo largo de las próximas semanas serán de gran importancia para la eventual consolidación de un nuevo clima de confianza.

Las diferencias entre las previsiones de la Comunidad y las del Gobierno en lo que se refiere al crecimiento son pequeñas para este año (una décima), pero importantes para el que viene (medio punto). Es interesante considerar por ello qué elementos pueden inclinar la balanza de un lado o del otro en relación con las previsiones.

Por lo que se refiere a 2010, la pequeña revisión al alza de la Comisión se explica, fundamentalmente, por el comportamiento del sector exterior. Las exportaciones de nuestro país han sido capaces de aprovechar el tirón de la demanda mundial, pero han venido acompañadas por un aumento importante de las importaciones que ha frenado considerablemente la aportación positiva del sector exterior.

En la última década, la estructura de nuestras exportaciones ha experimentado algunas modificaciones dignas de mención. Los productos químicos son los que más han aumentado su participación en el total (más de cuatro puntos), seguidos de los productos energéticos (tres puntos) y de las semimanufacturas no químicas (un punto). Estos tres apartados alcanzan ahora el 31,5% de las exportaciones frente a un 23% de hace diez años. Los bienes de equipo, el sector del automóvil y los bienes de consumo duradero han reducido su participación, aunque juntos todavía representan un 41,2% de las exportaciones frente al 47,4% de hace diez años. Es algo que tal vez debería hacernos reflexionar pues aunque las variaciones de precios puedan distorsionar las comparaciones, parece claro que la tendencia ha sido la de un aumento de las exportaciones de bienes intermedios, para cuya producción se requiere, generalmente, poca mano de obra y que suelen tener, aunque no siempre, un nivel tecnológico medio. Por el contrario, se ha reducido la participación de sectores de mayor contenido tecnológico, aunque haya habido excepciones como, por ejemplo, la relativa a la industria aeronáutica.

En cuanto a la evolución geográfica de las exportaciones, también se han producido cambios interesantes a lo largo de la última década. Contrariamente a lo que habría podido esperarse, nuestras ventas a la eurozona han reducido sustancialmente su peso en el total de las exportaciones (seis puntos porcentuales), aunque siguen representando más de la mitad (el 56%) de las mismas. En la reorientación, ganan peso los antiguos países del Este, tanto los de fuera como los de dentro de la Unión Europea, y el Norte de África, especialmente la zona del Magreb, que ha aumentado un punto. También han aumentado, aunque ligeramente, nuestras exportaciones hacia los países de la OPEP. Esta evolución se explica en buena medida, aunque no totalmente, por el mayor crecimiento de esos mercados hacia los que ahora dirigimos nuestras exportaciones, aunque con la notable excepción de los países asiáticos, que han disminuido su participación en el conjunto.

Por lo que se refiere a las importaciones, el cambio fundamental en la última década ha sido el aumento de las compras de productos energéticos, que han pasado de un 7% a un 17% del total, la disminución de los bienes de equipo (cuatro puntos hasta el 22,5%) y la de los automóviles (tres puntos hasta el 13%). El aumento del peso de los productos energéticos en general, y del petróleo en particular se debe en gran parte al incremento de su precio, pero también a la ineficacia de las políticas de ahorro de energía. España es el único de los grandes países europeos que no ha sido capaz de reducir significativamente sus importaciones de petróleo en la última década. En los seis primeros meses de este año, el aumento en valor de las importaciones de productos energéticos ha sido del 36,8%, aunque este incremento palidece ante el 83% registrado por los bienes de consumo duradero.

Las conclusiones que pueden extraerse de lo sucedido en lo que va de año son esencialmente dos. La primera es que, aparentemente, un ligero repunte de la demanda ha sido capaz de provocar un aumento significativo de las importaciones, de tal manera que aunque hayamos sido capaces de mantener una cierta competitividad exterior, la estructura de nuestro consumo hace que los incrementos de renta de las familias tiendan a deslizarse rápidamente hacia la demanda exterior. La segunda, a la vista de lo sucedido con las importaciones de productos energéticos, es la escasa efectividad de los planes de ahorro de energía, lo que agrava nuestra dependencia energética y pone en entredicho la mejora de nuestras cuentas con el resto del mundo.

El sector exterior va a ser clave en la recuperación de nuestra economía. Si somos capaces de crecer y reducir al mismo tiempo nuestro desequilibrio exterior acabaremos ganando la partida. Si, por el contrario, un mayor crecimiento económico viene acompañado por un incremento del déficit exterior, estaremos hipotecando nuestro futuro ya que un mayor desequilibrio significa un mayor endeudamiento.

¿Será capaz la política económica de hacer frente con eficacia a estos problemas? Es de esperar que así sea. La política a corto plazo del Gobierno está bien orientada, pero por el momento no hay un proyecto capaz de articular esta política con otra de más largo alcance en la que se aborden los problemas fundamentales que la evolución de nuestras cuentas, internas y externas, sugiere. Y son ellos los que, de una u otra forma, condicionarán nuestro futuro.

José Luis Leal fue ministro de Economía y presidente de la Asociación Española de Banca Privada.

debe España aferrarse al euro?

LA VANGUARDIA, PAG 14
Noticias maquetadas29.09.2010
¿DEBE ESPAÑA AFERRARSE AL EURO?.

Michael Pettis – Economista – 26/09/2010

El euro no le sirve a la economía española tal como está organizada, y negarlo es una irresponsabilidad

Cuanto más se tarde en abandonar el euro, mayores serán los sufrimientos y el coste será elevadísimo .

A lo largo de los próximos años, a medida que la economía siga deteriorándose, es probable que se encarnice el debate acerca de si España debe o no abandonar el euro. Los defensores de la moneda única, sobre todo las élites políticas y financieras, sostienen que sólo el euro puede impedir que España se convierta en un país del Tercer Mundo. Si realiza un ajuste responsable mediante la deflación salarial y la austeridad fiscal, afirman, el país saldrá de la crisis más fuerte que nunca.

Pero ¿logrará salir? Al renunciar a la peseta, España también renunció al control de la política monetaria nacional, en gran medida como los países regidos por el sistema del patrón oro a finales del siglo XIX. Y, como ellos, la baja competitividad de sus exportaciones hace que tenga que pasar ahora por los mismos difíciles ajustes para reducir precios.

El coste será grande. Según sostiene el economista estadounidense Barry Eichengreen, con el patrón oro el peso del ajuste fue soportado principalmente por los trabajadores mediante el desempleo y los salarios bajos. La emancipación política de los trabajadores en el siglo XX, añade Eichengreen, impide que las democracias occidentales vuelvan al oro, porque en una democracia moderna los trabajadores se niegan con toda razón a pagar ese coste.

Si Eichengreen está en lo cierto, es probable que los trabajadores españoles se nieguen también a pagar el coste de conservar el euro. Ahora bien, abandonar la eurozona, ¿condenará a España a la decadencia económica a largo plazo? Casi con toda seguridad, no. En Francia tuvo lugar hace muchas décadas un debate similar que puede arrojar cierta luz sobre los problemas actuales.

Tras la Primera Guerra Mundial, que hizo saltar por los aires los acuerdos monetarios de los años anteriores, París se enfrentó a la cuestión de qué hacer con el franco. Al igual que la mayoría de países, Francia atravesó durante la contienda una grave inflación que le hizo difícil volver a la paridad con el oro de la preguerra, en gran medida como ha ocurrido durante la última década con España, donde la inflación en relación con Europa septentrional ha hecho que el país no sea nada competitivo.

A principios el siglo XX, se aceptaba de modo generalizado que un país serio tenía que mantenerse en el sistema del patrón oro. Se consideraba que no hacerlo era irresponsable y condenaba el país al estancamiento económico. Durante gran parte de la primera mitad de la década de 1920, Francia luchó con todas sus fuerzas para volver al patrón oro de acuerdo con el tipo de cambio prebélico.

Sin embargo, no pudo hacerlo. La inflación erosionó tanto el valor del franco que la industria francesa dejó de ser competitiva; y, en la primera mitad de la década, el país padeció un elevado desempleo y un bajo crecimiento. En 1928, cediendo a lo inevitable y en medio del caos político, el presidente Poincaré devaluó el franco.

La capitulación de Francia a la irresponsabilidad monetaria mortificó a sus banqueros y le granjeó los desdeñosos insultos de Gran Bretaña y el resto de Europa. Tanto en Francia como en el extranjero se realizaron confiadas predicciones según las cuales la economía nacional se sumiría en la inflación y el estancamiento.

No fue así. En realidad, la economía francesa se recuperó. A decir verdad, la devaluación del franco no constituyó un acto de irresponsabilidad, sino un simple reconocimiento tardío de una realidad monetaria.

Es más, mientras los competidores de Francia luchaban por mantener sus sobrevaloradas monedas, los resultados económicos franceses no tardaron en superar los de los países rivales. Cuando gran parte del mundo se vio arrastrada a la crisis de 1930-131, el país permaneció en buena medida inmune a las profundas depresiones que sufrieron Estados Unidos, Gran Bretaña y la mayoría del mundo industrializado.

Otros países acabaron viéndose obligados a devaluar su moneda, y París condenó maliciosamente la irresponsabilidad de esos mismos países que tanto habían criticado a Francia unos años antes. Con el oro acumulándose en el Banco de Francia gracias a un sector exportador ya fuerte, Francia volvió a verse con orgullo como garante mundial del rigor monetario.

Fue un error, un error que el historiador Tom Kemp tachó de “adicción casi patológica” a la ortodoxia monetaria. A medida que un país tras otro devaluaba su moneda a principios de la década de 1930 (Estados Unidos acabó por hacerlo en 1934), la posición competitiva de Francia se debilitó con rapidez, si bien el país se mantuvo firme en su postura de no recurrir de nuevo a una devaluación.

La economía francesa empezó entonces a resentirse con fuerza. Mientras el resto del mundo ajustaba sus monedas, Francia padeció de nuevo deflación, salarios bajos y desempleo; ello enfureció a los trabajadores, debilitó la economía y llevó el país al borde del colapso económico y político. Cuando en 1934 se inició la recuperación mundial, la situación de Francia no hizo más que empeorar. En 1936, París fue incapaz de mantener el valor del franco y vio obligado ignominiosamente a abandonar de nuevo el patrón oro.

El coste de la espera fue enorme. Al final, Francia fue uno de los países más afectados por la Gran Depresión. Y todo el sufrimiento resultó vano. El país se vio obligado auna nueva devaluación; y, cuando lo hizo, tuvo que arrastrar la carga adicional de unas fábricas cerradas, unos trabajadores furiosos y unas infraestructuras pobres.

¿Qué lección cabe extraer para España? Al menos, dos. La primera es que la capacidad de dirigir la política monetaria nacional constituye un importantísimo instrumento político, por más que a menudo algunos dirigentes irresponsables hayan abusado de él. Al aferrarse patológicamente al euro, España se coloca en una posición de enorme desventaja ante Alemania y otros países con superávit de capital de Europa y el resto del mundo.

Como ocurrió con el apego de Francia al oro en las décadas de 1920 y 1930 (que parecía responsable entonces, pero que en retrospectiva resultó tremendamente insensato), una desesperada lucha de Madrid por mantener el euro durante tanto tiempo como sea posible no parecerá algún día una heroicidad sino una locura. El euro no le sirve a la economía española tal como está hoy organizada, y negarse a reconocerlo no es señal de madurez ni de responsabilidad.

La segunda lección es que el apego de los banqueros y los encargados de formular políticas económicas por el comportamiento monetario responsable no siempre está justificado. El coste económico de mantener una moneda sobrevalorada durante una etapa de débil demanda mundial puede ser tan elevado que debilite la credibilidad misma que se quiere conseguir con esa rigidez monetaria. Los inversores españoles y extranjeros no aplaudirán una España que se aferra heroicamente al euro si la economía se hace añicos y el desempleo se mantiene durante años en niveles elevados.

No sólo el caso de Francia ilustra ese peligro. Durante las décadas de 1920 y 1930, los países que antes abandonaron el régimen del oro también salieron antes de la Gran Depresión. Cuanto más tiempo defendió un país su moneda (como ocurrió con Estados Unidos, Francia y los países del Bloque Oro), peores fueron las consecuencias.

En una contracción mundial a largo plazo, la inflexibilidad daña el crecimiento e incluso la credibilidad. España debería aprender de la historia. No cabe duda de que participar en el euro tiene ventajas, pero la historia de las uniones monetarias señala que los beneficios sólo existen durante los periodos de rápido crecimiento mundial y liquidez creciente. Cuando concluye el ciclo de la globalización, las uniones monetarias se derrumban siempre.

Europa no es una zona monetaria óptima; y, en un mundo con una demanda mundial débil, el coste para España de someterse a las necesidades monetarias y fiscales de Alemania será altísimo. ¿Y todo para qué? Tras años de esfuerzos, España se verá obligada a abandonar el euro de todos modos. Cuanto más tarde en hacerlo, como nos enseña de modo tan claro el caso de Francia, mayores serán los sufrimientos.

Profesor de Finanzas en la Universidad de Pekín y asociado séniordel Fondo Carnegie para la Paz Internacional
Traducción: Juan Gabriel López Guix

en sierra leona

Este año en España el presidente Rodríguez Zapatero anunció un recorte de 600 millones entre 2010 y 2011. Pocos días después, Salgado hacia órdago y anunciaba que el recorte iba a ser de 800 millones. Así vamos mal para el 0’7%. Sabemos que corren malos tiempos para las políticas sociales en España, y las ONG que trabajamos en cooperación internacional no pensamos que sea más justo poner recursos en la ayuda al desarrollo que en proteger a los más vulnerables en nuestro país. No somos mercenarios ni defendemos nuestro business. Pensamos que se pueden sacar los recursos de otros lados. Pensamos también en cuánto cambian los números de un país a otro, de un sector a otro. En Sierra Leona, 65 millones de euros han significado que todas las mujeres embarazadas, madres lactantes y niños y niñas menores de 5 años cuentan ahora con sanidad gratuita garantizada este año. En Europa, 65 millones no es ni una cuarta parte de lo que cuesta un caza eurofighter. ¿Cuántos Sierra Leona cabrían en esos 800 millones? ¿Serán sólo 800 millones o el jueves descubriremos más recorte? ¿Eran de verdad las palabras de Zapatero, de Sarkozy, de Merkel, de Clegg en Nueva York, o estábamos ante un espejismo?

Veronica hernandez

américa latina y la crisis

Por qué no se ha contagiado América Latina de la crisis?
JOAQUÍN VIAL 26/09/2010

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Antes se decía que cuando EE UU estornudaba, América Latina cogía una pulmonía. Una larga historia de inestabilidad económica en la región, reflejada en la inflación más alta y volátil del planeta daba soporte a esa expresión.

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La región ha desarrollado grados de inmunidad que no habíamos visto en décadas

Sin embargo, las cosas han cambiado y América Latina sorprende por la resistencia a los embates de la economía mundial. Si bien se produjo una recesión en la región, fue más suave que en Europa, y la recuperación fue más temprana y vigorosa. Más aún, las recientes turbulencias financieras de Europa han pasado prácticamente desapercibidas en la región. Si bien al inicio hubo algunos impactos menores, los capitales están de vuelta en América Latina y muchos bancos centrales están comprando dólares para evitar una apreciación mayor de sus monedas. Mientras en Europa y EE UU los tipos de interés oficiales se mantienen bajos y se espera que sigan así por muchos meses, los bancos centrales de Brasil, Perú y Chile suben los tipos de referencia para prevenir que la fuerte recuperación de la demanda comience a generar presiones inflacionarias. Definitivamente, la región ha desarrollado grados de inmunidad que no habíamos visto en décadas.

Las explicaciones abundan, pero hay elementos comunes, ya que, con variaciones y muy contadas excepciones, es una tendencia que vemos desde el sur de Río Grande hasta Tierra del Fuego. Permítanme aventurar algunas:

-Mejoras fundamentales en las instituciones y políticas macroeconómicas. Después de la crisis de los años ochenta y del Consenso de Washington, los países fortalecieron sus finanzas públicas, tecnificaron sus ministerios económicos, al tiempo que otorgaban mayor autonomía y claridad en las metas a los bancos centrales. La inflación bajó en toda la región ya en los años noventa.

-Mayor apoyo político a la estabilidad económica. La menor tolerancia de la población a la inflación y las crisis económicas tuvieron una expresión política en sociedades en las que la democracia se consolidó en los noventa. Gobiernos que fueron elegidos con plataformas populistas, al constatar el cambio de aires, finalmente optaron por la ortodoxia.

-Una mejor inserción en la economía internacional: coincidiendo con las reformas anteriores, estos países comenzaron a desmantelar las barreras al comercio exterior y a la inversión extranjera. Ello ha coincidido con el despegue de las economías asiáticas, que han creado mercados para sus productos que las hacen aún más atractivas para la inversión.

Todo apunta a que estas reformas están para quedarse, y creemos que, como nunca desde los años treinta, la región tiene la oportunidad de entrar en una senda de desarrollo sostenido en un ambiente de libertad y democracia. -Joaquín

Vial

Joaquín Vial es economista jefe de América del Sur del BBVA.