miércoles, 16 de enero de 2008

la represión de la libido, Freud y Jung



Probablemente, la contribución más significativa que Freud ha hecho al pensamiento moderno es la de intentar darle al concepto de lo inconsciente (que tomó de Eduard von Hartmann, Schopenhauer y Nietzsche) un estatus científico (no compartido por varias ramas de la ciencia y la psicología). Sus conceptos de inconsciente, deseos inconscientes y represión fueron revolucionarios; proponen una mente dividida en capas o niveles, dominada en cierta medida por voluntades primitivas que están escondidas a la consciencia y que se manifiestan en los lapsus, actos fallidos y los sueños.



Freud postula también la existencia de un preconsciente, que describe como la capa entre el consciente y el inconsciente (el término subconsciente es utilizado popularmente, pero ya no forma parte de la terminología psicoanalítica). La represión, por su parte, tiene gran importancia en el conocimiento de lo inconsciente. De acuerdo con Freud, las personas experimentan a menudo pensamientos y sentimientos que son tan dolorosos que no pueden soportarlo. Estos pensamientos y sentimientos (al igual que los recuerdos asociados a ellos) no pueden, según sostuvo, ser expulsados de la mente, pero sí pueden ser expulsados del consciente para formar parte del inconsciente.



Observó, además, que el proceso de la represión es en sí mismo un acto no consciente (es decir, no ocurriría a través de la intención de los pensamientos o sentimientos conscientes).


Freud estaba especialmente interesado en la dinámica de estas tres partes de la mente (el ello, el superyo y el yo) . Argumentó que esa relación está influenciada por factores o energías innatos, que llamó pulsiones. Describió dos pulsiones antagónicas: Eros, una pulsión sexual tendente a la preservación de la vida, y Tánatos, la pulsión de muerte. Esta última representa una moción agresiva, aunque a veces se resuelve en una pulsión que nos induce a volver a un estado de calma, principio de nirvana o no existencia, que basó en sus estudios sobre protozoos (Más allá del principio de placer).
Freud también creía que la
libido maduraba en los individuos por medio del cambio de su objeto (u objetivo). Argumentaba que los humanos nacen "polimórficamente perversos", en el sentido de que una gran variedad de objetos pueden ser una fuente de placer. Conforme las personas van desarrollándose, van fijándose sobre diferentes objetos específicos en distintas etapas: la etapa oral (ejemplificada por el placer de los bebés en la lactancia); la etapa anal (ejemplificada por el placer de los niños al controlar sus defecaciones); y luego la etapa fálica. Propuso entonces que llega un momento en que los niños pasan a una fase donde se fijan en el progenitor de sexo opuesto (complejo de Edipo) y desarrolló un modelo que explica la forma en que encaja este patrón en el desarrollo de la dinámica de la mente. Cada fase es una progresión hacia la madurez sexual, caracterizada por un fuerte yo y la habilidad para retardar la necesidad de gratificaciones.



Freud "neurotizó" la sexualidad al relacionarla con conceptos como incesto, perversión y trastornos mentales. Ciencias como la antropología y la sociología argumentan que el patrón de desarrollo propuesto por Freud no es universal ni necesario en el desarrollo de la salud mental, calificándolo de etnocéntrico por omitir determinantes socio-culturales.
Freud esperaba probar que su modelo, basado en observaciones de la clase media austríaca, fuese universalmente válido. Utilizó la
mitología griega y la etnografía contemporánea como modelos comparativos. Acudió al Edipo Rey de Sófocles para indicar que el ser humano desea el incesto de forma natural y cómo es reprimido ese deseo. El complejo de Edipo fue descrito como una fase del desarrollo psicosexual y de madurez. También se fijó en los estudios antropológicos de toteísmo, argumentando que refleja una costumbre ritualizada del complejo de Edipo (Tótem y tabú). Incorporó también en su teoría conceptos de la religión católica y la judía; así como principios de la sociedad victoriana sobre represión, sexualidad y moral; y otros de la biología y la hidráulica.



Otro elemento importante del psicoanálisis es la relativamente poca intervención del psicoanalista para que el paciente pueda proyectar sus pensamientos y sentimientos en el psicoanalista. A través de este proceso, llamado transferencia, el paciente puede reconstruir y resolver conflictos reprimidos (causantes de su enfermedad), especialmente conflictos de la infancia con sus padres.


Diversos movimientos feministas critican a Freud por explicar a la mujer como un hombre sin falo y por el concepto de "envidia del pene". Las minorías sexuales critican también su teoría por considerar a la homosexualidad una perversión. El gran impacto cultural de las teorías de Freud sobre el desarrollo psicosexual popularizó la idea de la homosexualidad como una enfermedad, aumentando en la primera mitad del siglo XX la internación de homosexuales en institutos de salud mental. Al considerarlo una patología, tanto Freud como muchos de sus seguidores impidieron que personas homosexuales se formaran como psicoanalistas. El

Jung,

Jung, en principio mantiene una relación muy estrecha con Freud, éste le nombra su sucesor, pero después diferencias sobre todo en elconcpeto de la libido, les hace separarse. Jung coge también otro camino se interesa más por oriente y lo esotérico, por el inconciente colectivo, mientra que Freud evoluciona ma´s hacia laas raíces del orgien de las civilizaciones y lo hace desde el punto de vista de una genealogía religiosa y con el concepto de monoteísmo.


A nivel teórico, el comienzo de la separación de Jung respecto a Freud se produjo cuando el primero extrapoló el concepto de libido más allá de las cuestiones netamente sexuales. La noción de libido que utilizaba el psiquiatra suizo, aludía más bien a una idea de energía psíquica en abstracto (el Élan vital de Henri Bergson), cuyo origen y cuyo destino no eran exclusivamente sexuales. Jung ha sido prolífico en acuñar términos que ya son típicos en psicoanálisis, y en psicología en general, tales como: complejo (y más específicamente: complejo de Electra), introversión, extraversión, inconsciente colectivo, arquetipo, individuación.
Sus investigaciones a menudo incursionaron en terrenos aparentemente alejados del suyo, como la
alquimia (Psicología y Religión, 1937; Psicología y Alquimia, 1944); profundizando en el estudio de conceptos como inconsciente colectivo, arquetipo (como fundamento para la existencia de mitos universalmente repetidos), o sí-mismo (ente distinto del «yo», que alude a la integridad del sujeto y abarca su inconsciente).


Como se ha mencionado, un concepto clave en su obra es el de inconsciente colectivo, al que Jung consideraba constituido por arquetipos. Ejemplos de estos arquetipos son la máscara, la sombra, la bestia, la bruja, el héroe, el animus y el anima. También identificaba como arquetípicas ciertas imágenes en concreto, como las representaciones del mandala. Para elaborar su concepto de arquetipo, Jung se inspiró en la reiteración de motivos o temas en diversas mitologías de las más remotas culturas: creyó haber hallado temas comunes inconscientes, que la humanidad reiteró apenas con ligeras variantes, según las circunstancias.

teoría del mal y la culpa
~
sylphides

freud: una teoría sobre la culpa



lo dijo sylphides

Estimado pasolosdías:

Voy a contestarte empezando por aquello que Freud llama el malestar de la cultura: Toda forma de cultura -viene a decirnos Freud- comporta esencialmente la inhibición de las inclinaciones naturales de los hombres; y habría que preguntarse si el precio pagado por su imposición en represión -y, en definitiva, en insania mental- no es demasiado alto, cualesquiera que sean las ventajas que haya podido reportar.

¿No obraríamos cuerdamente, en consecuencia, olvidándonos del adjetivo “bueno” y sobre todo, de su contrario, el adjetivo “malo”- y tratando de esta manera de recuperar la inocencia perdida?

La gran aportación de freud consiste en el descubrimiento del inconsciente humano, hoy eso es irrefutable, más cuando se sabe que de lo que conocemos del cerebro sólo un dos por ciento es consciencia, mientras que el inconsciente ocupa el mayor lugar.
En fin freud asumió más en profundidad el concepto del inconciente y del superyo de la cultura cuando se dio cuenta de que los lazos que unían la existencia de los pueblos dependían de la cultura y con formas del inconsciente de la misma.

En la introducción al psicoanalisis vemos una obra mas general pero en totem y tabú se resuelven estos planteamientos mas radicales y en moises y el monoteismo.
Freud mostró suficientemente la relación entre la progresión de la tolerancia y el debilitamiento de los lazos amorosos de los que se alimenta el sentimiento religioso.
Se refiere, sobre todo, al papel desempeñado por la conciencia de culpa en la constitución moral de nuestra especie tal y como la conocemos.

La conciencia de culpa, por lo demás, no sólo no consiste en la aserción de la corrección o incorrección de este o el otro “juicio de valor”, sino que no cabe tampoco reducirla al temor de la sanción legal, teniendo más que ver con un sentimiento de pavorosa desolación ante una acción que infringe el orden cósmico y, por tanto, no me afecta sólo a mí, en cuanto a infractor, sino al universo entero, al que amenaza con sumirlo en el caos y la incertidumbre.

Freud puede así caracterizarla como la “ansiedad que sigue a la transgresión no de una ley sino de un tabú”. La presencia del tabú es a la vez el pilar inamovible de cualquier sistema moral, en cuanto diferente de un sistema penal, que aspire a ser viable y un componente integral de la vida religiosa. Ni la religión es una colección de enunciados acerca de la vida de Dios y la Providencia, los cielos y el infierno, ni la moralidad tampoco es un conjunto codificado de pronunciamientos normativos, sino la adhesión vivida a un orden de tabúes. Y para Freud no hay duda que el tabú se ubica en el reino de lo sagrado.

En su opinión carece de fundamento la expectativa de que en una sociedad en la que todos los tabúes hayan sido hechos desaparecer y de la que se haya evaporado la conciencia de culpa, la “coerción legal” baste a hacerse cargo de mantener en pie la entera fábrica de la vida comunal y evitar la disolución de los lazos humanos entre sus miembros.

Los tabúes por tanto son cultura y también viceversa, pues “una cultura sin tabúes vendría a ser algo así como un círculo cuadrado”. Y a nuestra participación en ellos le debemos la misma distinción moral entre el mal y el bien, por este orden.

Y es posible que la mayor grandeza del legado freudiano estribe justamente en haber hecho comprender que la persecución de un “ideal de la razón”, antes podría verse obstaculizado que impulsado por nuestro abandono a la “falsa ilusión del optimismo”. Y estas son ya palabras mayores.

Por un lado esos sueños e ilusiones perturbadores que se quedan en abandono y por otro la razón. (Y aquí pienso por ejemplo en la oposición que tu tienes en tu carta entre neptuno y saturno, que puede alumbrarte suficientemente).

Hemos tocado el problema de un Prometeísmo en el hombre. A veces un humanismo radical nacido para sustituir a la religión de la sumisión del hombre a la tiranía de dios ha acabado por amenazar al género humano con una esclavitud mayor que la que nunca otra religión había alentado.

Al hacer a la gente agudamente consciente de la contingencia y la finitud de la vida, de la corruptibilidad del cuerpo, de los límites de la razón y del lenguaje, del poder del mal en nosotros, y al concentrar esa consciencia en la doctrina del mal o de la culpa se enfrentó el hombre religioso al prometeísmo de la ilustración y hubo de ser inevitablemente reprendido por su inclinación antihumanista. Aún así también todo sentimiento humanista radical puede hacer que nos olvidemos de los lazos reales y el sustrato subconsciente que liga a la cultura.
Por tanto debo decir que no podemos escapar a la influencia del inconsciente humano, de forma que actuamos y reaccionamos automáticamente y sin darnos cuenta de las cosas que pasan o suceden, como un mecanismo de conservación humano, y mucho de esto tiene un reflejo en un sentido de tabú o en un mecanismo de cultura, a la vez que en un instinto de supervivencia, y no podemos saber por qué actuamos así, tal vez mejor no saberlo porque ello está en función de otras leyes que tienen que ver con la vida y la reproducción de la misma.
No hemos por tanto tampoco ser especialmente aflictivos a todo lo sensible, sino tomarlo como una parte más de nuestro conocimiento e intuición.

Muchas veces nos torturamos con cosas que en parte significan una atadura y unas ganas de romper con ellas, pero no sabemos como hacerlo y se nos presentan así en forma de premonición o en sueños pero que no son sino un reflejo sencillo o intrincado de la realidad.
Pero lo dejo también a vuestra consideración y experiencia pues lejos de mi pretensión que esto sea un monólogo por mi parte.

Servidora de usted,
sylphides.

lo dijo kitti a Pasolosdías

Tío, eres un fenómeno. No puedo dejar de pensar que eres guionista de monólogos. Me he tronchado con tu texto. ¡Si hasta me celo de naná!
Soy forofa de Sigmundo, casi me gusta tanto como Iker Jiménez. Sobre todo, me entusiasma leer biografías suyas. ¡Qué follonero era!
Pero has olvidado algo fundamental: la influencia que ha tenido en ese genio que fue Hitchcock. Ahí fue dónde empezó mi interés por él, con la película "Recuerda".
Un beso de tu fan
kitti
PD: A mí también me gusta mucho Jung. Creo haber leído que tuvo ciertos devaneos con los nazis, ¿será un bulo de los freudianos después de su ruptura con el Maestro?

lo dijo Pasolosdias a sylphides
Recién hemos vuelto a la norma normal, pies en el suelo, cabeza en las nubes.
Has entrado aquí a traer algo de sensatez, y es de agradecer el esfuerzo que te tomas.
"Bueno" y "Malo", inocencia perdida, no sabes tú lo que me llegan esas palabras, ¿sabes una cosa? El castigo del génesis, tengo esa sensación permanente, es un castigo del hombre hacia el hombre, desde que el ser humano creyó saber qué era el bien y qué era el mal, qué era lo bello y qué era lo feo, perdió la inocencia en la que la desnudez -entiende como esto autenticidad sin más- no era calibrada desde lo establecido como norma.
De acuerdo también en la sustitución de los dioses por prometeo, los dos últimos siglos vienen cargados con una fe en la razón letal, las cosas son así, quien no lo cree así vive engañado y engaña a los demás: ha de morir.
Luego lo personal, el abandono a las ilusiones perturbadoras, ¡y tanto! La sal de la vida, lo llamo yo, fatal para la tensión, pero a ver de qué sirve una patata si no tiene sazón. En lucha con Saturno, sí, dándole la razón a Neptuno, sí. Es que Neptuno me da las armas, y aun estoy esperando a que el viejo maestro me enseñe a dar uso a las suyas, no hay instruccíones para el electrodoméstico que nos facilita la vida, ya lo ves tú, en extraño idioma vienen, y si se hace caso es peor, el mundo no funciona bien, Sylphides, no puedo colaborar con aquella normativa que tiene el mundo echo una mierda. Fíjate en la economía, que se supone es la salud de un estado, lo bien que funciona, lo mal que funciona, y las dos facciones claman a la diosa razón, pidiendo la palmadita en la espalda, y el descalabro de las inmobiliarias, y los inmigrantes que al menos tenían el trabajo de albañil y que ahora ya sobran las casas, como no les contraten para derrumbarlas...
Es todo muy complicado, y yo no sé nada, hablar contigo me recuerda a los tiempos de la universidad, cuanto más estudiaba más extenso era el campo que se me abría ante los ojos, más necio y más torpe a cada cucharadita de cultura que me comía.
Con toda mi admiración, te doy las gracias.
Yo seguiré por aquí, peleándome conmigo mismo, ya lo dijo Siddharta, quien no haya ganado la batalla interior, ¿cómo va a ganarla fuera?

Lo dijo sylphides a pasolosdias:
Hola, gracias por tus siempres agradables y positivas palabras, sólo quiero hacerte una apreciación más.
Creo que el sentido correcto de lo que he querido decir en cuanto a las ilusiones, y es el sentido que le da Freud, es que son ellas las "falsas ilusiones" de optimismo las que nos abandonan a nosotros, por cansancio, agotamiento o por rigidez de la vida también, (de ahí que yo esto lo relacione con la oposición de tu saturno-neptuno que está en tu carta astral), y porque es algo que tiene relación con tu personalidad, creo yo.
Es decir, no es que nos abandonemos a las ilusiones para escapar de la realidad, es que ellas mismas son una realidad tiránica y desconsoladora, las más de las veces. Por eso el cambio de los dioses por los prometeos aunque tentador para un humanismo, ha sido sin embargo frustrado por estas razones.
La solución tendremos que buscarla, como no, en el inconsceinte humano que es el que se aprovecha de todo ello, tal vez eso es lo que tú me quieres decir. Somos una conciencia en un vasto mundo de insconciencias, y estamos lanzados a la vida de este modo, casi todo es un disfraz de la inteligencia que esconde la vida instintiva y orgánica detrás de sí.
Por tanto más que hacer caso a nuestra ilusiones conscientes deberíamos hacer caso a las que son de tipo premonicional o inconsciente, que se presentan sin pensarlas.
Al menos eso es lo que se puede extraer de lo reconciliable entre lo irreconciliable. Y un cierto racionalismo cuanto menos en la interpretación de estos sueños figurativos y estos impulsos que sentimos.
Sin más, le deseo un agradable día!

domingo, 13 de enero de 2008

antorcha en la noche





lo dijo mari


bello questo video, mai mi sarei immaginata di vedere pavarotti con lou reed!!!!!
anche la canzone mi piace, perfect day, fa parte della colonna sonora del film 'trainspotting' da non perdere.
grazie ciao


lo dijo otredad


"Ya no me queda nada".Te equivocas.Te queda lo mejor de tí, la pureza y el arte desbordándote sin darte cuenta.Siendo quien eres, ya constituyes un triunfo.Si te quemas,siempre habrá una parte de cielo que te cubra de agua.
Un abrazo acostumbrado a madrugadas.

Lo dijo sylphides a otredad:


Tus palabras son una luz de antorcha en la noche.
Mejor que no las profanemos para no provocar un incendio en brazos de los bárbaros enemigos.


Gracias amiga, otro abrazo!

el "horror vacui" o la autenticidad



Lo dijo sylphides a otredad:

El "horror vacui" de agujeros negros es una figura muy presente en disciplinas como la jurisprudencia.

"Evocar", "abocar", una simetría fónica evocadora y genial, por la concisión de sentidos juntos.

Un lenguaje que entraña dificultad y riesgo, pero en el que muestras habilidad osada, y fuerza también sin necesidad de recurrir a extaños rodeos.

"Las filas de mi contorno y el imposible hacia dentro". Un día tendrás que explicarme mejor todo esto. Pero en definitiva veo que lo que buscas es tu autenticidad, tu personalidad, antes que otra cosa que te seduzca por un momento.

Pero todavía estamos en el momento de buscar y no debemos desesperar, creo yo. Habrá cosas que tú misma desecharás, pero otras se irán por ellas mismas, porque estamos de paso también, tomátelo como mejor convenga.
un gran beso!

lo dijo otredad

Entonces no estamos muy lejos en el sentido la una de la otra. “están esperando que yo les provoque para reaccionar porque ellos no reaccionan por sí mismos”.En mi caso, más que defensivo, era un desahogo, un movimiento de manos que hiciese desaparecer a alguien que abre los labios para juzgar y elevar su ignorancia."Las fibras de mi contorno y el imposible hacia dentro", imposible, porque no hay nada que hacer si no quiere ahondar hacia dentro,supongo que así le es más fácil manejar una realidad ficticia, supongo que ésa es la única manera de convertirte en lo que quiere que seas.

Creo saber quién soy, o al menos estoy segura de quién quiero ser.En cualquier caso,soy yo misma la que decide, ninguna boca que me desconozca debe inventarme.
Si se trata de una pesadilla,debe existir una forma de abrir los ojos, y estoy segura de que una mente como la tuya acabará con ella.

Un fuerte abrazo

sábado, 12 de enero de 2008

wittgenstein


lo dijo sylphides a pasolosdías:


Has empezado el artículo de una forma muy elevada y reuniendo a grandes cabezas filosóficas pero veo que lo has terminado entre las sutilezas de esa gran música barroca y un poco la propia locura que se desata intrascendente de todo.

Wittgenstein que habló del "infierno de la identidad" y que se dio cuenta de que podían haber multiplicidad de lenguajes acerca de la realidad, también dijo que la ética, por consiguiente, se hallará más allá de lo que se puede decir y habrá que emplazarla a ella también en el dominio de lo "inefable", de lo que llamará Wittgenstein lo “místico”, a saber, aquello sobre lo que, no siendo posible hablar más vale guardar silencio.

Pero Wittgenstein no era un irracionalista ético más bien se vio obligado a poner límites a la racionalidad científica para así hacer un hueco a cosas más importantes que la ciencia.
Los neopostivistas que aplaudieron la consigna wittgensteiniana de silencio la interpretaron en el sentido de que en efecto más vale callar mas no porque haya algo acerca de lo cual guardar silencio, sino porque en rigor no hay nada que decir.

Pero esta interpretación de los neopositivstas sólo hemos de interpretarla así como una interpretación y a mi modo de ver no es la correcta.

Lo que ellos aceptaron es la inmersión de la ética en el más absoluto irracionalismo. Sólo cabe que intentemos contagiar emocionalmente a nuestro interlocutor de nuestras propias actitudes o persuadirle -mediante un hábil despliegue de nuestra capacidad retórica- para que se comporte como nosotros deseamos que lo haga.

En definitiva la ética cae en el irracionalismo o en el emotivismo de la persuasión psicológica.
Pero wittgenstein todavía hará una harta labor de sopesación y no renunciará como digo a un racionalismo en ética. Más bien se vio obligado, como ya digo, a poner límites e hizo finalmente suya la tesis de los analíticos del lenguaje, sobre la existencia de pluralidad lingüística. Por lo que para él un "código moral" aceptado puede tener coherencia, un “código moral” es un lenguaje como lo pueda ser un paradigma científico, por más que no se trate de un lenguaje compuesto de enunciados o de juicios de hecho, sino de imperativos, normas o juicios de valor.

En fin, esto que digo no es moco de pavo, y otro día hablaremos de otros filósofos al pie de una mesa, tendría el gusto de que me presentases a Freud que debe quedar muy lucido junto a ti con tu neurosis. A ver si nos da un buen diagnóstico que nos permita desentrañar el oculto subconsciente de tu cerebro.

En fin la pura desentrañeidad del alma.

Muchos saludos de su inefable y afectuosa amiga,

sylphides
Wittgenstein

La filosofía analítica surge -como el resto de las filosofías auténticamente contemporáneas- de ese contexto de crisis del pensamiento de la burguesía. Para ceñirnos sólo al caso de su representante más eminente, algún historiador ha subrayado con acierto que la Viena de Wittgenstein es también la Viena de Musil o de Schönberg, cuya narrativa o cuya música constituyen un indicio tan válido como la filosofía wittgensteiniana lo pueda ser de las vicisitudes de la cultura burguesa en la primera mitad del siglo XX.
Los filósofos analíticos fueron siempre conscientes de un hecho, a saber, que “el lenguaje es comunicación” o por lo menos de que lenguaje y comunicación se coimplican de algún modo. De las tres áreas clásicas de la seiótica -sintaxis, semántica y pragmática-, la pragmática era la Cenicienta, la que había despertado no menos interés y parece clara esta dimensión gracias a la obra de lo qe se ha dado en llamar el ultimo Wittgenstein.
El eje en torno al cual se desenvuelve dicha orientación no es otro que la función del lenguaje en tanto que medio de counicación, donde al hablar de la función comuicativa del lenguaje y darle prioridad sobre cualquier otra se entiende que cualquier uso del lenguaje consiste básicamente en “decir algo a alguien” y en tal sentido entraña un acto de comunicación.
Y hay que señalar que es esa transición de la sintaxis a la pragmática pasando por la semántica en la concepción analítica del lenguaje la que indica el camino de despegue de la propia filosofía analítica respecto del positivismo.
Los inicios de dicho giro lingüístico en la obra de Wittgenstein a quien hemos presentado como un pionero de la concepción del lenguaje como comunicación, esto es, de la concepción pragmática del lenguaje, es lo que marca la ruptura de la filosofía analítica con el postivismo.
El Wittgenstein de que hablo es el Wittgenstein maduro de las “Investigaciones filosóficas” publicadas postumamente en los años cincuenta. Pero con anterioridad al filo de la primera guerra mundial había publicado otra gran obra, el “Tractatus Logico Philosophicus” que no siendo en manera alguna una obra postivista influyó decisivamente en el neopositivismo.
¿Cuál era en efecto esa concepción del lenguaje en el Tractatus contra la que el propio Wittgenstein sería luego el primero en reaccionar?
La verdad o falsedad de un enunciado únicamente puede decidirse al compararlo con la realidad. Y esa comparación entre lenguaje y mundo -caracterizable a su vez como la totalidad de los hechos posibles- la podemos llevar a cabo porque entre ambos se da un riguroso isomorfismo, es decir, porque uno y otro coinciden entre sí estructuralmente. El lenguaje por excelencia parece ser en un tal caso el lenguaje científico.
Y en efecto a él se reduce según Wittgenstein cuanto puede ser dicho pues fuera de él sólo nos queda el ámbito de lo inefable.
De donde se deduce que puede hablarse de “verdad” en la medida en que hay una correspondencia entre el mundo y su representación lingüística, entre la realidad y el lenguaje.
Pero, ¿y si no hubiera nada a que poder llamar el lenguaje y en su lugar tuviéramos multitud de lenguajes diferentes, cada uno de los cuales impusiera visiones asimismo diferentes de eso que antes llamábamos la realidad?
El Wittgenstein de las Investigaciones filosóficas fue el primero en adelantar esta sugerencia un tanto inquietante, acompañada de la sugerencia de que lo esencial para que haya lenguaje es que la actividad en que consiste pueda ser compartida por los miembros de una comunidad, la comunidad de quienes lo hablan y alcanzan a comunicarse mediante él.
Para volver al Tractatus de Wittgenstein si el mundo es la totalidad de los hechos está claro que en él no caben los valores, puesto que los valores no son hechos. De donde se desprende que, si el lenguaje y realidad son isomorfos, tampoco en el lenguaje quedará ya lugar para la ética. La ética, por consiguiente, se hallará más allá de lo que se puede decir y habrá que emplazarla a ella también en el dominio de lo inefable, de lo que llamará Wittgenstein lo “místico”, a saber, aquello sobre lo que, no siendo posible hablar más vale guardar silencio.
Wittgenstein no era ciertamente un irracionalista ético. Más bien habría hecho suya la confesión de Kant según la cual se veía obligado a poner límites a la racionalidad científica para así hacer un hueco a cosas más importantes que la ciencia.
Pero también cabría decir que su Tractatus que constituye un fiel retrato del hombre de nuestro tiempo, quien -tras rendir el obligado culto a la razón teórica encarnada por la ciencia- se encuentra inerme y, lo que es peor, mudo ante las demandas de la razón práctica.
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Los neopostivistas que aplaudieron la consigna wittgensteiniana de silencio la interpretaron en el sentido de que en efecto más vale callar mas no porque haya algo acerca de lo cual guardar silencio, sino porque en rigor no hay nada que decir.
En consecuencia, aceptaron sin pestañear -al menos en un primer momento- la inmersión de la ética en el más absoluto irracionalismo.
Cuando decimos a alguien que algo es bueno o que ese algo debe hacerse, no hay posibilidad de argumentar en pro de nuestras convicciones y sólo cabe que intentemos contagiar emocionalmente a nuestro interlocutor de nuestras propias actitudes o persuadirle -mediante un hábil despliegue de nuestra capacidad retórica- para que se comporte como nosotros deseamos que lo haga.
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Naturalmente que esta no es una descripción excesivamente edificante del asunto.
Y los filósofos analíticos trataron de embellecerla recurriendo (en tanto ahora que postpositivistas) a la tesis del “pluralismo lingüístico” que Wittgenstein había acabado haciendo suya.
Un “código moral” es un lenguaje como lo pueda ser un paradigma científico, por más que no se trate de un lenguaje compuesto de enunciados o de juicios de hecho, sino de imperativos, normas o juicios de valor.
Y entre quienes compartan las premisas de un código moral determinado siempre cabe la posibilidad de discutir racionalmente.
Ahora bien, así como en el caso de la racionalidad científica veíamos que ésta tropezaba con limitaciones -no era posible el ejercicio de la racionalidad entre dos o más paradigmas contrapuestos, no era posible la racionalidad interparadigmática- , de la misma manera ahora tendríams que el ejercicio de la racionalidad ética parece hallarse confinado al interior de un código moral.
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No se me oculta que el debate entre la concepción absolutista y la relativista del bien o la verdad pertenece a un debate tan antiguo como la propia filosofía: se halla en el trasfondo de las controversias de Sócrates con Protágoras o Galucón y Adimanto y, desde luego, cruza buena parte de la obra de Nietzsche desde la Gaya ciencia hasta la Genealogía de la moral.
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Cuando hablo de una concepción intralingüítica o convencional quiero decir que en ella el bien y la verdad no nos vendrían dados o impuestos desde fuera sino que serían construidos por nosotros.
Que serían, esto es, convenciones acordadas por los miembros de la comunidad, pero donde convencional no querría decir lo mismo que arbitrario, sino coo algo logrado por medio de un consenso racional.
Aquel debate presupone asimismo una confrontación entre las que cabría a su vez llamar una concepción monológica y una concepción dialógica de la racionalidad.
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Un intérprete tan sagaz del pensamiento de Wittgenstein como Derek L. Phillips ha tratado asimismo de reunir los escasos y dispersos pronunciamientos wittgensteinianos sobre la “historia natural de la especie humana” con vistas a sugerir partiendo de ellos una tercera vía entre el absolutismo y el relativismo: el lenguaje sería como el hombre un producto a la vez histórico y natural, en tanto que histórico su consideración nos pondría a salvo de cualquier veleidad absolutista, en tanto que natural y dado que -con él- los hombres somos lo que somos y estamos hechos como lo estamos nos permitiría escapar al relativismo.
El lenguaje es un producto de la actividad humana en el mundo y, por ende, de los hechos de la naturaleza física y humana. Pero, al mismo tiempo, el lenguaje es también productor de significados y de nuevas formas humanas de actividad. Por eso Wittgenstein no se muestra dispuesto a refrendar que los hechos de la naturaleza determinan completamente nuestro lenguaje, mientras, por otro lado, se resiste a afirmar que los hechos de la naturaleza sean en su totalidad creaciones de nuestro lenguaje.
La posición de Wittgenstein difiere en consecuencia de la del relativista para el que el lenguaje determinaría lo real y la del absolutista que simplemente invertiría esta relación.
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lo dijo daven:
En cuanto a la lógica, está demostrado por Gödel y determinado por un artículo famosísismo de Alfred Tarsky (busque, busque) lo siguiente: Certeza absoluta de verdad y razón pura están en mutua relación. Solo aquellos lenguajes que se apoyan en una lógica de primer orden tienen un concepto de verdad unívoco. Los fundamentados en lógicas de segunda orden, como la aritmética, tienen una verdad unívoca salvo en asertos que expliciten semánticamente que no son demostrables, en ese caso estos asertos son indecidibles. En el caso de ciencias que estén apoyados en lógicas difusas o conceptos contingentes, la verdad no tiene garantía eterna, ni razón que las soporte.
Yo no soy un dios, ni usted una diosa, baje pues de las nubes.

Sylphides imaginariamente a daven
Creo que entre los dos estamos haciendo historicismo de la razón, tal vez como Marx y Hegel lo hicieron de la filosofía y como ellos hubieran querido seguir haciéndolo, en su comprensión dialéctica de la historia.
Porque estoy haciendo la crítica de la razón ilustrada por eso hablo de una razón que se refiere a la subjetividad porque en ese momento histórico nace la razón con el ideal emancipatorio del hombre, primero en la escisión entre verdad y fe y después en la instauración de sus derechos en tanto hombre y en su libertad personal y en su propiedad.
Frente a esta razón ilustrada es frente a la que se encuentran Hegel y Marx, y por eso hago esta comparación, enfrentándolas en la dialéctica del pensamiento.
De Wittgenstein me interesa también lo que viene después de él, si con el se produce una escisión y superación del positivismo. Tenemos que decir que de él surgirá despues el neopostivismo.
Es decir, no creamos que Wittgenstein y de él después no se van a derivar corrientes que pongamos puedan ser incluso dañinas para la propia interpretación más correcta de Wittgenstein.
En cuanto a la frase de Tarsky se radicaliza en el no cognoscitivismo ético, en que pertenece al reino de lo inefable, en la contingencia. Y ya en Aristóteles tenemos los principos de esta lógica, en cuanto que sólo podemos predicar la verdad y falsedad de las porposiciones enunciativas, y de los enunciados sobre necesidad y contingencia (de segundo orden, así llamados despues por Austin y la fiolosofia analítica) dice ya Aristoteles que solo se puede decir de ellos no acerca de su verdad sino de su relación de necesidad, contigencia o no necesidad de los mismos.
Por tanto, vemos que caemos también en un error lingüístico, en un sofisma, en cuanto analizamos los enunciados de segundo orden. Porque si no se pudiera predicar algun tipo de verdad acerca de ellos estaríamos comentiendo galimatías de cada dos por tres.
Por tanto es necesario que se den unas pretensiones devalidez acerca de los mismos, sobre la veracidad de las afirmaciones, la verdad de los enunciados proposicionales, la inteligibilidad de la comunicación y el correctivo en cuanto al procedimiento y su pretensión de corrección y validez.
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Al hilo de ariadna:

lo dijo sylphides

Al hilo de la lectura, sobre un hilo, así es como yo me encuentro, mucho genio y fuerza al violín, al hilo de ese maldito "yo", así, bueno, como siempre te digo que disfrutes de tus sueños.
Cuando haya liquidado todos sus vestigios, cuando la vida y la de los otros deje de parecerse a unos títeres de cuyos hilos tirará para reírse, una diversión de fin de los tiempos. Será entonces el ser puro.

jueves, 10 de enero de 2008

poesía, haiku, arte catártico

lo dijo emperatriz:

Ahora te dedico yo a tí un haiku de esos que están tan de moda:
"Sigue escribiendo:
cada verso es un beso
que no has dado".
Venus surgiendo caliente del océano polar catártico.


lo dijo sylphides
"amarte fue mi locura quererte mi perdición"
hermosas palabras, porque tienen tanto de verdad!
Hoy voy a vivir, hoy voy a celebrar mi existencia!


lo dijo sylphides
hubo una vez una luz que alumbraba y viste rosas en enero, pues siempre hay una noche que alumbra, no, no dejes la esperanza ni remotamente...


La poesía es el corazón, es nuestro corazón libre, donde quiera que la brisa halagadora expire. Templando al riesgo o palpitando arrogante todo se humilla a su feliz existencia.
gracias y muchos besos!

miércoles, 9 de enero de 2008

acariciadle brisas! (sobre pascal)




Con soplo amigo, gracias, acariciadle brisas! Sus blancas alas jamás huyeron ante el contrario.
sylphides

lo dijo sylphides

Hombre de soledad y misterio, nadie le ha visto sonreír.
Suspiros nunca brotaron de su pecho altivo.
Como el infinito: el poder del pensamiento, fuerza oculta en el fondo de la mente.
Gracias por traernos a pascal, uno de esos pensadores del s. xvii y del renacimiento que abren época hacia lo que va a venir después, con las luces y el pensamiento de las ciencias naturales.
sylphides, metida a poeta.

lo dijo lucanor
Creo que Pascal dio forma a muchas de las inquietudes del hombre moderno. Como científico (construyó una calculadora con doce años), vio por primera vez al hombre en medio de un cosmos cada vez más grande, cada vez más inhóspito, y expresó su temor ante la nada.
Ciertamente, no fue el primero en hablar de la nada. Kant había hablado de cuatro tipos de nadas en su Analítica Trascendental, que se correspondían con los distintos tipos de ser. Pero solo con Passcal el hombre se vio por primera vez perdido en los abismos del espacio y del tiempo. Imaginó mundos enteros contenidos en motas de polvo, y se aterró de su propia insignificancia.
Perfeccionando una forma mundi que en su época solo estaba esbozada, el pavor de Pascal es, sustancialmente, el nuestro. La impotencia de la razón, la "rationis egestas" lucreciana es la que podemos sentir en esta época que Edgar Morin ha caracterizado por la complejidad, en que la mente humana parece ya incapaz de abordar los límites de su propio conocimiento.
Un abrazo, Otredad. Y gracias un día más.