miércoles, 12 de enero de 2011

plutocracia financiera

plaentxi
@ppcc
La única patria de los Botín, Goirigolzarri y sus correligionarios ppcc es el Capital. Deja de jugar al despiste y empieza a hablarnos ya de la PLUTOCRACIA FINANCIERA.
Estos patriotas cristianos plutócratas de salón son los que enseguida salen diciendo que si se aumenta la fiscalidad de las SICAV habrá una fuga de capitales al extranjero o qué si se quitan los bonus bancarios no se podrá retener el “talento” o que ahora “no toca” perseguir los crímenes financieros.
Este es un problema de PLUTOCRACIA FINANCIERA y tus discursos de “por Dios por la patria y el Rey” no son más que cortinas de humo para seguir encubriendo a la plutocracia.
Aquí te dejo de nuevo la cita de Simon Johnson (Economista Jefe del FMI, Marzo de 2007 - Agosto de 2008) donde nos da su veredicto sobre el más poderoso Estado jurídico político del planeta tierra:
“El sector financiero ha capturado a nuestro Gobierno. Si el personal del FMI pudiera hablar con libertad sobre los Estados Unidos, diría lo siguiente: la recuperación fracasará a no ser que se derrote a la oligarquía financiera que está bloqueando las reformas esenciales. Si queremos evitar una profunda depresión esto es necesario, el tiempo se acaba”. 
Let's Get Real
@ plaentxi
Lo que tú llamas Plutocracia Financiera es la Oligarquía de toda la vida.
Me temo que tú no puedes permitirte hablar bien de España & Cristianismo porque, si no, tu discurso quedaría reaccionario.
Es como los señoritos terratenientes andaluces, que rajan contra el Rey para que los obreros del campo, donde cunde el anarquismo incendiario, no les odien demasiado.
En Euskadi se ve muy bien. Allí cunde el pensamiento fascistoide antiliberal entre las gentes sencillas de a pie, pero se "rebaja" con el antiespañolismo.
Es la misma actitud compensatoria del mafioso siciliano que, no obstante, va a misa todos los domingos y comulga; y la del marido adultero, que tiene detalles galantes hipócritas con su cornuda.
El Movimiento Obrero jugando a aprendiz de brujo del capitalismo popular; y, en el otro lado, la Oligarquía dándoselas de "maja".
Tú mismo.
Let's Get Real
@ plaentxi
La frase "el sector financiero ha capturado a nuestro Gobierno" es estúpida.
Veámos los tres conceptos involucrados.
Por sector financiero, se entiende a la oligarquía y sus gestores, la tecnoestructura. Está claro que no se refiere a los trabajadores de las sucursales bancarias, los depositantes de mediopelo y las pymes con líneas de crédito ordinario para sus fonditos de maniobra.
Por capturar se entiende aprisionar, secuestrar, coaccionar, dominar.
Por Gobierno no se entiende una clase social. Se considera que está conformado por dos cosas:
- los partidos políticos cuya legitimidad proviene de las urnas y
- las administraciones públicas, consituidas por los funcionarios y sus ortogramas o planes de actuación implícitos y no tan implícitos.
La frase, en realidad, significaría:
- "el poder de la oligarquía va más allá de lo económico-social, penetra en lo jurídico-político".
¡Calvo detás de la oreja!
¿Y quiere cambiarlo, el desdichado, envuelto en la bandera de EEUU?
¡Ja, ja, ja!
Decir que la culpa la tiene la "plutocracia financiera" es un lugar tan común que, por evidente, resulta estúpido. Pero, ¡atención!, es una proclamación roja auténtica. Con ella, no se nos está diciendo que, normalmente, vivimos en una sociedad perfecta y, circunstancialmente, por culpa de la crisis, una clase social, la oligarquía, ha sacado los pies del tiesto. La frase significa que la explotación clasista es la verdadera esencia de esta sociedad.
¡Pues claro que la culpa la tiene la oligarquía! ¡No te jode!
Si fueras más marxista no caerías en este huevofritismo.
De todas formas, yo estoy muy contento con tu caso. Los caminos del Señor son inexcrutables. Dios escribe con renglones torcidos y se aprovecha de las circunstancias de la vida. ¿Cuánta gente rompe a ser buena cuando se casa?
¡Ha tenido que venir un crash inmobiliario, con su devastación social aparejada, para que tú te dieras cuenta de que el enemigo es la oligarquía! ¡Bienvenido seas!
Ahora, a trabajar tácticamente.

lunes, 10 de enero de 2011

los ciudadanos se mueven en el desasosiego

TRIBUNA: FELIPE GONZÁLEZ
La UE en la encrucijada
FELIPE GONZÁLEZ 10/01/2011


A tres años largos del desencadenamiento de la crisis financiera global más grave desde la de 1929, y a un año de vigencia del Tratado de Lisboa, las turbulencias financieras continúan sin que el Consejo Europeo, la Comisión o el Banco Central logren atajarla. La especulación galopa por delante de las decisiones. Crecen las dificultades para los países, que parecen piezas de caza inermes ante los movimientos especulativos que perciben las medidas adoptadas como un aumento de sus garantías para seguir atacando.
Felipe González: "Probablemente yo tendría mejor valoración que Zapatero"
UE
(Unión Europea)
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La especulación financiera galopa por delante de las decisiones
Los ciudadanos se mueven en el desasosiego, cuando no en la frustración
La UE debe avanzar en la federalización de políticas fiscales y económicas
En el último Consejo de diciembre se ha decidido modificar el Tratado, en una minireforma que garantiza la vigencia del fondo de 750.000 millones de euros más allá de 2013, incluso ampliable si fuera necesario. Al mismo tiempo se ha rechazado la propuesta de emitir bonos europeos hasta el 60% de la deuda, en tanto que el Banco Central interviene con timidez en la compra de bonos, a diferencia de la actitud decidida de la Reserva Federal de EE UU.
Es una muestra dramática de los problemas de gobernanza de la Unión Europea, atrapada en la contradicción de un avance decisivo en Unión Monetaria, con sus ingredientes de Pacto de Estabilidad, y una carencia insostenible de coordinación de las políticas económicas y fiscales. Así, en un mercado interior sin fronteras, con una moneda única, convivimos con políticas económicas y fiscales divergentes que ni están en condiciones de resistir esta crisis financiera, ni podrán hacerlo con las siguientes, que ya se están incubando.
Los ciudadanos de los distintos países se mueven en el desasosiego, cuando no en la frustración, con actitudes de rechazo a las reformas estructurales imprescindibles que se están proponiendo por los distintos Gobiernos, porque piensan que son la consecuencia de una crisis financiera de la que no se sienten responsables. No entienden que el coste de la crisis lo paguen los que no la provocaron, en tanto siguen campando a sus anchas los que nos llevaron a ella.
La situación es grave, porque las reformas estructurales son necesarias. Lo eran antes de la crisis, como se percibió con claridad cuando se acordó la agenda de Lisboa en el año 2000. Pero no se cumplió esa estrategia y la crisis financiera, impactando con más fuerza en la Unión Europea que en el resto del mundo, incluido Estados Unidos, puso de manifiesto esas carencias estructurales de las economías de la mayor parte de Europa. Pero no es menos cierto que las operaciones de rescate de las entidades financieras y las políticas anticíclicas, más las de protección social, aumentaron los desequilibrios que ahora "acusan" los mercados para justificar la especulación y exagerar los riesgos de los países llamados periféricos. Y tampoco lo es, que nada relevante se está haciendo para controlar ese sistema financiero global y a los agentes que siguen operando -y cobrando bonos sustanciosos- como si la crisis no fuera con ellos.
Así, la UE se encuentra en una encrucijada de enorme gravedad para su presente y para su futuro. En una situación de emergencia que dura ya tres años y ante la cual tiene que optar:
- O puede seguir como hasta ahora, capeando día a día el temporal que no cesa. Sumida en intereses nacionales contradictorios -a corto plazo-, impulsada por reacciones nacionalistas que alimentan el euroescepticismo. Seguiremos corriendo detrás de los especuladores, con declaraciones más o menos solemnes de que ningún país será abandonado a su suerte, con tímidas medidas de reforma de los tratados para salvar obstáculos particulares. Y con opiniones públicas encrespadas frente a las reformas estructurales que se perciben como impuestas desde "fuera" y como el precio a pagar a los "mercados".
- O puede deshacer el camino recorrido, cediendo ante las presiones de aquellos que desean que se retorne a una simple zona de libre cambio, sin mercado interior, sin unidad monetaria, en la que cada país se apañe con su propia moneda, devalúe cuando estime que eso le ayuda a salir del atasco, evitando tener que adoptar las reformas estructurales que le permitan competir en la economía global. Aunque sea a costa de perder relevancia, de acelerar su proceso de marginalidad en la nueva realidad mundial. Pagaríamos muy caro el precio de la NO EUROPA, en un retorno ciego a las pulsiones nacionales que algunos alimentan interesadamente. Cuando más necesitamos una Europa Unida y decidida a jugar un papel en la nueva realidad global, cederíamos a los demonios de la historia.
- O puede y, a mi juicio, debe avanzar decididamente en el camino de lo que convencionalmente podríamos llamar "federalización" de las políticas económicas y fiscales, e incrementar el espacio del mercado interior en energía y en todo el campo derivado de las tecnologías de la información. Federalización que se debería completar con la Política Exterior y de Seguridad Común, para la que el Tratado actual, si hay una decidida voluntad del Consejo, le da instrumentos suficientes.
La crisis financiera de 2008 ha sido el detonante que ha provocado los choques asimétricos de los sistemas económicos y fiscales divergentes que convivían bajo una moneda única y un mercado interior sin fronteras.
La decisión de poner en marcha el euro, con el Banco Central estatutariamente orientado al control de la inflación y con el exclusivo respaldo del Pacto de Estabilidad y Crecimiento (límite máximo de 3% de déficit presupuestario y de 60% de deuda pública), se ha mostrado claramente insuficiente. En realidad, la concepción de una Unión Económica y Monetaria, prevista así en el arranque de los tratados, quedó coja al desarrollar solo la Unión Monetaria, sin ningún mecanismo de gobernanza económica y fiscal que pudiera evitar las divergencias económicas entre los distintos países del euro.
Ya en los primeros años del euro, países tan importantes en la UE como Alemania o Francia incumplieron los compromisos del Pacto de Estabilidad, aunque sus economías, con bajos niveles de crecimiento, no creaban problemas de divergencia a la zona euro. La paradoja era que los países que ajustaron sus cuentas públicas, con equilibrios presupuestarios o incluso superávits y deudas públicas muy por debajo del límite del 60% del PIB, empezaban a divergir en sus modelos económicos y/o fiscales (como ocurría en España o en Irlanda).
Las instituciones europeas encargadas de la vigilancia del Pacto de Estabilidad tuvieron que flexibilizar los criterios convenidos para no perjudicar a Alemania o Francia. Al mismo tiempo no tenían competencia alguna para corregir las divergencias de los países que perdían competitividad, con balanzas de pagos y comerciales muy desequilibradas, o reducían su fiscalidad básica afectando a la competencia en el seno de la zona euro.
En esta situación es más que evidente por la experiencia adquirida que la Unión Monetaria, sin Unión Económica y coordinación fiscal, seguirá generando una constante inestabilidad en el espacio público de la UE. El Pacto de Estabilidad y Crecimiento se ha reducido a la "estabilidad", despreciando la necesidad del crecimiento, y dentro de esa "estabilidad", el Banco Central, por sus Estatutos, solo tiene un criterio dominante: el control de la inflación.
Las urgencias de la crisis y su profundidad han obligado al Banco Central a realizar operaciones más allá de sus objetivos estatutarios, pero siempre con extremada precaución y, por eso, con una operatividad limitada. Podríamos decir que el Pacto de Estabilidad con las correcciones necesarias y el rigor de Banco Central Europeo son condiciones necesarias pero no suficientes para avanzar en la gobernanza de la Eurozona. Y, en mi opinión, de toda la Unión Europea por las exigencias de funcionamiento de un mercado interior sin fronteras.
Por ello, una federalización de la política económica debería completar el proceso de construcción europea. El Consejo debería asumir el liderazgo, incluyendo cambios en los Tratados, aunque haya que prever que algunos países de la Unión no quieran sumarse a este desarrollo sin que por esta razón puedan obstaculizar la voluntad de los que quieran seguirlo.
Se deberían desarrollar tres políticas:
- La regulación y control homogéneos de las instituciones financieras que operan en el espacio de la Unión, con las limitaciones que se estimen necesarias para frenar las operaciones especulativas más peligrosas, incluyendo las operaciones a futuro con mayores exigencias de afianzamiento. Es absurdo mantener reglas diferentes en este espacio común e integrado en el que operan con libertad estas instituciones. El riesgo de que esto no se haga es ya claro: estamos incubando la siguiente crisis financiera y menospreciando la grave situación de la economía productiva. Este nuevo marco regulatorio debería ser pactado a continuación con EE UU y propuesto en el foro del G-20 para que el sistema financiero que opera globalmente empiece a ser gobernable en este mismo nivel.
- Aún hoy es pronto para tener una mínima seguridad de despegue autónomo de la economía real, en Europa y en Estados Unidos. En Estados Unidos han decidido mantener las políticas anticíclicas. En la Unión Europea se imponen las políticas de ajuste. El riesgo de retroceder permanece vivo y aunque haya países que han agotado sus márgenes de maniobra, estando por ello obligados a un ajuste severo, otros no lo están y deben liderar políticas anticíclicas activas. Además, en la Unión Europea se pueden utilizar instrumentos como el Banco Europeo de Inversiones y el Fondo Europeo de Inversiones para alimentar estas políticas anticíclicas con el desarrollo de infraestructuras imprescindibles que generen empleo y eliminen cuellos de botella para aumentar la competitividad de la Unión. Esto vale para la energía, para las nuevas tecnologías, para las autopistas del mar, etc.
- Las políticas económicas y fiscales, federalizadas, deberían ser la base de la acción estratégica del Consejo Europeo. Los diferentes países estarían obligados a cumplir requerimientos de balanza de pagos y de fiscalidad mínima armonizada. Esto explicaría por sí mismo la necesidad de hacer políticas de reformas estructurales profundas, que se necesitan para recuperar una economía altamente competitiva, con dimensión social y sostenible desde el punto de vista medioambiental.
Para los ciudadanos de los países de la Unión, compartir soberanía en estos campos no es un problema inasumible. Lo que es rechazable es verse sometidos a reformas que parecen cuestionar derechos sociales adquiridos a lo largo de décadas, sin soluciones de futuro y como consecuencia inmediata de una crisis financiera que no han provocado y como imposición de unos mercados que parecen gobernar a sus gobiernos.
La UE necesita reformas profundas: por el envejecimiento de su población que afecta a sus sistemas de pensiones y de salud, pero también a su capacidad de competir; por el retraso relativo en el desarrollo de su capital humano y del I+D+I; por la rigidez y el corporativismo de su sistema de relaciones industriales; por su dependencia energética y su compromiso con el medioambiente. Pero esas reformas no serán posibles si no está claro que se pretende preservar su modelo de cohesión social y que existe la voluntad como Unión de gobernar los mercados financieros y hacer cumplir reglas de comportamiento que atiendan a la economía real.
En cuanto a la política exterior y de seguridad común, como antes he dicho, es un desafío para el que los Tratados dan margen si hay voluntad del Consejo para desarrollarlos.
La contradicción que vivimos es que mientras los ciudadanos creen en la eficacia de hablar con una sola voz en las distintas instancias y foros internacionales, en porcentajes que llegan casi al 80%, los responsables políticos argumentan al contrario: que sus opiniones públicas no estarían dispuestas a ceder estas parcelas de soberanía nacional.
Entretanto, la situación de los países de la Unión, incluidas las antiguas potencias, sufren de una pérdida progresiva de relevancia que no se ve compensada por el peso exterior que tendría una Política Exterior y de Seguridad Común. Es decir, que la Unión Europea, aunque pueda ser un gigante comercial y recuperara posiciones como potencia económico tecnológica, seguiría siendo un enano político frente a los nuevos poderes emergentes en el mundo de la globalización.
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Organismo: UE Unión Europea
Felipe González: "Probablemente yo tendría mejor valoración que Zapatero"
Fotografía: Jean-Claude Trichet y José Manuel Durão Barroso

domingo, 9 de enero de 2011

cuándo podemos ser optimistas

faras
Al final, el problema del rescate y el de la falta de crédito o financiación está mal enfocado.
No es un problema de nivel de deuda. No tenemos niveles superiores a otros países que sí tienen financiación. Es un problema de CRECIMIENTO. Gb y USA, en 1945 tenían niveles de deuda/pib cercanos al 175%. La deuda siguió creciendo TODOS los años hasta 1964, pero entonces, en USA, la deuda pública era un 64%/pib. Sencillamente, los diferenciales de crecimiento eran muy favorables a las tasas de crecimiento del pib.
En España, un país de servicios, el consumidor está endeudado hasta las trancas. Las empresas MUCHO MÁS AÚN. Industrialmente no somos especialmente competitivos (aunque hay algunas empresas muy buenas) y no vamos a poder salir exportando ( incluso en el caso de que el euro llegara efectivamente a depreciarse) El gasto en construcción va a seguir contrayéndose hasta donde alcanza la vista ( público, privado, todo) ¿ Qué drivers de crecimiento tenemos ? Una mano de obra poco formada, relativamente cara, alejada estratégicamente de los polos del crecimento mundiales ( desplazamiento a Sudeste Asiático, Subcontinente indio, costa OESTE de USA, Australia, Canadá, Latam) y un país al que se deniega el crédito porque entre otras cosas sus entidades financieras han optado-con la aquiesciencia de las autoridades reguladoras- por la vía japonesa de las crisis bancarias.
Podremos ser optimistas sobre el rescate, en definitiva, cuando veamos bajar las tasas de paro a niveles civilizados, cuando seamos conscientes de que la inercia y el tiempo corren en nuestra contra ( perspectivas demográficas acoxxnantes) y cuando empecemos a entender que más vale una vez rojo que ciento amarillo.

más sobre el rescate

Baxajaun
@ppcc. El rescate va a ser más traumático que una simple compra de bonos por parte del BCE. La razón por la cual se están llevando a cabo intervenciones formales por el FMI y el EFSF es para asegurar que los países "salvados" implementan las medidas necesarias y no escurren el bulto. Rescatar via compras del BCE desembocaría en un continuo mercadeo para forzar las reformas, en un tira y afloja, como ocurrió justo antes de la intervención irlandesa, con el BCE amenazando con no comprar deuda, y el gobierno aguantando, dejando que subieran los spreads de otros países por el efecto contagio: como dice Luis Garicano, un juego de "chicken", en castizo, de a ver quién se acojona primero. Esa situación de inestabilidad es extremadamente peligrosa y disruptiva para el euro, y es la que quiere evitar la UE a toda costa. En cambio con un rescate formal, si no se aprueban las reformas, no se libera el dinero, y el gobierno de turno no puede pagar nóminas, pensiones, etc. La reacciones a las presiones de la UE serán inmediatas, y con un efecto mucho menor en los mercados.
Recuerden que estamos hablando de medidas extremadamente impopulares, como la extirpación de buena parte del tejido clientelar no funcional de ayuntamientos y CCAA, de una bajada brutal en los precios de la vivienda (que deja a 2 millones de familias encadenadas de por vida a una deuda aplastante), de reformas laborales que van a dinamitar la posición de muchos colectivos, subidas de impuestos y un recorte de derechos sociales sin precedentes desde la guerra civil.
Imagínese la que se puede montar cuando el gobierno diga que sube el IBI al 1-2% del precio de la vivienda (como en la mayor parte del mundo civilizado) para financiar los ayuntamientos. La UE no puede estar dependiendo, para forzar reformas de ese calibre, de si los spreads suben o bajan, de si el gobierno tiene liquidez para un par de meses, o no. El euro no sobreviviría un escenario así.
Olvídese de historias madmaxistas. Alemania y Francia intentarán que paguemos la mayor parte posible de la factura, pero si ven que la olla (la suya o la nuestra) va a estallar, le darán a la máquina de imprimir billetes, aunque sea de manera disimulada, como dice Buiter. Total, al igual que pasa en EEUU, casi no se va a notar: las presiones deflacionarias a corto plazo provocadas por el desapalancamiento masivo son abrumadoras.
En lo que estoy bastante de acuerdo es en su análisis de la evolución de los precios inmobiliarios, aunque volver a los precios del 1986 + inflación es ilusorio, entre otras cosas porque la inflación oficial (~150%) no refleja en absoluto la inflación real. Con un análisis a lo Shiller, los precios de equilibrio son un 50-40% de los de 2006. Eso sí, cuando la crisis arrecie (por ejemplo cuando haya fuertes subidas del IBI) podemos ver precios significativamente más bajos de manera temporal. En el falso llano del 98 la vivienda cotizó a 150-160 veces el alquiler mensual (PER~12). Con la eliminación de la desgravación por vivienda, y tomando en cuenta que en las grandes capitulaciones se alcanzan PERs de un sólo dígito, seguro que vemos pisos costando 100 alquileres mensuales.
faras
@Baxajaun, Buiter tiene el valor que ya tenía en su antiguo blog del Ft Maverecon ( jugando con la palabra maverick y economista). Es un extremado racionalista que trata de verlo todo a través de un análisis súpersesudo pero al tiempo desbarra seriamente (irónicamente fue de los primeros de hablar de Islandia, de Gb-del Rejkyavik on Thames- y de la insolvencia de los grandes bancos, empezando por Citi, del cual es ahora estratega jefe para Europa)
Quiero decir que la política- la europea de la que habla- no funciona así. No existen grandes planes, grandes designios ( en este caso apretar las tuercas de países soberanos gamberramente irresponsables) Lo que acojona es que Alemania y Francia NO tienen plan, ni A ni B ni ná. Alemania no va a permitir nunca una expansión cuantitativa, por más que lo necesite la Unión Europea. En primer lugar, tendría problemas constitucionales insalvables ( veáse su Tribunal Constitucional) Luego, se arriesgaría a tener inflación y NO quieren tener inflación ni el riesgo de tenerla, no ya por el recuerdo de la ascensión del nazismo; por razones demográficas ( hundiría a su población muy invertida en renta fija, tal y como pasa en Japón) La existencia de líneas de resistencia, de trincheras, una supuesta línea Maginot Bélgica ( la capital de las instituciones europeas!!!!)- Italia-Francia, supone desconocer cómo funcionan los mercados y suponer que los gobiernos van a torcer la mano de los mismos. IMPOSIBLE. Esto ya lo demostró Soros humillando al BoE, y ahora mismo todas las intervenciones de BCentrales intentando frenar las apreciaciones de su respectiva divisa ( cita al que quieras). El único país que puede hacer CASI lo que le venga en gana es USA y cada vez podrá menos.
Por lo tanto, si cae España, el futuro del euro va a ser complicadísimo y no creo que haya que tener bola de cristal para saber que luego vendrán Italia, Bélgica y en última instancia todos los países de la zona euro, hasta Alemania, Holanda y Finlandia porque también la crisis va a afectar a su solvencia. Es como Japón, pero con una clase política y una ciudadanía todavía más disfuncional.
Luego, lo que dices de la ideología coprofágica. Es como los antiguos comunistas reconvertidos al anarcocapitalismo más extremo que además blasonan de su pasado delirante. O como el bienaventurado de Jon Juaristi, que presume de haber sido de Eta, de izquierdas, nacionalista y ahora es lo contrario, pero sólo tras haberse convertido ( él que se burlaba de los creyentes) a la religión más tribal y exclusivista del orbe) En resumen; lo único que quiere es una capitulación escatológica ( el pobre usaba mal apocatastasis) que es como una parusía, pero para que le den la razón en la necesidad de "castrar" a los nacionalistas sediciosos. O sea, su terruñazo catolicón e indigestado de un friki irrelevante como Bueno.

Stéphane Hessel trata de desperezar a los jóvenes


STÉPHANE HESSEL TRATA DE ‘DESPEREZAR’ A LOS JÓVENES

Cómo convertirse en la conciencia de un país
con 93 años y un best-seller de treinta páginas

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@Esteban Hernández.- 05/01/2011 (10:15h)
Cómo convertirse en la conciencia de un país </br> con 93 años y un best-seller de treinta páginas
Portada del libro.
Tiene 93 años y se ha convertido en la conciencia de Francia con un librito que cuenta con tan solo 30 páginas, que se vende por tres euros, que ha llegado en poco tiempo a lo más alto de las listas de éxito (ha vendido más de 600.000 ejemplares) y que lleva por títuloIndignez-vous! (¡Indígnese!). En el texto, editado por una pequeña editorial, Indigène Editions, el diplomáticoStéphane Hessel trata de concienciar a sus lectores, especialmente a los jóvenes, para que no permanezcan políticamente indiferentes en estos tiempos.
Aunque Hessel afirma desconocer los motivos por los cuales el público francés se ha interesado masivamente por su texto, hay varios factores que explican su popularidad. El primero de ellos es la personalidad de su autor. Stéphane Hessel nació en 1917 en Berlín, hijo del escritor judío Franz Hessel, y de la escritora y pintora Helen Ground, pareja que (junto a Henri-Pierre Roche) inspiró a François Truffaut su celebérrima Jules et Jim. A los siete años su familia se trasladó a París, donde Stéphane adoptó la nacionalidad francesa. En 1940 huyó de Francia hacia Londres para unirse a los combatientes galos asentados en suelo británico. Tras nueve meses en las fuerzas aéreas, ingresó en los servicios secretos liderados por De Gaulle, donde realizó diversas misiones hasta que, en 1944, en el transcurso de una operación en Francia, fue capturado, torturado y enviado al campo de concentración de Buchenwald.
Logró escapar dos días antes de su ejecución suplantando la identidad de un fallecido, aunque volvió a ser detenido. Tras la liberación, participó en la redacción de la Declaración Universal de los Derechos del Hombre, llegando a convertirse en Embajador Francés en las Naciones Unidas. Además de los diversos destinos a que le obligó su carrera diplomática (China entre ellos), Hessel desempeñó diversos cargos políticos durante la era Miterrand. Asimismo, ha sido distinguido con la Legión de Honor y con la Orden del Mérito. 
Un pasado que le legitima especialmente para realizar juicios de valor sobre la situación política presente y que hacen que su mensaje merezca ser escuchado con detenimiento. Pero, más allá de las características de su persona, lo que ha llamado la atención de los lectores, cree Hessel, ha sido el título de su libro, en tanto refleja un cúmulo de sentimientos plenamente actual. Según el autor, la gente no termina de entender qué está ocurriendo. Saben que les va mal y que el sistema no está funcionando, pero no son muy conscientes de las causas y tampoco saben muy bien a quién culpar. Pero eso no debe desanimarles a participar en la vida pública. Más al contrario: en situaciones como la presente, no debe existir espacio para la resignación o la apatía.
Movimiento civil al margen de la política
Para Hessel, la indignación constituía el núcleo de la Resistencia, era lo que les impulsaba a arriesgar sus vidas frente al orden indigno de los nazis. Por eso invita a a sus lectores, y especialmente a los jóvenes, a aplicar esa herencia a sus ideales presentes, incitándoles a que dejen de lado toda indiferencia. Han de hacer un esfuerzo por descifrar las causas de lo que les ocurre y han de crear redes que les permitan combatirlas. Y ello al margen de los partidos políticos, a los que Hessel no se declara contrario, pero que entiende que no deben constituir el único horizonte participativo.
Esta indignación, además, es muy útil hoy, cuando hemos de reaccionar contra un mundo que está tomando una deriva insostenible. Hessel encuentra en la dictadura de los mercados la explicación de las disfunciones de nuestras sociedades, en tanto, afirma, esa economía financiera sin regular ha hecho que el mundo actual se vuelva mucho más injusto, aumentando la brecha entre los que están en lo más alto de la pirámide social y los que están en los escalones inferiores. En este contexto, entiende que muchos políticos han dimitido de su tarea, dedicándose únicamente a cumplir las órdenes de los mercados en lugar de intentar conseguir una sociedad mejor.
Pero más allá de las creencias de Hessel, lo cierto es que su invocación ha sido retomada desde diferentes posiciones políticas, ya sean de izquierda, desde las anticapitalistas hasta las puramente socialdemócratas (el terreno por el que aboga Hessel), o de derecha, prueba de que esa llamada a la participación es  compartida por buena parte de la sociedad a la que se dirige. Lo cual no es de extrañar, dada la sostenida tradición francesa a la hora de manifestar públicamente su descontento.
El último factor que podría explicar el éxito de Indígnese aparece en la llamativa edad de su autor. Ahora bien, que sea una persona de 93 años la que haya de lanzar un mensaje movilizador es buena muestra de que estamos en una sociedad poco dada a participar. Y eso que Hessel es francés. Si viviera en España…

razones para que no alcance el rescate, por Guillermo de la Dehesa

TRIBUNA: Laboratorio de ideas GUILLERMO DE LA DEHESA
Razones para que el rescate no alcance a España
GUILLERMO DE LA DEHESA 09/01/2011
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Existen diez razones para evitar que los rescates continúen tras el de Irlanda y alcancen a Portugal e incluso a España. eurobonos.

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Los líderes europeos no pueden poner en peligro, por razones electorales, 56 años de integración económica

- 1. Los líderes de la eurozona habrán aprendido ya de sus fallos anteriores en la gestión de esta crisis de deuda soberana, para mejorarla. Entre ellos: no dejar que el FMI ayudara a Grecia y meses después dejarle intervenir después de tener que crear el EFSF; anunciar una enmienda del Tratado de Lisboa con nuevas sanciones, sin probabilidades de éxito; anunciar con tres años de antelación y como condición para convertir el EFSF en permanente, que la deuda soberana podrá reestructurarse después de junio de 2013 asumiendo el acreedor privado parte de las pérdidas, olvidando que los mercados descuentan toda información futura en el precio actual de la deuda, lo que aceleró el rescate de Irlanda; pensar en un impago de países de la eurozona, cuando no han existido desde 1945 y parecido al de Argentina, cuya deuda estaba en su mayoría en manos extranjeras, cuando hoy su mayoría está en manos de bancos y ciudadanos de la eurozona; finalmente, oponerse a crear un eurobono, propuesto por Juncker y Tremonti, cuando las emisiones actuales del EFSF equivalen ya a eurobonos.

- 2. El resto de los países de la eurozona no están en una situación fiscal tan precaria como la de Grecia ni tampoco con un sistema financiero enorme (+300% del PIB) insolvente y garantizado por su gobierno, como en Irlanda. Ni Portugal, ni Bélgica ni mucho menos España tienen posiciones deudoras netas tan elevadas como las de los rescatados.

- 3. El rescate está mal diseñado ya que tiende a empeorar los problemas de solvencia del rescatado. El EFSF no compra al rescatado parte de su deuda durante cinco años mientras cumple el duro ajuste que se le ha impuesto, sino que le da liquidez con préstamos caros (6% a Irlanda) a cinco años, añadiendo así más deuda cara a la elevada del rescatado y aliviando temporalmente su liquidez pero agravando más su solvencia. Quizá por ello decidiesen que a partir de 2013 puedan reestructurar su deuda.

- 4. Algunos inversores han vendido deuda pública de la eurozona ante tales rescates pero sólo una minoría se ha beneficiado mucho vendiéndola en corto y apalancada, pero a costa de la gran mayoría de sus inversores a largo plazo que son fondos de pensiones y empresas de seguros que la utilizan para casar los plazos de sus pasivos y bancos que la utilizan por no necesitar provisionarla, por ser líquida y por permitirles refinanciarse en el BCE. Al haber ganado tanto vendiéndola en corto, van a seguir vendiendo la de otros países, a menos que se autorice al EFSF a que pueda comprar deuda pública, ya que el BCE no puede hacerlo todo sólo (sostenía a los bancos irlandeses para que no líquida y por permitirles refinanciarse en el BCE. Al haber ganado tanto vendiéndola en corto, van a continuar vendiendo la de otros países, a menos que se autorice al EFSF a que también pueda comprar deuda pública, ya que el BCE no puede hacerlo todo sólo (sostenía a los bancos irlandeses para que no quebrasen) y así detener el actual contagio financiero y su efecto dominó antes que alcance a países todavía solventes.

- 5. Un número creciente de inversores cree que este proceso podría terminar en una ruptura del euro, lo que supondría un cambio radical para la deuda de sus países miembros ya que la sostenibilidad de la deuda es mucho mayor si está denominada en moneda nacional que si lo está en moneda extranjera. Si el euro desapareciese, la deuda de sus miembros pasaría a ser en moneda extranjera ya que países hoy solventes con su deuda en euros, dejarían de serlo al tener que retornar su antigua moneda devaluada para pagar su deuda en euros. Por esta razón, casi ningún país miembro puede salirse del euro ya que podría suspender pagos con sólo anunciar la decisión de salirse.

- 6. Incluso Alemania entraría en otra recesión si intentara salirse o si el euro desapareciese, ya que su crecimiento sigue basado en su exportación de bienes y servicios, que representa el 50% de su PIB, del que casi un 30% del PIB se dirige al resto de la eurozona (el 18% del PIB en bienes). De recuperar su antigua moneda, no podría exportar al resto de la eurozona, ya que el marco podría revaluarse entre un 30% y un 80% frente a las antiguas monedas del resto de sus miembros, ni tampoco al resto del mundo, al revaluarse asimismo hasta un 50% frente al dólar, el yen y la libra.

- 7. Al estar la eurozona en equilibrio externo, sin superávit ni déficit por cuenta corriente frente al resto del mundo, se comporta como una economía cerrada, en la que los superávits de Alemania y Holanda han sido conseguidos gracias a los déficits de España, Italia y Francia, por mencionar sólo sus mayores miembros. Además, existe una identidad macroeconómica entre el déficit o superávit por cuenta corriente y la diferencia entre ahorro e inversión nacionales: cuando el ahorro es superior a la inversión existe un superávit corriente por la misma cuantía y viceversa. Asimismo existe otra identidad contable ya que la suma de las dos subbalanzas de la balanza de pagos tiene que dar cero, luego un superávit corriente en la de bienes y servicios tiene que compensarse con un déficit en la de capital. Por ello, parte del exceso de ahorro alemán y holandés sobre su inversión ha tenido que invertirse en los otros países miembros financiando su déficit corriente. Es decir, Alemania y Holanda han tenido que financiar con su cuenta de capital los déficits corrientes de España y otros miembros que se han originado por comprarles a aquellos bienes y servicios.

- 8. España es demasiado grande para ser rescatada ya que su stock de deuda pública, privada y préstamos en manos de bancos del resto de la eurozona es de 476.000 millones de euros lo que podría provocar otra crisis bancaria. Rescatarla sería una equivocación grave al ser España la prueba de fuego para desencadenar una posterior crisis del euro. Ahora bien, para evitar su rescate, España tiene que demostrar que cumple a rajatabla lo prometido, tanto su ajuste fiscal como sus reformas estructurales: pensiones, negociación colectiva, contratación laboral y cajas de ahorro (y otras también necesarias, como educación, formación y sanidad) para que la eurozona justifique la introducción del "cortafuego" que evite su rescate. La contracción fiscal reducirá su crecimiento a corto y medio plazo pero las reformas aumentarán su crecimiento potencial a largo plazo.

- 9. Si el euro cayese, también el resto del mundo saldría malparado ya que la eurozona es uno de los primeros importadores e inversores del mundo, lo que produciría de inmediato una recaída del crecimiento previsto o incluso otra recesión mundial. Es decir, todos salen perdiendo por lo que nadie puede estar interesado en que esta crisis continúe porque todos están en el mismo barco y arriesgan hundirse juntos.

- 10. Finalmente, nuestros líderes europeos no pueden arriesgarse a, por ganar unas elecciones nacionales o aplacar a un tribunal constitucional, poner en peligro 52 años de integración económica y 16 años de integración monetaria europeas. Es verdad que han reconfirmado que harán todo lo que sea necesario para detener la crisis de deuda soberana, pero no es congruente que ahora discutan sobre el 2013 cuando todavía hoy ni la han resuelto ni han detenido su efecto contagio.

Guillermo de la Dehesa es presidente del Centre for Economic Policy Research (CEPR).



agil
El problema que tiene España, como le pasa a los otros paises con problemas es que está en una Unión Monetaria y no puede devaluar que es como se han resuelto siempre los problemas de competividad. Si se pudiera devaluar no habría ningún problema porque enseguida vendría el superávit por cuenta corriente para ir pagando la deuda externa (da iigual que sea publica que privada), además si se tuviera moneda propia pues no habría problemas en colocar la deuda porque la compraría el Banco Central como la está comprando en USA y Gran Bretaña (que por cierto tienen déficits públicos más altos que España). El tema es que estamos en una unión monetaria y tiene sus ventajas y sus inconvenientes, cuando viene una crisis de este estilo ya vemos us desventajas, los beneficios son que pertenecemos a una unión comandada por Alemania con lo cual tenemos asegurada una baja inflación, y por lo tanto bajos costes y en principio y a largo plazo unas buenas perspectivas para la estabilidad macroeconómica respecto al resto de todos los paises que no forman parte de la UE. Esto tiene que ser así porque precisamente en las uniones monetarias todos los países tienen que ir al mismo ritmo de inflación, hasta ahora ha habido divergencias y por esto han venido los problemas de pérdida de competitividad, déficits comerciales y por tanto deuda externa(pública si el déficit exterior se ha financiado con deuda pública comprada por extranjeros o privada si el déficit se ha financiado con préstamos obtenidos por los bancos o empresas)

más interaccionar por eduard punset

¿Alguien ha calculado las horas perdidas, que suman días y años en el caso de muchas personas, intentando saber si uno era bueno o malo en su interior, profundizando en el conocimiento de extraterrestres, de lo sobrenatural o del alma en lugar de ultimar con los demás un proyecto que beneficiara a todos? Solo muy lentamente aceptamos que es conveniente contrastar y hasta sustituir las convicciones heredadas por las pruebas diagnosticadas por aquellos cuya especialidad consiste en saber lo que le pasa a la gente por dentro. Menos contemplaciones y más interacciones es el mundo que viene.
En España prevalece también -mucho menos en países con otras tradiciones religiosas, como la calvinista- la manía de asentarse en la dicotomía que, supuestamente, separa el universo del trabajo de uno mismo. Incluso gentes conocedoras de su propia disciplina piden tiempo y horas para dedicarlas a lo que ellos denominan “a sí mismo”; consideran imprescindible para sobrevivir diferenciar su vida de su trabajo, incluso cuando se sienten cómodos en él.
Es esa una actitud que denota el concepto de “castigo implícito” en “ganarás el pan con el sudor de tu frente” o bien, lo que es mucho más remediable, el subproducto de un estado de cosas en el que no se ha puesto todo el esmero y el conocimiento necesarios -sobre todo en el sistema educativo y esquemas de organización social-, para que placer y trabajo coincidan plenamente. Menos tiempo reservado a uno mismo y más a los demás disfrutando lo mismo. Ese es el mundo que viene.
No nos queda espacio para comentar la competencia nueva que van a necesitar las nuevas generaciones para encontrar trabajo y reducir, simultáneamente, los índices de violencia y malestar. Es fácil adivinarla, ¿no?

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¿Cuáles son las nuevas competencias que los jóvenes necesitan para encontrar trabajo, además de los secretos del liderazgo y del trabajo en el ámbito cultural, a los que me referí la semana anterior?
Basta con repasar todo lo que no se nos enseñó a los de mi generación, en cuya lista figura en, primer lugar, el trabajo en equipo en vez de fustigarse unos a otros sin piedad. ¿Cuántos directivos hemos encontrado que son particularmente reacios a dejar que los demás conozcan lo que ellos ya conocen, por miedo a perder poder o influencia? Yo recuerdo uno en particular, especialmente inteligente y resabiado, que guardaba un archivo de todo lo que le acontecía, pero que jamás compartía estos datos con nadie; el archivo era su poder y, cuando ponía un email, nunca enviaba una copia a otro compañero de la empresa.
El desarrollo de la llamada “inteligencia social”, entretanto, ha puesto de manifiesto que no hay innovación sin multidisciplinariedad. En los países más avanzados abundan los proyectos denominados “traslacionales”, que se caracterizan por acortar los plazos que van desde el momento en que se produce un descubrimiento hasta que alguien puede beneficiarse de él; en los fármacos o terapias oncológicas, este periodo puede alargarse una década. Hoy, nadie debería dudar de que son las interrelaciones entre investigadores, clínicos y pacientes las que están en la base de toda innovación. Como me dijo en una ocasión el premio Nobel de Medicina Sydney Brenner: “Los que más me han enseñado fueron los que no sabían nada de lo mío”.
Tener vocación para solventar los problemas con que uno se enfrenta en lugar de escudriñar constantemente sus propios intestinos. Los expertos norteamericanos llaman a lo primero problem solving y los comunistas en los años 50 -alguna herencia buena nos dejaron junto con todo lo malo a lo que no han renunciado aún- aconsejaban preocuparse por todo lo que quedaba por construir fuera de uno mismo.