miércoles, 19 de diciembre de 2007

la moral de esclavos



Sí, estoy de acuerdo contigo.

Nietzsche es uno de los filósofos que critican la moral vigente a partir del estudio del origen de los principios morales que rigen Occidente desde Sócrates.

La genealogía de la moral pretende responder a las preguntas que él mismo se plantea: ¿En qué condiciones se inventó el hombre esos juicios de valor que son las palabras bueno y malvado? ¿Y qué valor tienen ellos mismos? ¿Han frenado o han estimulado hasta ahora el desarrollo? ¿Son signo de indigencia, de empobrecimiento, de degeneración de la vida?

Nietzsche es contrario a todo tipo de razón lógica y científica, y por ello lleva a cabo una crítica feroz a la razón especulativa y a toda la cultura occidental en todas sus manifestaciones: Religión, Moral, Filosofía, Ciencia, Arte...

Nietszche se preocupa primero de la cuestión de cómo nace el judaísmo, y consiguientemente, cómo el cristianismo nace también de aquí y de una transgresión de los valores.

Nietzsche distingue dos clases: la de los señores y la de los esclavos. La clase de los señores a su vez está compuesta de dos castas: la guerrera y la sacerdotal, las cuales valoran aristocrática o sacerdotalmente.

Ambas castas son rivales. De esa rivalidad se da el salto de una moral de señores a una moral de esclavos, ya que los sacerdotes movilizan a los esclavos (débiles, enfermos) contra los guerreros (clase dominante). Esa movilización es posible invirtiendo los valores aristocráticos, creando una moral de esclavos (con los judíos comienza la moral de los esclavos) heredada y asumida por el cristianismo. Solo así el sacerdote triunfa sobre el guerrero.

Me ha aportado mucho que traigas esta mención,

el primer tratado de esta obra se titula «Bueno y Malo» (Gut und Böse). Bueno y malvado, es una psicología del cristianismo, donde hace un análisis del surgir del espíritu del resentimiento contra los valores naturales o nobles. Este análisis es un primer paso para llegar a la transvaloración de todos los valores.

El Segundo tratado es una psicología de la conciencia: «culpa», «mala conciencia», etc. El ateísmo consiste en no tener deudas con los dioses: en una segunda inocencia. La crueldad aparece como uno de los más antiguos trasfondos de la cultura.

El tercer tratado es una psicología del sacerdote: ¿Qué significan los ideales ascéticos? El ascetismo es una crueldad consigo mismo y con los demás. Hasta ahora no ha habido en la tierra más que un ideal ascético. Pero ahora hay un nuevo ideal: El Superhombre.

Como ves Nietzsche también se contradice consigo mismo, se da cuenta de que la cultura nace de una transvaloración de los valores pero ese ideal guerrero para él sigue siendo el fundamento primigenio del orden, pero despues habla de un superhombre y de un ideal ascético, es decir, él mismo tiene un orden de valores que se impondría también al ideal guerrero.

Pero lo indudable de su aportación es que sa da cuenta antes que nadie de cómo se configura esa inversión del orden para que pueda nacer la cultura.

gracias, me has hecho muy feliz por traerme este libro, muchos saludos!

lo dijo Domovilu a Sylphide

Hola Sylphide!
Disculpa que ayer no te alcancé contestar. Es que ya me iba, y estas cosas hay que razonarlas con calma, no a las apuradas. Te daré ahora mi brevísimo análisis y conclusiones sobre el libro en cuestión, y por qué lo traje a colación en este contexto.
Como decías, Nietzsche distingue allí entre dos “Castas”. Digamos que son los Oprimidos y los Opresores, ¿de acuerdo? Solo que como él ha optado por idealizar a los violentos les otorga apelativos honorables. Y como ha optado por despreciar a los pacíficos, entonces les adjudica motes deleznables. Aquí es imprescindible destacar un (llamémoslo) “error” de Nietzsche: no se le ocurrió pensar que pueda haber una tercera categoría de personas, seres humanos conscientes de su Dignidad Humana, que ni aplastan ni se dejan aplastar. En suma: su juicio describe a las mil maravillas la situación que imperaba en Europa durante la Edad Media, época del mayor apogeo del dominio eclesiástico; pero no se condice en absoluto con nuestra situación actual, y ni siquiera con el entorno histórico-social en que él mismo se desenvolvió.
Ahora bien: de ambos impulsos –el de dominar y aplastar, y el de compadecerse y proteger a los más débiles–, ¿cuál es genuinamente europeo, y cuál es una infiltración foránea? Quisiéramos poder decir que ambos son inherentes a la naturaleza humana, y punto. Pero histórica y culturalmente se podría concluir como él, que el amor por la guerra, el ejercicio de la opresión y la violencia por mero placer, ha sido la característica de romanos y “bárbaros” (es decir, los pueblos “bárbaros” que invadieron el Imperio Romano propiciando su caída) por igual. Mientras que la misericordia y la compasión consideradas “virtud” son ideales judíos implantados en Europa a través del cristianismo (cristianismo = judaísmo diluido y adaptado al paganismo).
A la vista de esto, el conflicto es inevitable y, la mayoría de las veces, deberá producirse a modo personal en el interior de cada europeo: por un lado, queremos “disfrutar” haciendo “lo que queremos” sin traba alguna. Por otra parte, casualmente lo que queremos y nos produce placer suelen ser actos que a nuestra conciencia (adiestrada por la moral judeo-cristiana) repugnan. Si reprimimos esos deseos, la renuncia nos dolerá y eso despertará nuestro rencor. Y si los satisfacemos, nuestra conciencia no nos concederá sosiego, y también entonces se despertará nuestro rencor.
Así que el rencor está ahí –hermano inseparable del conflicto–, en el interior de cada europeo. La cuestión ahora es, ¿contra qué o quién dirigirlo?
En los últimos siglos, muchos europeos han optado por dirigir sus iras contra el cristianismo y sus instituciones. Pero antes que se abriera esa válvula de escape, el cristianismo en sí era “intocable”, nadie se hubiese atrevido a levantar una mano o rebelarse contra él (y esto sigue siendo cierto para muchos cristianos cuya fe se ha mantenido más o menos incólume a pesar de la ola de ateísmo actual). Ergo, al europeo promedio no quedaba más remedio que descargar sus iras contra los judíos. Porque en su fuero íntimo (lo admitiese conscientemente, o no) sabía que sus insoportables dilemas éticos los sufría, en definitiva, “por culpa de los judíos”. De no haber sido por ellos y por ese predicador judío con sus primeros seguidores también judíos que salieron a impartir lecciones de moral al mundo pagano, cada cual podría seguir haciendo “lo que quiere” libre y espontáneamente, sin remordimientos de conciencia.
Y así hemos regresado a lo que decía Freud…
P.D.: claro que podría seguir "disertando"; pero no te quiero “robar” el Post, jé-jé.
Por una parte hay que distinguir la edad media y estado fuedal con la antigüedad.
El judaísmo no es que se distinga en su ideal por una virtud, el judaísmo el su origen responde a la realidad de su éxodo, pueblo que es llevado primero a egipto y luego a persia y babilonia donde sólo le queda el destino de su esclavitud.
Por tanto, los valores nobles no pertenecen al judío sino a los señores de las otras grandes civilizaciones que los acogen.
Lo que pasa es que la rivalidad entre la casta sacerdotal y la casta guerrera es lo que conduce a la rebelión de los esclavos alentada por los señores. Esto es lo que dice Nietzsche y de ahí la transvaloración de todos los valores.
Una moral de esclavos, sí, pero con todo el refinamiento de los textos de la antiguedad hebraica. De ahí nace una moral también del resentimiento, por haber sido esclavizados.
Cuando después se impone el cristianismo sobre el judaismo y sobre las culturas paganas de roma, entonces ya empieza otra lógica diferente.
Una vez vence el cristianismo como ideal de valor universal es cuando tras cierto momento de oscurantismo después se impone con el imperio carolingio la etapa de una gran cruzada y a su vez la escolastica medieval con su estado eclesiastico que se refugia en los monasterios erige toda una labor de comentario del texto y de fundamenteación del poder a través de la ley.
A partir de aqui nunca le deberá tanto occidente al derecho romano y al derecho de la escolatica medieval, de donde proceden todas las grandes burocracias.
Lo importante aquí es que ya esto no se puede invertir porque esta es la señal de la cultura. Ahora se ha cambiado el estado eclesial por el estado laico, pero los motivos de la unidad siguen elaborando sus doctrinas.
El ideal guerrero no es un buen ideal y tampoco para Niezsche, el habla mas bien de una voluntad de poder, de un superhombre que debe tener ciertas cualidades.
Y también por este orden quiere invertir los valores, porque lo que el denuncia es la inversión primera. La que llevó al judaismo a rebelarse.
Después Freud mas bien lo que hace es ver en esta fuerza el motivo de cómo vence la idea del monoteísmo, y al mismo tiempo busca en la violencia cultural también el modo como el cristianismo ha triunfado.
Luego ya a partir de ahí la historia de los distintos pueblos europeos o proximos a oriente se han ido elaborando pero siguiedo el impulso de la modernidad y de los nuevos estados.
Hoy ya no podemos decir que ninguna etica o religion reponde a una inversion de valores, hoy responden a sus propias concepeciones simbolicas, a un universo de legitimacion del orden, ya no buscan la revolución, no.
Lo que paso después de la segunda guerra mundial con los judios es una cuestion de definicion de fronteras dentro del contexto de la comunidad internacional. Pero lo importante es ver cómo se afirma una definicion global y universal al mismo tiempo que se van derivando las singularidades etnicas de cada pueblo, y hoy dia avanzamos cada vez mas en este otro sentido aunque integrado con el resto.
Por tanto hay que tener en cuenta no sólo el origen de esa moral, sino el momento en que se erige como triunfante, donde a partir de ahí todo el pasado se censura y no tiene nada que ver con el futuro. Esto es así como propio de los grandes artilugios portadores con los que opera el poder y su ciencia. Lo demás ya es historia y es pasado, queramoslo o no es así.
bueno, gracias por tu mención y este tema que es de gran interés al menos filosófico y antropológico y un saludo!

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