domingo, 16 de diciembre de 2007

las culturas ginecocraticas

La cultura nos ha enseñado a consumir el cuerpo de la madre -natural o espiritual- sin sentirnos deudores y, en lo concerniente al mundo de los hombres a omitir la apropiación de su nombre.

Por desgracia la cultura ha llegado a invertir por completo el sentido de esta economía llamémosle matriarcado o propia del "cuerpo femenino", que presenta la particularidad de tolerar el crecimiento del otro dentro de sí, sin enfermedad, rechazo o muerte para uno de los dos organismos.

Se ha venerado ciegamente hasta el fetichismo religioso la relación madre-hijo, pero el cuerpo de las mujeres ofrece idénticas posibilidades de vida tanto a los hijos y a las hijas concebidos en él por el encuentro de cromosomas masculinos y femeninos.

La cultura del entre-hombres actúa de forma inversa. Se organiza excluyendo de su sociedad la aportación del otro sexo.

Donde el cuerpo femenino engendra en el respeto de la diferencia, evidentemente el culto a la relación madre-hijo muestra la tolerancia femenina. Y me imagino que todo el terreno que tu mujer ha ganado en la sociedad se deberá a su propia lucha y a su trabajo fundamentalmente y a su tolerancia de que ella también quiera compartirlo contigo.

Lo que quiero decir es que vamos avanzando gracias a tolerancias de ambos géneros, también el cuerpo social patriarcal se edifica jerárquicamente excluyendo la diferencia, sobre todo ello se ha demostrado así una vez llegamos a las cúpulas organizativas de todas las empresas o instituciones.

Las dificultades de las mujeres para lograr que se reconozcan sus derechos sociales y políticos se basan en esta relación entre biología y cultura, sobre la que nunca se ha pensado lo suficiente.
Rechazar hoy día toda explicación de tipo biológico -porque la biología paradójicamente, haya servido para explotar a las mujeres- es negar la clave interpretativa de la explotación misma.


Ello significa también mantenerse en la ingenuidad cultural que se remonta al establecimiento del reino de los dioses-hombres, pero seguiremos hablando sobre ello.
un saludo especial para tu mujer, y para ti.


Me agrada que me traigas la obra de un autor como Robert Graves, el desconocimiento sobre lo que solemos llamar de forma aproximativa Prehistoria sólo se entiende porque confundimos el patriarcado con la única forma posible de Historia.

Yo también te traigo la obra de un autor, Johann Jacob Bachofen, y su “Du règne de la mère au patriarcat”, que trata sobre los mitos como expresiones históricas y que dan testimonio de las organizaciones ginecocráticas que existieron en ciertas épocas. Su investigación se basa en algunas de las culturas que han dado origen a las nuestras pero que aún están cercanas.

Las tradiciones ginecocráticas -que lejos de reducirse al matriarcado comprenden también las épocas del reinado de las mujeres en tanto que mujeres- preceden al patriarcado, pero no se remontan al tiempo de las cavernas, al auriñaciense o a las costumbres de ciertos animales como se dice en algunos medios supuestamente científicos.

Para eso, las culturas griegas, egipcias, romanas nos proporcionan ejemplos citados por Bachofen y otros, especialmente, Heródoto, Hegel, Eliade, etc. por no hablar de la evolución de los mitos y de las tragedias, griegos en particular, que nos proporcionan huellas escritas.
Además de los textos numerosos vestigios puramente artísticos testimonian la existencia de culturas aborígenes diferentes a nuestra civilización actual, culturas que la nuestra ha heredado no sin censuras e inversión de unos valores que, a veces, resurgen a través de las normas patriarcales.

Muchos saludos.~



Las mujeres gozan ahora de ciertos derechos que antes no tenían en cuanto a adquisición y disposición de bienes. Pero este progreso es insuficiente y frágil, sólo podrá estabilizarse si va acompañado del derecho a la vida, derecho siempre sexuado.

La afirmación de que hombres y mujeres están ahora igualados o en vías de estarlo se ha convertido practicamente en nuevo opio popular, hombres y mujeres no son iguales y orientar el progreso en ese sentido me parece problemático e ilusorio.

Así en el plano del trabajo un empresario se apresurará a decir que no quiere mano de obra femenina porque es inestable o en todo caso aceptará contratar mujeres a condición de pagarles menos sin reconocer que a menudo constituyen la mejor mano de obra por su seriedad especialmente a partir de una cierta edad.

Y lo que pasa es que las mujeres en vez de hacerse mujeres se hacen hombres. Es lo que exige el mundo masculino a falta del reconocimiento de la identidad femenina.
Se afirma que las mujeres han alcanzado a los hombres en el disfrute de sus derechos civiles. ¿Quién piensa en el hecho de que no posean identidad en la vida pública? Su identidad está definida únicamente en relación con la familia.

Y esto no le quita el derecho a la libertad, a la identidad y al espíritu. El género humano debiera pensar en sus dos polos de identidad e integrar en la cultura la riqueza de sus bienes relacionados con la vida.

La vida vale mucho más que todos los objetos, propiedades o riquezas que podamos imaginar.
Acerca de las diferencias que mencionas biológicas o genéticas recuerda que de eso ya hablamos en otro post anterior que publiqué, y te dejo el enlace del mismo puesto ahora al final de mi artículo para quien quiera interesarse otra vez por él, no obstante allí pude concluir que los sexos se diferencian de múltiples maneras: por su carga genética, por las gónadas y características sexuales secundarias, por sus hormonas y también por su estructura y funciones cerebrales.


Hoy se sabe que los estrógenos no sólo regulan las estructuras cerebrales que están en relación con la síntesis de hormonas sexuales sino que tienen una influencia sobre funciones cognoscitivas como el aprendizaje y la memoria así como sobre estrategias de comportamiento y solución de problemas. Y esto se aplica tanto al hombre como a la mujer ya que la testosterona se convierte en el cerebro en estrógeno y el cerebro es el que determina también la conducta.
Sobre el importante papel que juegan las hormonas en la determinación temprana del sexo, se sabe que el cerebro del hombre termina de madurar en la adolescencia, al menos las regiones filogenéticamente más modernas y es de esperar que durante todo ese tiempo las influencias medioambientales, entre las que se cuentan las hormonales tengan una enorme importancia.


Por tanto atendidas las diferencias que pudieran haber en cuanto a percepcion visuoespacial, lenguaje, percepción, juicio emocional, y que existen con cierto margen de error apreciadas con resonancia magnetica este margen de diferencia no es tan grande y evidentemente ambos generos compartimos todas esas cualidades, y es más lo que tenemos en común, tan sólo es mucho mayor en el caso como tú dices de la produccion de testosterona pero esto sólo afecta practicamente a la edad de la adolescencia y despues se regula el comportamiento habitual así como el efecto de los estrógenos también depende de la testosterona que se encuentra en el cerebro y se convierte en ellos. En fin que hemos de decir que la educación y el entorno medio ambiental, dado que el cerebro se construye filogeneticamente en el crecimiento infantil y de la adolescencia, y este es también decisivo e influyente.

El tema como ves da para mucho, no obstante espero haberte respondido como mereces, un saludo cordial.


bueno, ahora nos toca administrar el turno de palabra para las mujeres, aunque hasta ahora he hablado yo, y me agrada que habléis vosotras también, esa es la fuerza, la de la reunión, la de ejercer nuestro derecho a la expresión, una expresión que debe denunciar a mi entender el abuso del cuerpo femenino con fines publicitarios y pornográficos, la discriminación en la definición y el uso sexista del cuerpo, de las imágenes y de lenguaje, las violaciones, secuestros, muertes y explotación de niños, parece que es necesario recordarlo, y es el fruto de un esfuerzo femenino -y no masculino- el tratar de encontrar una fórmula jurídica para definir la vida de las mujeres como ciudadanas.

un gran abrazo para las dos.


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