domingo, 9 de mayo de 2010

reforzar la Unión europea: la hora de las políticas

La diferencia con 2008 es que ya cometimos el error del experimento de la quiebra de Lehman y los gobiernos y bancos centrales han perdido el miedo a intervenir y están alertas. En EEUU hay un nuevo presidente bien asesorado por un excelente grupo de economistas e inmediatamente que ven síntomas de tensión actúan y llaman a Angela Merkel para proponer una actuación coordinada en el G7 y presionar para que se tomen las medidas oportunas en Europa, epicentro del huracán.

En Europa, tras las dudas y errores de meses anteriores, los gobiernos han aprobado ya mayoritariamente la ayuda a Grecia y ahora planean crear un fondo común destinado a estabilizar los mercados de deuda pública. La actitud es positiva y todo parece indicar que no cometeremos los errores de 2008 pero hay dudas sobre la efectividad de la medida.

Sólo Francia y Alemania no están cuestionadas en la Eurozona por lo que el resto de estados tendría dificultades para contribuir al fondo. Otra opción sería que fuera la Comisión la que emitiera deuda pero eso tendría el rechazo de Reino Unido donde ha ganado las elecciones un Tory que de nuevo ha hecho campaña contra Europa, aunque tendrá que pactar con un liberal que es proeuropeo. Pero el principal problema es Alemania, Merkel tendría que tomar la decisión sin el respaldo de su opinión pública.

La opción más eficaz sería que el BCE se encargue de hacerlo. Hay tres posibilidades:

1º Que los estados financien el fondo y el BCE lo gestione. Es la más ortodoxa pero la menos efectiva. El fondo tendría la misma limitación que las reservas de divisas de un banco central que sufre un ataque especulativo. El país puede defenderse hasta agota la munición. Hay una opción heterodoxa, similar a la que utilizó Hong Kong en la crisis asiática. El BCE debería entrar en el mercado de CDS, verdadero foco de especulación, y si la actuación es decidida acabaría con la tensión en horas ya que tan sólo sería necesario que cada banco central nacional vendiese protección de su deuda pública con el respaldo de los bonos que tiene en cartera. El problema es que si los estados podrían pensar que ya no es necesario acelerar las decisiones por lo que la intervención debería estar condicionada a planes concretos con hitos trimestrales concretos.

2º El BCE debería comprar deuda pública directamente. Podría hacerlo sin aumentar el balance vendiendo bonos alemanes que están en máximos históricos de precios y comprando bonos de países periféricos cuyos precios se han desplomado, lo cual si tiene éxito daría pingües beneficios. Los bancos centrales hacen una gestión activa de sus carteras y aunque no informan de su estrategia de gestión es de suponer que el Banco de España ya está vendiendo bonos de otros países para apoyar la deuda pública española. Sin embargo, esto no está siendo efectivo, ya que la clave de este juego la tiene el Bundesbank que es el principal tenedor de deuda pública alemana.

La otra opción, sin duda la más efectiva sería que el BCE compra bonos monetizando la deuda e inyectando liquidez en el sistema monetario, igual que han hecho la Fed y sobre todo el Banco de Inglaterra y en el que el banco central es imbatible ya que no tiene restricciones a corto plazo para crear dinero y tumbar la especulación. El caso británico es un ejemplo de la efectividad de la medida. El Reino Unido tiene unas perspectivas fiscales lamentables, pero no está sufriendo la especulación. ¿Por qué? Porque su banco central es el guardián de la estabilidad financiera y no para de patrullar los mercados.

Pero no hay ninguna comida gratis. Desde hace miles de años sabemos que la inflación es una fenómeno monetario y depende en el largo plazo de la cantidad de dinero en circulación. Si el BCE monetiza los déficits y los gobiernos no recortan el gasto público y reducen sus necesidades de financiación, los estados podrán devolver el dinero a sus bonistas pero habrá ilusión monetaria ya que el nivel general de precios de la economía habrá aumentado y la capacidad adquisitiva de su ahorro será menor.

En los años veinte del siglo pasado Alemania tenía que pagar las reparaciones de guerra a los vencedores de la Primera Guerra Mundial y lo hacía apelando al banco central que monetizaba los déficits. Alemania sufrió una hiperinflación que sumió al país en el caos que desintegro las instituciones democráticas y puso en bandeja la llegada de los nazis al poder. Tras las Segunda Guerra Mundial los alemanes identificaron que la hiperinflación fue una de las causas de su desgracia y dieron independencia al banco central con el mandato de preservar la estabilidad de precios. Esto les hizo recuperar su reputación monetaria que luego cedieron a países menos disciplinados con el euro.

Por lo tanto, la monetización es seguramente el único arma que nos queda para estabilizar los mercados pero tiene que ser con un compromiso en firme y condicionado a que los estados vayan cumpliendo hitos trimestral de reducción de déficits o perderían el acceso a la ayuda. Aquí la clave es acertar con la velocidad para reducir el déficit que no provoque una W pero que garantice un retorno a una senda de estabilidad presupuestaria.

3º El BCE debería anunciar nuevas subastas extraordinarias de liquidez a seis meses para que las entidades financieras europeas puedan de nuevo acudir a los mercados de renta fija a comprar activos. Este instrumento es indirecto y menos efectivo que la monetización directa pero es complementario a la misma y ya se utilizó con éxito en 2009, por lo que si se tiene éxito en la estrategia disminuiría las necesidades de monetización de deuda y permitiría al banco central dejar de financiar a los estados directamente y evitar así la tentación inflacionista. Al igual que en 2009, los supervisores deberían exigir a las entidades que utilicen esos márgenes extraordinarios para dotar provisiones y recapitalizarse.

Pero lo más importante, es que continúe la señal que ayer dieron los líderes Europeos con un compromiso político firme de apoyo al futuro del euro y de la Unión Monetaria. Una moneda sin unión política está sujeta a una compleja coordinación y compromisos. Es clave que sea Alemania la que pasadas las elecciones de hoy de una señal de compromiso fuerte co el euro, de lo contrario las dudas de los inversores sobre escenarios apocalípticos de ruptura de la moneda única les mantendrán protegidos en el dólar en el franco suizo y en el bono alemán a dos años y todos los esfuerzos para evitar la nueva tormenta perfecta serán inútiles.

Te adjunto un link a la entrevista de Felipe González en El País.

http://www.elpais.com/articulo/internacional/Europa/llevamos/anos/retraso/reformas/elpepuint/20100509elpepiint_1/Tes


Simplemente brillante y clarificador. Ahora sobran economistas, es la hora de los políticos. Si uno mira a la historia, la Unión Europea siempre ha aprovechado las crisis como oportunidad para avanzar en los mecanismos de integración. En un momento en el que los estados nación ven limitada su capacidad para gobernar en un mundo global, el único proyecto político que es un referente válido para los antiguos países comunistas, países asiáticos, africanos o americanos es la Unión Europea. No debemos olvidar que para que EEUU fuera una sociedad moderna tuvo que masacrar a los primeros pobladores y para hacer una unión montería tuvieron que hacer una guerra civil y después de la misma no pagaron su deuda externa.

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