lunes, 28 de junio de 2010

G-20 una evaluación

G-20: una evaluación
Te adjunto el link I y el link II al comunicado de la Cumbre del G-20. Lo primero que llama la atención es la amplitud de temas de la agenda que van desde los estímulos fiscales hasta la protección del fondo marino. Un grupo de 20 países con intereses diferentes y evolución cíclica no sincronizada es difícil de gestionar pero si además la agenda no se concentra en los temas más importantes corre el riesgo de caer en la paradoja de la abundancia y no tomar ninguna decisión. Esto es lo que ha sucedido en Toronto, donde se da una patada hacia adelante y se confía en la cumbre de Seul el próximo noviembre.
Se reconoce explícitamente que los países con déficit por cuenta corriente deben aumentar sus tasas de ahorro, especialmente EEUU, y que los que tienen superávit deben reducirlas, refiriéndose a Alemania, China, Japón y Oriente Medio, pero no se dice como y a que plazo.
En lo referente a política fiscal, el acuerdo es correcto pero lo suficientemente flexible como para que todos los países estén de acuerdo. Se reconoce que la economía mundial se encuentra en fase de recuperación por lo que no habrá más planes de estímulo y se comprometen a reducir a la mitad sus déficits públicos en 2013. Por lo tanto EEUU gana tiempo para eliminar sus estímulos gradualmente y los alemanes están encantados ya que pueden continuar con su política de austeridad, aunque entra en conflicto con su compromiso de reducir su tasa de ahorro.
Se reconoce explícitamente que países asediados por los mercados se vean obligados a acelerar los procesos de consolidación. España es uno de ellos. Nuestra deuda pública pagaba en diciembre un diferencial de 50 pb con el bono alemán y un tipo de interés inferior al de EEUU o Reino Unido. De repente estalla la crisis de Grecia que se convierte en una crisis sobre el futuro del euro pero el G-20 considera que los problemas de la segunda principal moneda de reserva internacional son un problema local y no competen tratarlos en la cumbre. Por lo tanto, es una confirmación más de que el mundo siguen sin contar con un órgano de gobernanza global efectivo que gestione las externalidades que problemas domésticos tienen sobre la economía mundial.
Se habla de la reforma del sistema financiero para evitar crisis futuras pero no se habla de que el canal del crédito bancario sigue sin funcionar correctamente en el mundo y que el crédito mayorista en los mercados europeos comienza a dar señales preocupantes. Se deja a los estados que resuelvan el problema como buenamente puedan. Me encanta el sofisma de la coordinación.
Se mete presión a Europa con sus pruebas de resistencia que se ha comprometido a publicar en breve, con Alemania poniendo constantemente palos en las ruedas para evitar que su banca salga retratada. ¿Cuál es el temor de Merkel y sus ortodoxos acólitos para no ser transparentes? Pero en EEUU el crédito se sigue contrayendo y así es difícil que la economía crezca y que cree empleo de manera sostenida, por muchos planes que diseñen los ministros de trabajo y la OIT. Los bancos centrales son independientes y tan sólo se introduce una frase de diez palabras afirmando que las políticas monetarias seguirán siendo acomodaticias.
Hace un año todos éramos keynesianos y ahora citar a Keynes es una herejía. Una de las principales aportaciones de Keynes fue la introducción de las expectativas y la economía dinámica en el análisis económico. Su tesis era que entre la causa y los efectos de los problemas económicos hay un lapsus temporal y que cuando los economistas detectábamos las causas de un problema había margen de maniobra política para actuar y anticiparse.
Yo soy un gran defensor de la Globalización como mecanismo de división del trabajo y mejora de eficiencia. Pero la integración ha sido liderada por los flujos financieros y hace el sistema muy vulnerable. Los países han abierto sus balanzas financieras al mundo y hay prácticamente plenos movimientos de capital, salvo en China y algunos países, lo cual hace al mundo especialmente vulnerable a crisis financieras y bruscos movimientos de flujos como los que se están produciendo dentro de la Eurozona en estos momentos. Ese mundo reclama a gritos una coordinación, especialmente de políticas monetarias y financieras, para anticiparse a los problemas pero eso tendrá que esperar. Lo único positivo es que en 2008, cuando la crisis estalló, el G-20 demostró que es un órgano efectivo de coordinación que funcionó y fue clave para estabilizar la economía mundial. Por lo tanto, no tenemos aún un sistema preventivo global pero si un hospital al que acudir cuando estamos enfermos.

Jose Carlos Díez


Resumen:

Se reconoce explícitamente que países asediados por los mercados se vean obligados a acelerar los procesos de consolidación. España es uno de ellos. Nuestra deuda pública pagaba en diciembre un diferencial de 50 pb con el bono alemán y un tipo de interés inferior al de EEUU o Reino Unido. De repente estalla la crisis de Grecia que se convierte en una crisis sobre el futuro del euro pero el G-20 considera que los problemas de la segunda principal moneda de reserva internacional son un problema local y no competen tratarlos en la cumbre.

Por lo tanto, es una confirmación más de que el mundo siguen sin contar con un órgano de gobernanza global efectivo que gestione las externalidades que problemas domésticos tienen sobre la economía mundial.


Se habla de la reforma del sistema financiero para evitar crisis futuras pero no se habla de que el canal del crédito bancario sigue sin funcionar correctamente en el mundo y que el crédito mayorista en los mercados europeos comienza a dar señales preocupantes. Se deja a los estados que resuelvan el problema como buenamente puedan. Me encanta el sofisma de la coordinación.

Se mete presión a Europa con sus pruebas de resistencia que se ha comprometido a publicar en breve, con Alemania poniendo constantemente palos en las ruedas para evitar que su banca salga retratada. ¿Cuál es el temor de Merkel y sus ortodoxos acólitos para no ser transparentes? Pero en EEUU el crédito se sigue contrayendo y así es difícil que la economía crezca y que cree empleo de manera sostenida, por muchos planes que diseñen los ministros de trabajo y la OIT. Los bancos centrales son independientes y tan sólo se introduce una frase de diez palabras afirmando que las políticas monetarias seguirán siendo acomodaticias.

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