jueves, 11 de febrero de 2010

Londres espera un consenso sobre la tasa global a la banca

EXPANSIÓN

Londres espera un consenso sobre la tasa global a la banca

por George Parker / Lionel Barber Financial Times

El primer ministro británico, Gordon Brown, aseguró ayer que las principales economías del mundo no tardarán en alcanzar un acuerdo para la imposición de un impuesto global.

En Downing Street creen que durante la próxima cumbre del G-20, que se celebrará en Canadá el próximo mes de junio, se producirá un consenso. Brown afirma que la propuesta del presidente Barack Obama está ganando cada vez más adeptos. La imposición de un impuesto global podría costar al sector de servicios financieros decenas de miles de millones al año.

El primer ministro británico siempre ha defendido la idea de imponer algún tipo de tasa a los bancos. En una entrevista que hoy publican simultáneamente Financial Times y EXPANSIÓN, Brown declaró que "me interesa ver cómo está creciendo el apoyo para que se coordine la acción internacional".

El año pasado, Brown propuso la introducción de un impuesto a las operaciones bancarias, conocida como "tasa Tobin" como una alternativa para garantizar la "contribución de los bancos a la sociedad".

Aunque EEUU descartó la propuesta, el Fondo Monetario Internacional lleva estudiando desde entonces distintas alternativas para la implantación de un impuesto a los bancos. Brown cree que el FMI respaldará la iniciativa antes de su reunión de abril en Washington.

Aunque Londres confía en que los líderes mundiales lleguen a un consenso durante la cumbre del G-20, se tardará más tiempo en concretar la puesta en práctica del impuesto y su funcionamiento. No obstante, Brown se mostró convencido de que "ya estamos preparados para plantearnos cuál es el mejor mecanismo para imponer una tasa".

El premier británico cree que el FMI propondrá un método que será "algo distinto" a la tasa propuesta por Obama.

Otras opciones serían la introducción de un impuesto a los beneficios bancarios, a la facturación e incluso a la remuneración.

Brown se enfrenta a unas elecciones generales en mayo que, según los últimos sondeos, podría perder. No obstante, el protagonismo que alcanzó durante la crisis financiera global podría facilitar su candidatura a puestos relevantes en la escena internacional en el futuro.

Aunque se desconoce a qué se destinaría la recaudación del impuesto, Reino Unido insistirá en que ésta se reparta entre los gobiernos nacionales en lugar de destinarse a un fondo de contingencia internacional. Los ingresos podrían destinarse al pago parcial de la deuda o para gastos del sector público. En principio, no parece que la recaudación vaya a destinarse a un fondo de contingencia para futuras crisis bancarias.

En realidad, los miembros del grupo del G-20 esperan utilizar otros métodos para evitar que esta situación se repita, como un aumento de los ratios de capital o la elaboración de las "declaraciones de últimas voluntades", un plan de ayuda ante el riesgo de quiebra de los bancos de mayor tamaño.


La polémica internacional sobre las tasas a los bancos

Desde que el presidente de EEUU, Barack Obama, lanzase su plan para implantar una tasa a los bancos que habían recibido ayudas públicas, el debate sobre cómo penalizar a los bancos se ha avivado a nivel mundial.

Los bancos españoles siempre se han mostrado a favor de que si existe algún tipo de tasa por los rescates públicos no sea de forma indiscriminada a todas las entidades, sino sólo a aquellas que han necesitado del apoyo del erario público. Los bancos europeos se han mostrado más partidarios de imponer la denominada tasa Tobin, que se trataría de un impuesto al flujo de capitales a nivel mundial.

La tasa que quiere poner en marcha Obama para penalizar las remuneraciones y altos beneficios de la banca lograría recaudar hasta 117.000 millones de dólares en dos años, que servirían para devolver en parte el coste del rescate bancario estadounidense. Esta idea ha sido refrendada por el presidente del Gobierno español, José Luis Rodríguez Zapatero, aunque no existen planes concretos ya que en España aún no se ha iniciado siquiera la reconversión.

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