lunes, 12 de abril de 2010

un criticismo racional radical

La razón exclusivamente fundada en el principio de subjetividad, que Hegel primero y luego Marx se habían forzado en reconducir del “yo” al “nosotros” sin que quepa decir que su empresa se viera coronada del todo por el éxito, se reducirá para Nietzsche a “pervertida voluntad de poder” y, ya en nuestros días se ha visto sucesivamente sometida a la reivindicación de “lo heterogéneo” o irreductible a la razón como en Bataille, a la purga de toda pretensión racional de validez en el discurso que acompaña al “desenmascaramiento de las ciencias humanas” por parte de Foucault, o a la denuncia del “logocentrismo” a manos de Derrida.

El balance con que concluye Habermas (“la crítica radical de la razón”, que nos hace bordear más de una vez “las fronteras del irracionalismo” si es que no nos arroja a él de hoz y coz, “no consigue en el fondo llevarnos más allá de la filosofía del sujeto”) es cualquier cosa menos alentador -siquiera sea por esta vez nadie podrá tacharle de “ecléctico”- y le obliga a buscar otra salida que ya Hegel y Marx habían tanteado y que se impone ahora retomar provistos de mejores pertrechos.

Para decirlo en dos palabras, frente a la “monológica” razón centrada en el sujeto, Habermas nos invita a recurrir a una razon dialógica o “razón comunicativa” (kommunikative Vernunft) cuyo ejercicio implica el diálogo entre los miembros de una “comunidad de sujetos”.
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